Hacia una gran alianza política y social contra la aplicación en Catalunya del artículo 155

Carles Puigdemont, en un momento de su intervención televisada del pasado sábado, en respuesta a la de Mariano Rajoy
Carles Puigdemont, en un momento de su intervención televisada del pasado sábado, en respuesta a la de Mariano Rajoy sobre el artículo 155. / @govern (Twitter)

BARCELONA.- "Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!". Ayer se cumplían 40 años desde que Josep Tarradellas pronunciara esta mítica frase desde el balcón del Palau de la Generalitat en la Plaça Sant Jaume. Adolfo Suárez había aceptado la legitimidad del cargo que ostentaba, president de la Generalitat en el exilio, nombrándole presidente del gobierno preautonómico catalán. Era el año 1977 y para muchos esta simbólica frase supone el final de la dictadura y el retorno a la democracia española que culminaría con la aprobación de la Constitución al año siguiente.

La Generalitat, que había sido disuelta en el año 1939 tras la victoria fascista, tiene sus orígenes en las Cortes Catalanas convocadas en el siglo XIII por Jaume I "el Conquistador". Esta insitución, liquidada en 1716 por Felipe V tras la llegada borbónica al trono, se reinstauró en la II República en 1931. El Gobierno del PP de Mariano Rajoy, partido que cuenta con menos del 9% de apoyo en Catalunya, tomará las decisiones ejecutivas de la Generalitat provisionalmente si se llega a aplicar el 155 durante un periodo máximo de seis meses, hasta la convocatoria de nuevas elecciones catalanas. Aunque podría alargarse más tiempo...

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La propuesta de activación, el pasado sábado, del artículo 155 de la Constitución por parte del Consejo de Ministros, que será aceptada por el Senado este viernes, ha generado una profunda indignación en amplios sectores de Catalunya. Carles Puigdemont, en su discurso del pasado sábado como respuesta al Gobierno, se refirió a la trascendencia histórica y simbólica de la institución de la Generalitat para Catalunya. Una institución que, durante el periodo de la dictadura franquista, pervivió desde el exilio. Lluis Companys, hasta que fuera asesinado por el franquismo en el 1940, ostentó el cargo de president. Josep Irla , también de ERC, fue su sucesor en el cargo desde su exilio francés. En 1954, Irla renunciaba al cargo por motivos de salud y los diputados del Parlament de Catalunya exiliados y reunidos en la embajada de la República española en México eligieron a Tarradellas como nuevo president. Hoy, sectores que van más allá del independentismo se consagran para frenar este ataque al autogobierno e instituciones catalanas: cese del Govern, capacidad de disolver el Parlament o control de los Mossos y TV3 entre otras medidas.

Amplio espectro de organizaciones políticas, independentistas y no, como Catalunya en Comú o Podem, critican duramente la decisión de aplicar este artículo de la Constitución en Catalunya. Hacen lo propio decenas de organizaciones sociales, sindicales, culturales, deportivas... En la multitudinaria manifestación del sábado, en torno al medio millón de personas salieron a las calles, un amplio espectro político y social se conjuraban bajo el también histórico "¡No pasarán!". La emoción del líder de los comunes, Xavier Domènech, captada por las cámaras durante la interpretación de "Que volen aquesta gent?" por parte de Maria del Mar Bonet, dieron lugar expresiones de esta heterogénea unidad contra las medidas de intervención apoyadas por "el frente monárquico" de PP, PSOE y Ciudadanos. El coportavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, que tan crítico ha sido durante los últimos meses con la postura de los comunes sobre el referéndum del 1-O, escribía en redes sociales: "Hoy no valen discrepancias. Un abrazo Xavier Domènech". Una foto del propio Domènech y el exdiputado de la CUP, David Fernández, dándose la mano y levantándolas conjuntamente también muestra simbólicamente esta unidad.

Para todas estas fuerzas políticas y sociales el 155 supone el ataque más grave a la soberanía de Catalunya del periodo democrático y, por tanto, se da en las calles esta unidad en la reacción que puede cuajar en una especie de "frente popular", no con carácter electoral, pero sí político y social, según comentan diversas fuentes y recoge muy bien "El Crític". La amnistía de los "presos políticos", el rechazo a la presencia de miles de agentes de la Policía Nacional y Guardia Civil en Catalunya, el fin de la intervención del autogobierno catalán y la restitución de la plena autonomía, la reivindicación del derecho a decidir... Todos estos temas unen a un porcentaje de la población catalana mayoritario que puede ofrecer contundentes respuestas en las calles e iniciativas a nivel político. En una entrevista con cuartopoder.es de principios de septiembre, Javier Pachecho, secretario general de CCOO en Catalunya, sindicato mayoritario, ya advertía: "Si Rajoy interviene la autonomía catalana, tendrá enfrente a CCOO".

