Guille Galván (Vetusta Morla): “No denunciar la injusticia también es posicionarse aunque te quedes callado”

  • Entrevista con Guille Galván, guitarrista del grupo, que acaba de lanzar su último disco "MSDL-Canciones dentro de canciones"

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A estas alturas, habrá poca gente mínimamente al tanto del panorama musical que no conozca a Vetusta Morla. Desde hace más de una década se han ido convirtiendo, poco a poco, en un grupo referente de la escena estatal. Por muchas razones. Obviamente, por la calidad musical que atesoran. Pero también por una forma de hacer las cosas de forma independiente desde el principio. Han conseguido muchos hitos en su carrera, como ser capaces de meter 38.000 personas para verlos a ellos solos. Además, han grabado con una orquesta sinfónica, han tocado los campamentos de población refugiada saharaui o actuado por sorpresa en Madrid. Precisamente esto último propició la grabación de su último disco, “MSDL-Canciones dentro de canciones”, publicado el pasado 22 de mayo. Un disco que reinventa las canciones de su anterior trabajo, “Mismo sitio, distinto lugar”. Guille Galván (Madrid, 1980) charló en directo en la cuenta de Instagram de cuartopoder de la actualidad del grupo, del sector de la cultura y otros temas.

- ¿Cómo surge la idea de este nuevo disco? ¿Por qué regrabar las canciones del anterior trabajo?

- El disco que estamos presentando es curioso. Tiene el mismo repertorio que el anterior, no es que sea un disco unplugged ni nada por el estilo, pero sí es una especie de volver al origen y volver a grabar las canciones con las decisiones diferentes a las que tomamos en su momento. Surge por una cuestión: nosotros hicimos un concierto en Los Veranos de la Villa en Madrid hace un par de años. Era un concierto sorpresa en la Quinta de Torre Arias y decidimos hacer el disco de arriba a abajo. Lo hicimos puestos en círculo y el público estaba alrededor. Hicimos el set como si estuviéramos en nuestro local de ensayo y con una instrumentación diferente de la que estábamos usando en los conciertos grandes. Poco antes acabábamos de hacer el concierto de La Caja Mágica para 40.000 personas. Aquel día salimos tan contentos que dijimos que nos molaría llevar eso a disco, que la gente pudiera escuchar esas nuevas versiones. También nos permite hacer una labor pedagógica de contar cómo es el proyecto de creación de una canción y las decisiones que se van tomando. Y responder a esa pregunta de qué pasa si en una canción en lugar de ir por un lado hubiera ido por otro. Nos pusimos manos a la obra no sólo con el disco sino con la gira que lo acompañaba. La empezamos en febrero y apenas la pudimos desarrollar. Nos fuimos al Estudio Uno en Colmenar Viejo, lo grabamos allí con la misma gente que grabamos el anterior en Berlín.

- Estáis teniendo mucha interacción en las redes sociales con la gente explicando cómo es el proceso de hacer estas canciones. No suele ser muy habitual. ¿Notáis que la gente está interesada en esto?

"Como músicos nos apetecía hacer algo a la contra y que tuviera que ver con desmontar nuestras canciones"

- Precisamente el disco partía de una labor muy pedagógica. La idea era que la gente estuviera muy encima, que viera lo que estábamos tocando. De hecho, la gira estaba propuesta para teatros y sitios más pequeños de los habituales. Nos parecía que era importante que nosotros explicáramos por qué habíamos hecho este disco y de qué manera. Y cuáles eran los instrumentos que participaban, porque no eran los habituales. Por ejemplo, en este disco no hay batería en ningún momento, pero el sustituto es una cosa que se llama coctel drum, que la gente no suele conocer. También por eso hicimos una especie de trabajo audiovisual que consistía en que cada canción tuviera su propio vídeo. Aunque grabamos todos juntos en el estudio tocando el círculo, tenemos unas pequeñas cámaras en todos los sitios que permite a la gente hacer un seguimiento de cada instrumento que sonaba. Si te pones a ver por los parámetros comerciales o lo que conviene desde el punto de vista del márketing, esto es un tiro en el pie. Pero nos parecía muy bonito y como músicos nos apetecía hacer algo a la contra y que tuviera que ver con desmontar nuestras canciones y trabajarlas de otra manera. Al final siempre hablamos en las entrevistas de los discos, pero pocas veces lo hacemos tanto de música. Y nos parecía que era una excusa muy bonita para que la gente entendiera lo que sucede dentro de la banda cuando estamos grabando.

