Ozon: “La Iglesia quiso impedir el estreno de mi película”

  • No fue fácil levantar una película como Gracias a Dios, pero afortunadamente es una realidad.

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Un país se mide por el tipo de cine que hace y por los temas que trata ese cine. En lo cinematográfico nuestro país vecino siempre nos ha dado sopa con hondas y hasta ha tratado mejor que nosotros a los talentos españoles. Y si no que se lo pregunten a Luis Buñuel o a Pedro Almodóvar.

Hoy mismo, frente a la comedia de pedorreta o el thriller de saldo de las televisiones privadas, cineastas como François Ozon siguen demostrando, igual que su numeroso público, que en Francia se preocupan por lo que les rodea, por su país, por su mundo. Frente a la ordinariez española, el cine francés es civilizado, siempre aventajado.

Gracia a Dios, Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín, está inspirada en el nacimiento de la asociación de víctimas “Palabra Liberada” y en el caso de Bernard Preynat, sacerdote de la Diócesis de Lyon acusado, hace tres años, de abusar sexualmente de decenas de niños. Hace solo unas semanas el cardenal Philippe Barbarin, cómplice de Preynat y condenado a seis años de cárcel, visitó al papa Francisco en la Santa Sede para presentarle su dimisión, pero el papa no la aceptó.

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La última película de Ozon es un ejemplo de clase y arriesgada contención estilística. Lo peor de la película son sus flasbacks (demasiado pudorosos), su excesiva duración y su frialdad general. La película es gélida. Quizás, sí, demasiado francesa. Una película tan basada en emociones se conforma con la información y no llega a emocionar. Lástima.

De visita en Madrid, Ozon recordó que en España también vamos más lentos que los franceses en el tema de la pederastia en la Iglesia. En el país vecino han visto la gravedad del asunto y los crímenes que lleva implícitos. Aunque Ozon remarcó: “Yo soy cineasta, no político. Yo planteo preguntas y doy voz a las víctimas”.

Imágenes de la película 'Gracias a dios'. / Golem
Imágenes de la película 'Gracias a dios'. / Golem

Gracia a Dios se rodó en secreto para evitar la presión de la poderosa Iglesia de Lyon, la ciudad más católica de Francia y en la que suceden los hechos, todos basados en casos reales. En la sinopsis para la prensa Ozon puso que su nueva película era la historia de tres hombres en la cuarentena. Punto, ninguna mención a que los tres habían sido acosados sexualmente por un cerdo apellidado Preynat, de profesión sacerdote. El rodaje fue de una intensidad especial, ya que Ozon llegó a rodar incluso en la casa de uno de los denunciantes: François Debord.

Como explicó Ozon en Madrid, “la Iglesia quiso impedir el estreno de mi película. El pederasta es uno de ellos y por eso es tan grave su silencio, su omertá. Y la pederastia no solo está en la Iglesia, también en el deporte. Y la mayoría de los casos en la institución por excelencia: la familia. El papa Francisco no aceptó la dimisión del cardenal de Lyon, el encubridor Philippe Barbarin. Ha sido otro gran escándalo. La Iglesia no hace nada, todo son palabras, ninguna acción. El papa y Barbarin son íntimos amigos. Barbarin ayudó a que Francisco fuese papa, el mismo papa que defenestró a un arzobispo chileno que no está ni condenado. Por eso los fieles de Lyon, que han visto la película en un pase especial, están indignados. Si la Iglesia cambia no lo hará por su voluntad, sino por los fieles”.

Imágenes de la película 'Gracias a dios'. / Golem
Imágenes del rodaje de 'Gracias a dios'. / Golem

Sobre sus creencias personales, Ozon dijo que tuvo una educación católica, de catequesis y misa, pero que perdió muy pronto la fe en un supuesto dios. Y que enseguida descubrió que una cosa es el Evangelio y otra muy distinta la Iglesia.

No fue fácil levantar una película como Gracias a Dios, pero afortunadamente es una realidad. Ozon es un director con prestigio internacional (cinco veces seleccionado en Berlín y cuatro en Cannes) y aunque a sus productores les asustó el tema al principio, enseguida vieron que podían financiar una película relativamente barata que ha acabado siendo un éxito y se ha vendido por todo el mundo. A los fans de Ozon les entusiasmará y al resto le dejará frío. Muchos no la elegirán en la cartelera, como sí han hecho casi un millón de franceses. Qué envidia de cine y de espectadores.

Maristas, marianistas, salesianos, claretianos, el monje de Guadalajara, el cura de Deusto, el de Lleida, el de Toledo... ¿Películas españolas al respecto? Esperen sentados, que les van a poner otra comedia rural.

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