El desempleo se acerca a los 4,5 millones, pero bajan los parados con derecho a prestación

Las consecuencias económicas y sociales de la crisis económica, de la que se me ocurren unos cuantos responsables -y a ninguno de ellos le ponga cara en una cola del antiguo INEM- está provocando tal desgarro económico y social que las estructuras de protección y solidaridad que debería garantizar el Estado comienzan a registrar vías de agua. De hecho, pese al incremento de 59.536 parados respecto al mes anterior (que ha situado la cifra de parados en 4.420.462, el récord nuestro de cada mes), el número de desempleados que han solicitado prestaciones a nivel nacional (905.806) se redujo un 8% respecto a octubre. ¿Y cómo es eso?, me asalta inmediatamente la pregunta.

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Algunos datos publicados ayer por el Ministerio de Trabajo pueden aportar un poco de luz al respecto. Por ejemplo, el incesante aumento del colectivo sin empleo anterior (391.285), que se incrementa en 14.000 personas y del que forman parte, fundamentalmente, jóvenes (486.203 menores de 25 años están desempleados) y mujeres (2.240.899).

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Otra de las razones que explicarían ese descenso en las solicitudes de prestación -tanto contributivas como no contributivas- sería el progresivo deterioro de las carreras profesionales por la insultante  precariedad de las contrataciones, que hace cada vez más difícil reunir los días cotizados que son necesarios para acceder a una prestación. De hecho, de los 1,2 millones de contratos firmados en noviembre, solo 83.919 fueron indefinidos, un 6,8% del total, poco lustre para la última reforma laboral aprobada por decreto por el Gobierno de Zapatero.

Y es llegados a este punto cuando los sindicatos hacen un par de reflexión en voz alta: la primera, que las reformas laborales no crean empleo, a pesar de que el presidente de la patronal madrileña, Arturo Fernández, se empeñe en intentar convencernos de lo contrario; la segunda, que las reformas impuestas (algo que podría tentar a Mariano Rajoy tras su incontestable triunfo el 20-N) funcionan peor que las que nacen de un acuerdo.

Estos terroríficos datos resultan más descorazonadores cuando, en la columna de al lado, los periódicos hablan de las indemnizaciones millonarias de directivos y comisarios políticos cuyo único mérito conocido es haber hundido una caja. A esto algunos lo llaman demagogia, yo lo llamo ‘basura moral’. Y es que, para que vayamos entendiendo de lo que estamos hablando, la cuantía media bruta de la prestación contributiva percibida por beneficiario durante el mes de octubre de 2011 fue de 858,2 euros. Y mientras tanto, aquí todos esperando  a ver qué dice Mariano y cuál es la última ocurrencia de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ya sabes, el hombre del mafo.

Datos del paro registrado por sectores en el mes de noviembre. /mtin.es