Sánchez, el equilibrista: tres frentes de negociación sobre Cataluña

Las medidas de Pedro Sánchez contra el secesionismo catalán.
Pedro Sánchez en la rueda de prensa de la Ejecutiva en la que ha anunciado la creación de una comisión en el Congreso. /PSOE (Flickr)

Pese al optimismo inicial de Pedro Sánchez, la propuesta de creación de una “comisión parlamentaria para el diálogo de la modernización del estado autonómico”, que salió de la Ejecutiva del PSOE este lunes, ha sido acogida con frialdad por el resto de grupos parlamentarios. Sin embargo, el líder socialista ya cuenta con un primer apoyo, el del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con el que habló unas horas después de presentarla y que la “ha recibido positivamente”, según fuentes socialistas. Pero esta iniciativa es solo el primer paso de una oposición útil y de Estado que el PSOE pretende tejer. El líder socialista tendrá que abordar su paquete de recetas para el problema secesionista catalán con mucha mano izquierda para lograr triunfar en un juego de equilibrismos con tres patas: el Gobierno, el resto de partidos y algunos críticos de su propia formación.

La escenografía en la rueda de prensa donde anunció la medida es significativa. Estuvo arropado por la vicesecretaria Adriana Lastra, Patxi López (que hace de interlocutor con la vicepresidenta), el antaño ‘susanista’ Guillermo Fernández-Vara, la responsable de Igualdad, Carmen Calvo, y el encargado de Emprendimiento, Ciencia e Innovación, Francisco Polo, para anunciar su primera propuesta estrella. En esta comisión, ya ha aclarado, “tiene cabida cualquier opinión, menos la intransigencia”.

En Ferraz tienen claro que, pese a la buena intención, no será fácil trasladar este diálogo al Congreso, donde cada fuerza tiene sus propios intereses. Aún así recuerdan que para hacer frente al mayor desafío territorial de los últimos años hace falta retomar el espíritu del pacto del que hizo gala el PSOE de la Transición, en el que tuvo que renunciar, por ejemplo, a la República para conseguir un texto constitucional duradero y de consenso.

Sánchez se muestra abierto a debatir su propio modelo territorial y a incorporar algunas de las aportaciones de los demás partidos. En este caso, se ha optado por una comisión de estudio no permanente por la que pretende que pasen también constitucionalistas y otros expertos. En la Comisión Constitucional no cabía otra subcomisión, ya que hay abierta una. Además, así podría sumarse también el PDCat. “Iremos dispuestos a convencer, pero también a ser convencidos”, especificó el líder de los socialistas.

Para presentar la batería de medidas posterior usarán como referencia la Declaración de Barcelona en la que se esgrimen varias propuestas que se irán materializando, como la negociación del sistema de financiación autonómica, reforzar la inversión estatal en infraestructuras estratégicas en Cataluña, promover el reconocimiento y amparo de la pluralidad lingüística de España o reforzar “el papel de Cataluña como motor de la Euroregión Pirineos-Mediterráneo”. También se plantean gestos de gran simbolismo como la “anulación radical y expresa del juicio al president Lluís Companys”.

Esta batería de propuestas responde a la preocupación en Ferraz sobre el problema secesionista catalán y al diseño de una “oposición de Estado”, que también proponga alternativas al inmovilismo de Mariano Rajoy, pero que muestre un perfil más institucional frente a Podemos, a quien considera vencido en la batalla de la izquierda. Si consigue liderar una alternativa eficaz al secesionismo catalán, el liderazgo de Sánchez se verá reforzado. Estos son los tres flancos con los que tendrá que bregar.

El Gobierno: aliados en la ley, rivales en la solución

El PSOE considera una obligación de Estado situarse al lado del Gobierno ante el desafío rupturista que supone la consulta (en Ferraz ven un error usar la palabra “referéndum”) del 1 de octubre. Eso sí, siempre que se respeten “la mesura y la proporcionalidad”, por lo que no se sabe si esta alianza podrá romperse en el caso de que el Ejecutivo decida aplicar el artículo 155 de la Carta Magna, por el que se suspende la autonomía, o la Ley de Seguridad Nacional. Por el momento, Sánchez se sitúa en la defensa de la legalidad y mantiene conversaciones fluidas con Rajoy.

Pero el PSOE mira más allá del 1 de octubre. Con esta comisión pretende encontrar el encaje para Cataluña dentro del estado y seducir a aquellos ciudadanos que han perdido “su sentimiento de pertenencia” a España. En la receta, llegarán las discrepancias y los debates, ya que los socialistas consideran que el Ejecutivo ha tenido una actitud pasiva durante los últimos 6 años, mientras crecía el problema del independentismo.

Unas horas antes, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría le había pedido al PSOE en una entrevista en cadena SER [escucha la entrevista en el reproductor de abajo] que vayan “juntos en este mes y a partir del 2 de octubre centrémonos en muchas cosas de las que tenemos que hablar”. Los socialistas se muestran receptivos a esta demanda. Aunque a Sánchez le gustaría activar la comisión antes del 1 de octubre, podría retrasarlo si el Gobierno le brinda su apoyo en esta iniciativa a partir de esa fecha. El mismo lunes por la tarde, fuentes de Ferraz aseguraban que “Mariano Rajoy ha recibido positivamente esta medida” en una conversación mantenida por ambos líderes.

Entrevista a Soraya Sáenz de Santamaría en La SER

Los críticos internos, la plurinacionalidad y las dobles lealtades

“Todas las naciones son España”, respondía Sánchez a la pregunta de los periodistas el lunes sobre el número de naciones de esa España federal que proyecta. Si la “plurinacionalidad” despertó en sus propias filas varias interpretaciones y alguna suspicacia, un debate sobre la fórmula del estado autonómico no calmará los recelos internos. El siempre conflictivo modelo de financiación autonómico puede ser una de las cuestiones que requieran en el futuro más negociación, incluso, con los propios barones socialistas. La presidenta de la Junta de Andalucía ya se lo advirtió a Sánchez en el Congreso andaluz, celebrado el pasado julio en Sevilla: “Lo único que te pido, Pedro, es que nunca me hagas elegir entre las dos lealtades, porque soy la presidenta de todos los andaluces”.

Si hay un frente que Sánchez tiene ganado es el del PSC. El nuevo líder federal ha logrado restablecer las relaciones con la federación catalana. Además, no faltan los halagos público a la cabeza de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, siempre que la ocasión lo requiere. La Declaración de Barcelona es la mejor muestra de que el trabajo conjunto está dando sus frutos.

Adriana Lastra anunció en julio la intención del líder socialista de abrir una ronda de contactos con los presidentes autonómicos y alcaldes más importantes de cara a la preparación de las próximas elecciones. Quizá sea una excelente oportunidad para abordar también otras cuestiones. En cualquier caso, la oposición interna está amilanada después de la incuestionable y abrumadora victoria de Pedro Sánchez en las primarias socialistas.

Aún así, nadie en Ferraz se atreve a vaticinar qué ocurrirá el próximo 1 de octubre. Sin saber los movimientos que llevará a cabo presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ante la previsible suspensión del Tribunal Constitucional a la Ley de Referéndum y la de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la República ni la posterior reacción del Ejecutivo, en la sede socialista se mantienen prudentes y expectantes.