Dolor y gloria: un magnífico Almodóvar

  • Almodóvar ha escrito y rodado esta película para contarnos lo jodido que está.
  • Es la mejor película española de lo que va de año y una de las mejores de su carrera.

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Sorpresa. Me ha gustado, y mucho, la nueva de Almodóvar. Gustado no es la palabra, me ha encantado y emocionado. No suelo ir con prejuicios a un pase de prensa, pero reconozco que con Almodóvar sí porque el hombre lleva años en barrena creativa. Eso sí: no le tengo la ojeriza que le tiene Carlos Boyero y tampoco formo parte de la legión de pelotas que veneran al cineasta de forma babosa cada vez que monta uno de sus tinglados promocionales.

Hace años, y viendo esas promociones, que veo en Almodóvar a un hombre cansado, envejecido, de hablar agotado y mirada infeliz. Amigos que conocen su entorno y sus rodajes me hablaban de un hombre depresivo y de carácter chungo. Pero ya no hace falta recurrir a los chismes del gremio: el propio Almodóvar ha escrito y rodado Dolor y gloria para contarnos lo jodido que está. Y lo hace de forma tan honesta que todos sus achaques interesan.

Almodóvar es fácil de caricaturizar (que se lo digan al gran Joaquín Reyes) porque él mismo ha acabado siendo una caricatura de sí mismo: muchos colorines, Chavela Vargas, guiones de tramas dignas de culebrón con giros rocambolescos... Un cine que ni te crees, ni te interesa. Y para ser sincero esperaba eso, otra vez lo mismo. Pero me he encontrado con otra cosa muy diferente.

Dolor y Gloria
Manolo Pavón/El Deseo

No es la primera vez que el protagonista de una película de Almodóvar es un director con mucha personalidad, atascado y atormentado. Es el caso de Pablo Quintero (Eusebio Poncela) en La ley del deseo o de Mateo Blanco (Lluis Homar) en Los abrazos rotos. Pero en esta ocasión hay más honestidad de la que esperas en un hombre tan dado a lo irreal, al cliché y al chiste pop. Supongo que hay una razón: Almodóvar se siente cansado, viejo y no se ha recuperado de la muerte de su madre. Una mezcla que ni el gazpacho con somníferos de su magistral Mujeres al borde de una ataque de nervios.

Uno de los aspectos más sorprendentes de la nueva de Almodóvar es que hasta Antonio Banderas está bien, y miren que este hombre suele ser afectado. Se nota que conoce al personaje y ha sido bien dirigido por el propio personaje, igual que todo el elenco de la película: creíble Penélope Cruz como la madre de joven, muy bien Asier Etxeandia dando el necesario contrapunto de humor para que la película respire, estupendo Leonardo Sbaraglia como el amante del pasado y magnífica Julieta Serrano como la madre mayor.

Manolo Pavón/El Deseo
Manolo Pavón/El Deseo

Almodóvar ha sido inteligente escribiendo un guión complejo pero nada artificioso, una mezcla de diario, obra teatral y hasta metacine. No es fácil salir indemne de tamaña propuesta porque puede resultar demasiado egocéntrica, pero es que estamos hablando de Almodóvar, qué demonios. Es de agradecer que el director evite la falsa modestia y no oculte que se gusta como cineasta (la gloria) y se cuestiona como ser humano (el dolor). Como pareja, como amigo, como hijo. Y ahí está todo el cine que había desaparecido en sus acartonadas películas anteriores. En Dolor y Gloria Almodóvar pierde el pudor de hablar de su vida privada de forma tan sincera y el de reconocerse como un tipo al que le ha ido de maravilla profesionalmente.

A diferencia de ese disparate llamado La piel que habito, también con Banderas, o la fría Julieta, que ya comentamos en estas páginas, Dolor y gloria es una película precisa y con personajes creíbles, me creo todos y cada uno de ellos. Y si unimos a un buen guión y un buen reparto el habitual acabado técnico de El deseo (José Luis Alcaine en la foto, Alberto Iglesias en la banda sonora y Teresa Font en el montaje y sustituyendo a José Salcedo, montador de Almodóvar fallecido en 2017) el resultado es magnífico.

No fallan, eso sí, los habituales tropiezos y manías de Almodóvar, como los citados colorines, disfrazar a actores que no lo necesitan (Nora Navas teñida de rubio) y sobre todo volver a justificarse intelectualmente con todos esos libros “importantes” que vemos por todas partes. Este recurso siempre me ha parecido de pueblerino acomplejado.
     

Manolo Pavón/El Deseo
Manolo Pavón/El Deseo

Pero los fallos son pocos, en Dolor y gloria hay mucho cine y del bueno, como el tierno y precioso reencuentro del protagonista con su amor del pasado, la primera pulsión sexual o todas las conversaciones con la madre, que emocionan, como el momento en el que Salvador confiesa, arrepentido, que la anciana muró sola en una habitación de hospital y no en su casa del pueblo. Y en esta película aparece hasta el padre, gran ausente en la vida y obra de Almodóvar.     

Dolor y gloria, que competirá en Cannes, es la mejor película española de lo que va de año y una de las mejores películas de Almodóvar. También la más triste.

 

1 Comment
  1. Vic says

    Me das una alegría increíble. Almodovar es un director que siempre me ha gustado mucho, pero de aquí a unos años atrás, y citas muy bien los ejemplos, lo veía como muy despistado o mejor dicho, bastante distraído en un cine simplón y que apenas transmitía nada. Esto es lo que yo quiero ver en una sala de cine: la vida. Lo jodido que es la existencia del ser humano puesta al límite una y otra vez, nuestros miedos, nuestros recelos y nuestras inquietudes, todo ello contado desde un punto de vista de un persona con el que empatice y pueda creérmela. Un saludo y gracias por tan buena crítica. Comparto.

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