La última pregunta a las bases de Castilla-La Mancha desata las críticas por su tendenciosidad

Las consultas que Podemos plantea a sus inscritos, un sistema con ciertas deficiencias

MARÍA F. SÁNCHEZ | Publicado:

El secretario general de Podemos en Castilla-La Mancha, José García Molina (izquierda), atiende a los medios junto al secretario general de Podemos.
El secretario general de Podemos en Castilla-La Mancha, José García Molina (izquierda), atiende a los medios junto al secretario general de la formación morada, Pablo Iglesias. / Podemos CLM (Flickr)

“Manipulada”, “enrevesada” o “precocinada” son algunos de los adjetivos que se ha ganado la pregunta que Podemos ha realizado en Castilla-La Mancha para consultar a sus inscritos si están de acuerdo en entrar a formar parte de un Gobierno con el PSOE de Emiliano García-Page. El asunto no es anecdótico, ya que está relacionado con un problema de mayor calado que genera malestar en algunos sectores de la formación, especialmente en el seno de Anticapitalistas. Casi siempre, las consultas ciudadanas a los inscritos, una de las insignias de la democracia interna del partido, solo consolidan una decisión tomada de antemano por el secretario general o el Consejo Ciudadano y, en todos los casos, se realizan de arriba a abajo, sin que la Asamblea Ciudadana –compuesta por todos los inscritos en Podemos– plantee sus propias cuestiones, aunque este supuesto esté recogido en los documentos organizativos del partido desde el primer Vistalegre.

De nuevo, una dirección en Podemos, en este caso la de Castilla-La Mancha, ha logrado recibir un amplio apoyo en la consulta a sus bases. Un 78% ha aceptado entrar al Gobierno con el PSOE al responder ‘sí’ a una pregunta que levantó la polémica por ser confusa y supeditar la aprobación de los Presupuestos socialistas para el 2017, algo que previsiblemente apoya la mayoría, a aceptar un Ejecutivo con el PSOE, una opción que planteaba más dudas. “¿Crees que Podemos C-LM debería votar ‘sí’ a los Presupuestos si con un acuerdo de Gobierno se garantiza la puesta en marcha y el control de políticas propias como la Renta Garantizada o el Plan de Garantías Ciudadanas?”. Al unir las dos cuestiones distintas en una, dicen los críticos del partido en la comunidad, el secretario general de la formación morada en la región, José García Molina, respaldado por Pablo Iglesias, se ha garantizado el apoyo de las bases para gobernar con los socialistas.

Aunque este sea un ejemplo claro, no es la primera vez que la intención de la dirección se deja entrever en la formulación de la pregunta a los inscritos. En abril de 2016, Podemos cuestionaba a las bases si apoyarían un Ejecutivo entre el PSOE y Ciudadanos: “¿Quieres un Gobierno basado en el pacto Rivera-Sánchez?¿Estás de acuerdo con la propuesta de Gobierno de cambio que defienden Podemos, En Comú Podem, En Marea?”. Además de que la primera cuestión subrayaba el peso del líder de C’s al situarle en primer lugar, Iglesias ya daba la negociación por rota y dejaba claro que en en el caso hipotético de que las bases de su partido optaran por el ‘sí’ al pacto, asumiría el resultado como una derrota y dimitiría de su cargo. Las bases rompieron récords de participación y respaldaron al secretario general de manera abrumadora: un 88,23% voto ‘no’ a la primera pregunta y un 91,79% respondió que ‘sí’ a la segunda.

Al igual que la consulta sobre el pacto Rivera-Sánchez, todas las cuestiones que han sido planteadas a las bases a nivel estatal trataban sobre decisiones que ya habían sido tomadas de antemano, sostiene fuentes del equipo técnico que formaba parte de Podemos en sus inicios. La excepción que confirma la regla –el único momento en el que la dirección defendió dos opciones distintas– fue la consulta sobre el sistema de votación que se aplicaría en Vistalegre II. El modelo elegido por Iglesias se impuso por la mínima al defendido por el secretario Político en aquel entonces, Íñigo ErrejónQuizá habría que añadir la consulta de este fin de semana en Castilla-La Mancha, donde Anticapitalistas hizo campaña para que se rechazara la entrada de Podemos en el Gobierno de Page.

Uno de los miembros del equipo técnico de Podemos en sus comienzos y exconsejero ciudadano del partido en la Comunidad de Madrid, Diego Pacheco, explica a este diario que “si no se hubieran realizado todas estas consultas no habría cambiado nada”. En la gran mayoría de los casos las bases han respaldado en más de un 70%, 80% o 90% la opción prevista por la dirección, con una participación que ha experimentado subidas y bajadas a lo largo de estos tres años. Estas mismas fuentes echan de menos que estos procesos internos sirvan para plantear varias opciones a la militancia, de manera que se logre desarrollar un debate real.