- Hablas de esta pedagogía musical. Ahora con las redes sociales hay un espacio más diverso. Hay varios youtubers famosos que tienen mucho éxito hablando de música. Entiendo que a la gente le interesa y estamos en una nueva vuelta de tuerca a lo que se está vendiendo musicalmente. Es darle la importancia que se merece a cada nota o a cada ritmo. No sé si vais a seguir experimentando con este tipo de cosas.

- En realidad es algo que veníamos haciendo casi desde el principio. En todas las giras hemos tenido algún espacio donde le dábamos la vuelta a las canciones. Es la primera vez que lo dejamos registrado. Es verdad que el formato propio de las redes sociales permite una interacción mayor con la gente y explicar algo con fotos o vídeos. Hicimos un hilo en Twitter con un montón de datos sobre el disco. Nos parecía bonito compartir. Antes en los discos la gente era más recelosa de compartir sus secretos por si se lo copiaba el otro, o no hacer una foto de cómo ponía el micro de la batería por si acaso lo copiaban otros grupos. Pero estamos en una época que es todo lo contrario, que permite compartir con los demás. Alguna vez hemos hecho algo aparecido de viva voz en alguna conferencia. Nos gusta compartir esto con la gente.

- El formato físico del disco siempre lo habéis cuidado. También ahora. ¿Sigue teniendo sentido sacar este tipo de productos teniendo en cuenta cómo se consume la música hoy en día? ¿La gente se sigue interesando en comprarlos?

- Sería ridículo pensar que el formato físico sigue teniendo la misma relevancia que hace años. Evidentemente estamos en una dinámica que nos lleva sobre todo a lo digital. Pero en nuestro caso siempre han funcionado bien los formatos físicos porque creo que les hemos puesto un cariño y un cuidado especial. En el caso de “MSDL-Canciones dentro de canciones” el arte lo ha hecho Gorka Olmo, las ilustraciones, aunque el empaque viene de la propia banda, sobre todo de Pucho y María, de Pequeño Salto Mortal. Al final la gente lo aprecia. Tampoco se compran tantos discos como para el que lo hagas no te sorprenda por algo. Siempre hemos intentado que nuestros discos tengan ese punto de objeto que te gustaría tener en casa y enseñarlo a los amigos. Creo que no se hacen tantos discos como para no cuidar esas cosas. Y si tienes la posibilidad de hacerlo, pues genial.

- Lleváis ya una trayectoria larga en la que mantenéis una independencia y una forma de hacer las cosas muy vuestras. ¿Cómo se consigue hacer esto durante tanto tiempo? Antes al menos se tenía la sensación de que debías estar apoyado por alguien para llegar lejos.

"Tener el control sobre tu carrera tiene muchas ventajas, pero también inconvenientes"

- Nosotros arrancamos siendo un grupo de amigos. Nos unía la pasión por la música y en ningún momento teníamos más pretensiones a nivel empresarial o económico que hacer lo que queríamos. Poco a poco nos salió la oportunidad de profesionalizarlo, de vivir de ello. Creamos nuestro propio sello y hemos intentado siempre tomar nuestras decisiones y tener el control de nuestra carrera nosotros mismos. Al principio siendo los 6, luego creando Pequeño Salto Mortal, que ha crecido con el tiempo. Seguimos publicando ahí, lo distribuye Sony pero siguen siendo discos de la casa y en la imprenta donde lo hemos hecho siempre. Tener el control sobre tu carrera tiene muchas ventajas, pero también inconvenientes, porque se te suma un trabajo extra bastante grande y que hace mella. Las renuncias a otro tipo de historias las vives con libertad y piensas que has creado algo que al final va a ser tu legado y que controlas tú. Es una decisión que tomamos desde el principio y mientras se pueda mantener y nos permita seguir haciendo canciones, aunque haya crecido todo tanto, lo mantendremos. Nos cuestan nuestras peleas o enfados y la necesidad de empatizar mucho con el otro, porque somos 6 y no siempre es fácil sacar esto adelante.

