La otra Feria del Libro de Madrid

El fenómeno digital toma protagonismo en esta edición

La septuagésima séptima edición de la Feria del Libro de Madrid se inauguró esta vez el 25 de mayo sin la asistencia oficial de los Reyes de España porque caía agua casi al modo de una tormenta tropical. Aún y así, pasado ya el ecuador de la Feria, que finaliza este domingo 10 de junio, las expectativas son excelentes. Siguen las tormentas fieles a su cita diaria, hasta el punto de que puede decirse que el espectro de la crisis se está difuminando año tras año después casi una década de ánimos optimistas de cara a la galería y conversaciones de caras largas, esas confesiones que se hacen los profesionales del sector de cara a una cerveza, con la promesa puesta en futuras remontadas. 

Esta vez parece que van en serio y que la Feria, con un bello cartel de Paula Bonet que reivindica la presencia de la mujer lectora, con referencias gráficas a poetas como Sara Herrera Peralta, artistas como Louise Bourgeois, y figuras como Elena Medel o Violeta Parra, está dando que hablar, y no sólo por la presencia de cerca de 5.000 autores firmando libros en las 363 casetas que conforman el espacio ferial –la presencia de los grandes y los más vendidos está garantizada, como J.M. Coetze, Almudena Grandes, Patricio Pron, César Leante, Leonardo Padura, Fernando Aramburu, Andrés Neuman, Emilio Lledó, Fernando Savater, Javier Marías… y aquí pueden ustedes rellenar los nombres que deseen hasta alcanzar esa preciada cifra de los 5.000, todo esto es ya habitual y forma parte esencial de la cosa–, sino porque por primera vez se están debatiendo en el espacio ferial problemas que atañen al oficio de la escritura.

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Así, la celebración del I Congreso Internacional sobre los derechos de autor y la propiedad intelectual entre los días 7 y 8 de junio, dirigido por César Antonio Molina y organizado por el bufete de abogados Cremades & Calvo Sotelo y donde intervendrán figuras como Mario Vargas Llosa y Javier Reverte… Es decir, una edición donde al margen de lo esencial –en realidad esta Feria está pensada como un lugar de encuentro, y venta, entre libros, profesionales del sector y público– comienza a tener voz el aspecto menos festivalero del asunto pero que tarde o temprano tenía que hacerse oír ya que España es un país que pese a ser la cuarta potencia mundial del sector, respecto a derechos de edición y propiedad intelectual llevamos años de retraso respecto a nuestros homónimos europeos. Sin ir más lejos y por dejar la cosa pendiente, ¿para cuando una ley que obligue a las casas editoras a ser transparentes respectos a las tiradas, al número de ejemplares que se editan? Me consta que se ha intentado alguna que otra vez y, siempre, el resultado ha sido fallido.

Y resalto estas jornadas sobre los derechos de autor junto al fenómeno del asalto de la juventud a la Feria respecto a los hábitos de consumo, como dos de las características distintivas de la edición de este año.

ticketea

La edad media de los visitantes a la Feria se ha reducido en términos significativos: tres de cada diez visitantes son menores de 24 años. El resultado no se ha hecho esperar: los booktubers, youtubers, instagramer, influencers —no existe correspondencia de los términos al español– se han aposentado en la Feria arrastrando miles de seguidores que esperan horas para que sus autores de literatura juvenil les firme un ejemplar del libro comprado. Un fenómeno que se constató hace años en las Ferias del Libro en español de Guadalajara, México, de Bogotá o de Buenos Aires, donde se organizan congresos en torno a ellos: así, en la pasada Feria del Libro en Buenos Aires la booktuber Pamela Stupi fue una de las estrellas del evento compitiendo de igual a igual con escritores consagrados.

Javier Ruescas entre nosotros es fenómeno similar, pero llama la atención que Elashow, una niña que tiene multitud de seguidores en Youtube firmara –la caseta aguantaba largas colas de niños acompañados de sus familiares– como si de una Almudena Grandes en pequeño se tratara, ejemplares de su primer libro, El club de Ela. Un concurso en Musical.Ly, que ha publicado Destino.

Para dar relieve a este fenómeno se ha habilitado un espacio para jóvenes al final del paseo de Coches del Retiro para que sirva como lugar de encuentro donde se debatan estos temas y se han programado conferencias sobre el fenómeno digital: Así, en la Biblioteca Eugenio Trías tuvo lugar el pasado 29 de mayo un encuentro bajo el título, ¿Cómo leemos en la sociedad digital? Lectores, booktubers y prosumidores.

La Feria, cada vez más, se perfila como un lugar donde conviven los espacios analógicos y digitales, con intercambio de roles, aunque lo digital está teniendo una importancia nada desdeñable. El año pasado, por ejemplo, Luna Dangelis, una conocida youtuber, firmó de su primer libro publicado por Planeta, Crea tus propios sueños, tantos ejemplares como Fernando Aramburu de Patria, libro revelación en 2017. Ya digo, nada desdeñable.

¿Nombres? Ratolina, Borja Montón, Paula Gonu, el citado Javier Ruescas, Andrea Izquierdo, Victoria Álvarez…

En realidad se trata en la mayoría de los casos de temática propia de la literatura juvenil. Esto no es nuevo. Lo que le hace noticia es la importancia económica y la influencia que este sector está teniendo en las Ferias hasta el punto de cambiar los hábitos.

O tempora, o mores… Nada ha cambiado desde Cicerón.

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