Otro de los ejemplos serían las consultas que planteó el partido sobre las mociones de censura al presiente del Gobierno, Mariano Rajoy; y a su homóloga en la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. De nuevo, sendas direcciones del partido habían apostado por llevarlas a cabo y solo se limitaron a confirmar el apoyo de sus bases. Sin embargo, sostiene Pacheco, había más variables que habría que haber planteado a los inscritos. Por ejemplo, si estas iniciativas debían ser promovidas en conjunto con el PSOE o no. “Ante la actual situación de excepcionalidad provocada por la corrupción estructural y la utilización de las instituciones del Estado para fines delictivos, ¿apoyas que Unidos Podemos-ECP-En Marea impulse una moción de censura contra el PP en el Congreso de los Diputados?”, planteaba una pregunta difícilmente rechazable.

Sin embargo, desde la Secretaría de Organización de Podemos, encabezada por Pablo Echenique, sostienen que el planteamiento de las preguntas a los inscritos no suele generar polémica porque las bases de Podemos “confían” en sus líderes y en la orientación que toman. Aunque admiten que los procesos participativos siempre pueden mejorarse, recuerdan que Podemos es pionero en consultar a sus inscritos –algo que no ocurrió hasta que la formación morada llegó a la escena política– y que ha influido en los militantes de otros partidos, que ahora empiezan a “exigir” ser consultados. Asimismo, recuerdan que desde la dirección estatal respetan la total autonomía de las direcciones autonómicas y municipales para realizar sus propios procesos participativos.

La idea frustrada de hacer un Podemos más participativo

Tanto Pacheco como el  secretario general de Podemos en Asturias y miembro del Consejo Ciudadano Estatal del partido, Daniel Ripa, y el ahora delegado del Área de Participación Ciudadana en Ahora Madrid, Pablo Soto, trataron de impulsar en la asamblea fundacional –Vistalegre I– dos medidas de clave que evitarían que Podemos se convirtiera en un partido clásico y lograrían que las bases tuvieran un verdadero poder de decisión. Una de las ideas fue la elaboración de listas abiertas para las primarias y la otra fue que los propios inscritos o incluso los movimientos sociales tuvieran la potestad de saltarse a los órganos del partido para plantear sus propias consultas. Dos ideas que nunca prosperaron.

Podemos, que había comenzado a ensayar sus procesos participativos en las primarias para las europeas, finalmente abrió dos caminos en su primer Vistalegre. Uno era que las direcciones pudieran preguntar a su Asamblea Ciudadana –conformada por todos los inscritos– y otro que las propias bases pudieran realizar las consultas que consideraran pertinentes. Para ello se habilitó una página web donde se podían votar las diferentes propuestas. Sin embargo, para que las iniciativas de los inscritos prosperaran y pudieran ser sometidas a referéndum, era necesario que lograran el apoyo del 10% de los inscritos–cifra que a día de hoy se mantiene–.

Este es “un umbral muy alto”, critica Ripa, teniendo en cuenta el famoso “censo fantasma” de Podemos. La formación morada ha contado hasta ahora con un censo conformado por muchas personas que se registraron de manera sencilla en el partido –no hay que pagar cuota– y que han perdido el interés o han dejado de participar. La cifra de miembros inactivos representaba casi un tercio de los inscritos en los comienzos y actualmente supone prácticamente la mitad. De esta manera, ha sido imposible conseguir que las propuestas llegaran a alcanzar el porcentaje necesario para poder ser llevadas a consulta.

Solo una de las iniciativas propuestas por los inscritos, que consistía en limitar los cargos a uno por persona dentro de la organización, logró prosperar en noviembre de 2016 con 60.000 apoyos. Si embargo, nunca se sometió a consulta por haber acumulado esos votos durante un periodo superior a tres meses –el límite que el partido había establecido–, según explica el que era entonces el secretario de Participación, Miguel Ardanuy.  A partir de entonces, la página quedó en una vía muerta. “Se podía haber hecho más desde la dirección para llevar a votación la única iniciativa ciudadana que había logrado reunir los votos suficientes. Al no hacerlo, se mandó un mensaje de que las bases no podían promover nada”, explica Ripa.