- Hablamos de “Los abrazos prohibidos”, una canción creada en el confinamiento y que cuenta con multitud de colaboraciones. Además, lo recaudado económicamente irá destinado a la investigación del Centro Superior de investigaciones Científicas (CSIC). ¿Cómo surgió la idea?

- Surge de un poema colectivo que arranca Benjamín Prado. Me llamó para participar en él y le sugerí convertirlo en canción. Al final por una cuestión de herramienta, ya que con ella se podía recaudar dinero. Nos parecía que aparte de lo anímico que podía significar, podía tener una vuelta económica sobre todo para los profesionales de la sanidad pública que estaban en primera línea y dando la cara por nosotros. Esto surgió al principio, la primera semana. Al resto de la banda le pareció estupendo y empezamos a hablar con la gente que participa en la canción. Me parecía que era lógico que ya que el poema era coral la canción también lo fuera. La respuesta fue estupenda, teníamos una lista grande de gente pendiente que al final no pudimos llamar. Decidimos que, ya que era un proyecto destinado a apoyar la sanidad pública, lo más lógico era que fuera también de la mano de un proyecto público. Nos parecía que los beneficios fueran destinados al CSIC era lógico y que cerraba un poco el círculo.

En cuanto a la cantidad de contenidos, hubo un momento en mitad de la pandemia que estuvimos a punto de echarnos atrás y no publicarla porque nos parecía que había una especie de locura a nivel de creación de contenidos. Entiendo que venia de la empatía de todos por compartir lo suyo y hacer pasar a la gente la pandemia de la mejor manera posible. Pero había una especia de hiperproducción que nos echó un poco para atrás. La canción se tardó en hacer, pero decidimos sacarla cuando se hubiera terminado todo, para no asociarla a una canción de cuarentena sino de recorrido. También el mensaje, el respeto y la dignidad de la que se habla sobre los sanitarios nos parecía que debía ser pertinente, también el año que viene y los siguientes. Es algo que tenemos que tener grabado a fuego.

- Nadie se sorprende de que Vetusta Morla haga este tipo de reivindicaciones. Habéis sido un grupo que, sin ser vuestras canciones demasiado explícitas, siempre os habéis posicionado en vuestras acciones, en vuestras opiniones, en vuestras declaraciones entre canciones, etc. Supongo que esto os sale de manera natural pero siempre hay una especia de debate sobre si posicionarse os puede cerrar puertas. No sé si habéis tenido alguna vez el reparo a perder a ciertos sectores de seguidores.

-Lo que penaliza es no ser sincero con quién eres. Y penaliza el no ir de frente. La banda, siendo 6, no todos pensamos lo mismo sobre todo. Pero tenemos cierto quorum. Hay cosas que dejamos para lo personal y cosas que a nivel colectivo apoyamos todos. Desde cuestiones como la del pueblo saharaui, que hemos apoyado desde el primer momento. O cuestiones que tienen que ver con lo público como la sanidad o educación. Creo que al final tú te vas haciendo tu camino y la gente se lleva una sorpresa cuando no sabe de qué rollo vas y sales por peteneras. O piensa que eres de una manera y luego eres de otra. Creo que Vetusta Morla es un grupo muy claro desde el primer momento. Y entiendo que hay gente en los conciertos que no piensa como nosotros. Y eso es maravilloso. Tampoco podemos convertir los conciertos en una misa de domingo. Habrá gente que piense como nosotros y gente que no. Pero nuestras canciones son paraguas que pueden abrazar a cualquiera de esas opiniones. La vida también consiste en saber que hay gente que piensa distinto a ti y que a veces hay que llegar a acuerdos.

