PASCUAL GARCÍA | Publicado: - Actualizado: 8/1/2017 15:24

Las consecuencias económicas y sociales de la crisis económica, de la que se me ocurren unos cuantos responsables -y a ninguno de ellos le ponga cara en una cola del antiguo INEM- está provocando tal desgarro económico y social que las estructuras de protección y solidaridad que debería garantizar el Estado comienzan a registrar vías de agua. De hecho, pese al incremento de 59.536 parados respecto al mes anterior (que ha situado la cifra de parados en 4.420.462, el récord nuestro de cada mes), el número de desempleados que han solicitado prestaciones a nivel nacional (905.806) se redujo un 8% respecto a octubre. ¿Y cómo es eso?, me asalta inmediatamente la pregunta.

Algunos datos publicados ayer por el Ministerio de Trabajo pueden aportar un poco de luz al respecto. Por ejemplo, el incesante aumento del colectivo sin empleo anterior (391.285), que se incrementa en 14.000 personas y del que forman parte, fundamentalmente, jóvenes (486.203 menores de 25 años están desempleados) y mujeres (2.240.899).

Otra de las razones que explicarían ese descenso en las solicitudes de prestación -tanto contributivas como no contributivas- sería el progresivo deterioro de las carreras profesionales por la insultante  precariedad de las contrataciones, que hace cada vez más difícil reunir los días cotizados que son necesarios para acceder a una prestación. De hecho, de los 1,2 millones de contratos firmados en noviembre, solo 83.919 fueron indefinidos, un 6,8% del total, poco lustre para la última reforma laboral aprobada por decreto por el Gobierno de Zapatero.

Y es llegados a este punto cuando los sindicatos hacen un par de reflexión en voz alta: la primera, que las reformas laborales no crean empleo, a pesar de que el presidente de la patronal madrileña, Arturo Fernández, se empeñe en intentar convencernos de lo contrario; la segunda, que las reformas impuestas (algo que podría tentar a Mariano Rajoy tras su incontestable triunfo el 20-N) funcionan peor que las que nacen de un acuerdo.

Estos terroríficos datos resultan más descorazonadores cuando, en la columna de al lado, los periódicos hablan de las indemnizaciones millonarias de directivos y comisarios políticos cuyo único mérito conocido es haber hundido una caja. A esto algunos lo llaman demagogia, yo lo llamo ‘basura moral’. Y es que, para que vayamos entendiendo de lo que estamos hablando, la cuantía media bruta de la prestación contributiva percibida por beneficiario durante el mes de octubre de 2011 fue de 858,2 euros. Y mientras tanto, aquí todos esperando  a ver qué dice Mariano y cuál es la última ocurrencia de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ya sabes, el hombre del mafo.

Datos del paro registrado por sectores en el mes de noviembre. /mtin.es

  • jose

    Por el camino de los recortes vamos en direccion contraria a la creación de empleo. Sólo se creará empleo si recuperamos la capacidad de consumo de los ciudanos. Si los productos de mi empresa no se compran dejo de producirlos, me desprendo de los empleados y cierro la empresa.

  • Zaratustra

    A la mierda el hombre del mafo, Hernández, Fernández y los del cazo. Hay que enviarlos al paro o a la cárcel de una puta vez. ¡Ah, pero que se paguen la comida y la lavandería y devuelvan lo que no es suyo, inmediatamente! Y eso va por Fabra y los corleones gurtelidos.

  • jantuzo

    ¡Coño. Por fin algo coherente!.

    Los recortes, la inseguridad laboral y otras medidas que se han tomado ultimamente crean en la mente del ciudadano una sensación de tal desasosiego que lógicamente retrae su consumo a la mínima expresión.

    Con ello no solo no se consigue salir de la crisis si no más bien todo lo contrario.

    Entramos en un círculo vicioso: “¿Tu trabajo peligra? pues gastas lo menos posible y por si acaso quitas tu dinero del banco”. De este modo consumes menos, luego las empresas dejan de vender y por ello despiden, por tanto se crea más inseguridad, por eso consumes todavía menos y así sucesivamente…

    Además al quitar tu dinero del banco este deja de estar disponible para créditos, luego empresas y ciudadanos no pueden acceder a él, Por ello aquellas piden sueldos más bajos y despidos baratos, luego los ciudadanos retraen el consumo…. etc.

    Actualmente hay mas de 5 millones de personas en España que ven las cosas de este modo.

    Lo puedo decir MAS ALTO, pero no más claro. ¿Capisci?

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