El actual secretario de Podemos en Asturias reconoce que es “frustrante” no haber logrado que las bases de su partido tengan un verdadero poder de decisión. “No se ha favorecido que haya referéndums que vayan más allá de confirmar las decisiones que toma el secretario general. Esto tiene su utilidad, pero deberían haberse habilitado las herramientas para permitir una idea que era absolutamente innovadora. Las autonomías actualmente no tenemos medios para llevar a cabo estas consultas, pero en Asturias actualmente es uno de nuestros proyectos principales”, ha subrayado Ripa.

Por otro lado, Ripa explica que Podemos observó la capacidad de algunos actores para incidir en sus consultas y que probablemente esto haya provocado que el partido vire hacia “un mecanismo más conservador”. En determinados procesos internos, “los grandes medios de comunicación ejercieron una presión terrible para decantar la balanza hacia aquella opción que beneficiaba más a sus propietarios”.

Las consultas fueron una herramienta muy utilizada en las municipales de 2015, cuando las direcciones de Podemos de todo el territorio cuestionaron a los inscritos sobre la conveniencia o no de aliarse con otras fuerzas políticas para concurrir a los comicios. A partir de ahí, solo se han utilizado en casos muy específicos de relevancia como el pacto con el PSOE, el referéndum y la entrada en el nuevo sujeto político en Cataluña, acuerdos de Gobierno o los Presupuestos autonómicos. El único adversario de Pablo Iglesias para alcanzar la Secretaría General en Vistalegre 2, Juan Moreno Yagüe, advirtió en la segunda asamblea estatal las deficiencias del sistema: si los diputados pueden votar las leyes en sus teléfonos móviles, ¿por qué Podemos no puede hacer lo mismo con sus propias propuestas?

Las consultas, una cuestión de garantías

Uno de los debates que ha entroncado el tema es el momento en el que decide cerrarse el censo de los inscritos antes de una consulta. Este punto adquiere especial relevancia porque, hasta la fecha, cualquier persona, sea o no simpatizante del partido, ha podido inscribirse en Podemos de manera sencilla para poder influir en las votaciones. Si se cierra el censo solo unas horas antes de que se abra la consulta, como ha ocurrido en Castilla-La Mancha, es más fácil que entren los ‘trolls’ o las personas ajenas a Podemos que quieran influir en la toma de decisiones.

El problema es que la apertura o el cierre del censo se realice en función de los intereses de las diferentes direcciones. El reglamento de la organización a nivel estatal establece la obligación de cerrarlo diez días de que empiece la votación, pero desde la Secretaría de Organización explican que los distintos territorios tienen toda la autonomía para retrasar el bloqueo del censo. A esto, se le suma el hecho de que tampoco sea obligatorio un período para que los círculos o los inscritos puedan evaluar pros y contras de las decisiones a tomar. “No hay ningún proceso de reflexión, de ver quien es capaz de convencer a más gente. Si depende de quien tiene el poder en la dirección de turno, no hay ningún tipo de garantía”, explica Pacheco.

No obstante, Podemos sí ha dado pasos para obtener un control mayor de sus inscritos. Este mes ha decidido limpiar su censo para que solo puedan participar en los procesos internos aquellas personas que puedan acreditar con el DNI la veracidad de sus datos. Por una parte, esto hará que el partido rebaje su gran porcentaje de inscritos inactivos – 213.000 de 490.000– y logre mejores cifras de participación en sus consultas. Por otro, conseguirán un mayor control de las bases. Para Ripa, sin embargo, la medida significa que el partido camina hacia el objetivo de conseguir “un censo similar al de los partidos más clásicos” y abandona la vía de lograr un registro más abierto que, con sus peligros, tenía la ventaja de que las decisiones tomadas incluyeran a más personas interesadas y reflejaran mejor las demandas de la sociedad civil.

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  • Pipo Ríos

    Las consultas son susceptibles de mejoras pero precisamente porque Podemos hace consultas se puede hablar 👄 y criticar

  • florentino del Amo Antolin

    La imparcialidad brilla por su ausencia; se ve claramente que no les cuadra mucho que una fuerza con 5.000.000 de votos obtenga más, hay que laminar muy fino. Los tonos negativos en cualquier caso: Ladran, pues cabalgamos!. Igual, Cervantes era de UP.. ¡ Cosas veredes, amigo Sancho !.

  • Ferrando.com

    Esto no es un artículo, es un panfleto enrevesado para crear mal rollo sobre la participación de las bases de Podemos en la toma de decisiones. Duele a los que quieren el SOE de siempre, el del bipartidismo, que Podemos les de lecciones de funcionamiento democrático. Sin ir más lejos, el ejemplo en Castilla la Mancha sobre como han participado las bases de Podemos y SOE al decidir un gobierno de coalición, es clarísimo. Hacia donde vas, Cuarto Poder?

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