-La visibilidad pública se puede usar para dar voz a fines justos. Al final también entiendo que esta pedagogía de la que hablábamos antes también se pude hacer desde ciertas posiciones. Por ejemplo, qué distinto sería si hubiera más deportistas de alto nivel que se posicionaran de forma más clara contra el racismo o la homofobia.

- Cuando no te posicionas, también te posicionas. Si hay un compañero de tu equipo al que le están llamando negro y que se tiene que ir de un campo de fútbol y tú en vez de apoyarle le dices que se quede, te estás posicionando. En otra entrevista me preguntaban sobre canciones políticas y las que no lo son. Hay muchas que lo son y otras que y en realidad estas últimas dan un punto de vista sobre el mundo. Queramos o no al final nos posicionamos. No denunciar la injusticia, lo que estás viendo que genera desigualdad o es denigrante, también es posicionarse, aunque te quedes callado. Yo personalmente creo que me posicionaría igual, aunque no tuviera una banda de música y no tuviera ninguna relevancia. Lo que pasa es que no podemos ser naifs y no pensar que los posicionamientos que tenemos ahora no van a ser noticia en una portada. Yo intento actuar como actuaría si no fuera una persona con cierta repercusión social.

-Hablemos de la situación actual de la cultura. Seguimos en medio de una crisis sanitaria, no sabemos cuándo los conciertos retomarán algo de normalidad. ¿Cómo ves el futuro inmediato? Es verdad que ya se están empezando a programar conciertos físicos con restricciones. O surgen iniciativas por streaming de pago. ¿Qué se puede hacer estos meses y qué tipo de apoyos podéis recibir tanto de las administraciones como de la gente?

"Hay un error tremendo en las ayudas a la cultura que se han ofrecido ahora: dejar fuera a los técnicos"

-Una de las cosas de las que ha servido esta pandemia en cuanto a lo cultural es darnos cuenta de que todos hemos tirado de la cultura. Es un refugio en un momento en el que vienen mal dadas. Es un espejo, es lo que nos une. ¿Quién no ha leído un libro, ha visto una película o se ha refugiado en algo cultural durante este tiempo? Cada sector tiene sus peculiaridades y en el caso de la música, yo no creo que haya sustitutivos a un concierto tal y como lo tenemos en la cabeza. Puede haber otros formatos que en un momento dado pueden ser hasta graciosos a nivel de streaming o diferentes, como lo de los conciertos en autocines. Pero con el tiempo los veremos como algo exótico que tuvo su gracia. No creo que venga para quedarse. A nivel tecnológico hemos roto muchas barreras, aunque también dan cierto miedo porque abren barreras que tienen que ver con las clases. Es decir, quien tenga posibilidades de hacerlo porque tiene herramientas tecnológicas podrá hacerlo. Lo que le pediría a la gente es que siga valorando la cultura que tenga a mano. No solo la gran cultura sino la emergente. Legislar para la cultura no es solo meter pasta para que vengan grandes bandas de fuera o para que haya festivales grandes. Es hacer lo posible para que haya gente que se forme, para que haya escuelas de música, que haya chavales que tengan referentes y que puedan imaginar una vida mejor relacionada con la cultura. Sería ventajista decirlo porque vivimos de esto, pero podemos servir de ejemplo, no por lo que hacemos sino por haber conseguido dedicarse a algo con todas las papeletas en contra. Sin referentes no hay vocación.

Por otro lado, creo que hay un error tremendo en las ayudas a la cultura que se han ofrecido ahora, y es dejar fuera a los técnicos. Porque los técnicos culturales no están contemplados en las ayudas que han ido saliendo. Creo que es no entender mucho de cómo funciona esto pensar que la cultura es solo cosa de artistas. La música es lo que es gracias a los técnicos. Si no, no habría conciertos.

-Sois un grupo muy inquieto. No sé si tenéis algunos planes inmediatos de actividad pese a las dificultades actuales.

-Inmediatamente estamos parados. Hay que ver qué pasa con los conciertos que se quedaron aplazados. Estamos haciendo cosillas lentamente porque las condiciones son complicadas. Pero en lo más inmediato estamos parados.


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