Esta estrategia de unidad frente a PP, PSOE y Ciudadanos tiene reminiscencias de la Asamblea de Catalunya del año 1971, ya contábamos este parentesco en cuartopoder.es hace un mes.  La Asamblea de Cataluña fue una unión político y social que aglutinaba a fuerzas políticas antifranquistas como el Front Nacional, el Moviment Socialista de Catalunya, Unió Democràtica de Catalunya, el PSUC, el Partit Socialista d’Alliberament Nacional dels Països Catalans (PSAN) y el PSOE. Las exigencias eran entonces tres: libertad, amnistía y Estatut d’Autonomia. Tras la aplicación del 155 y el encarcelamiento de los presidentes de Òmnium Cultural y la ANC, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, las reclamaciones de este "frente unitario democrático" tienen un parecido sorprendente.

MANIFESTACIÓ LLIBERTAT JORDIS
La cantautora Maria del Mar Bonet en el escenario de la manifestación del pasado sábado en Barcelona. / Roser Vilallonga (ANC)

El Pacte Nacional pel Referèndum, que reclamaba al Gobierno un referéndum pactado, o la posterior Taula per la Democràcia, contraria a la represión de las últimas semanas en Catalunya, han sido plataformas que han unido a este amplio espectro político y social catalán, con independentistas y no independentistas, pero que convergen en la reclamación de soberanía para Catalunya. También hay interlocutores e iniciativas en el resto del Estado que van en una línea parecida. La asamblea que Unidos Podemos y sus confluencias organizaron en Zaragoza el pasado 24 de septiembre buscaba abrir vías de diálogo en esta línea soberanista. Además de representantes de Podemos, IU y las mareas, miembros del PDeCat, de ERC, del PNV y de otras fuerzas soberanistas del Estado participaron en el encuentro de carácter federalista y republicano.

La aplicación del 155 es, para muchos, el culmen de una crisis institucional y constitucional que afecta a todo el Estado. La advertencia del delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Julián Gregorio, al presidente de la Junta, Emiliano García-Page de que su gobierno con el Podemos de José García Molina es digno de la aplicación del 155 o las declaraciones del presidente del PP en Euskadi, Alfonso Alonso, en las que advertía que allí también se dan los mismos ingredientes para que tenga lugar un conflicto similar al catalán dejan intuir una postura del PP que, más allá de Catalunya, amenaza a su "disidencia" política. También en Navarra, ayer, Ana Beltrán, presidenta del PP en la Comunidad Foral, ponía el grito en el cielo cuando el parlamento de Pamplona aprobó una resolución contra el 155: "La actuación del Govern en Catalunya se puede extrapolar a Navarra: ambos gobiernos pretenden que una minoría aplaste a una mayoría no nacionalista".

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, en una carta enviada ayer a la militancia, advertía: "La estabilidad del régimen del 78 se rompió por dos flancos: el que abrió el 15M y el que abrió el proceso soberanista en Catalunya tras la sentencia del TC sobre el Estatut". Para solucionar esta "crisis de régimen" en su flanco territorial, Podemos propone: "Hoy la crisis en Catalunya requiere pensar fórmulas, federales o confederales, para afrontar la plurinacionalidad de España como vínculo emocional y afectivo basado en el reconocimiento de las plurales tradiciones de sus pueblos".

Pleno en el Parlament el jueves

El próximo jueves se celebrará en Parlament un Pleno para "dar respuesta a la agresión del Consejo de Ministros con el 155" a petición de JxSI y la CUP, que también han pedido que el Parlament inicie acciones legales para "defender" las instituciones catalanas. En este pleno, se podría declarar la independencia de Catalunya. Desde ERC y la CUP se lo piden a Puigdemont. El portavoz nacional de ERC, Sergi Sabrià, afirmaba ayer: "Hemos de responder a esta agresión a las instituciones catalanas y dar respuesta al mandato del 1-O". La CUP, a través de un comunicado, reclamaba: "Contra la agresión del 155, república, autoorganización, autotutela, resistencia desde el municipalismo y el internacionalismo". Y llaman a una "resistencia no violenta masiva".

Desde el PDeCat refuerzan su compromiso con las decisiones que tome el president de la Generalitat que se debate entre la declaración unilateral o seguir buscando vías de diálogo o convocatoria de elecciones catalanas. Marta Pascal, coordinadora general del PDeCat, apostaba ayer en el Parlament porque este pleno no será el de la independencia. Esta unión político y social que se vio en la manifestación del pasado sábado y que rechaza radicalmente el 155 no sería tan amplia para apoyar la independencia, quedarían fueras algunos sectores. Muchos independentistas ven que ahora la prioridad debe ser la defensa de las instituciones catalanas y no tanto una declaración de la independencia que no contaría con tanto apoyo social. Por otro lado, Puigdemont prevé asistir al Senado a finales de semana a la comisión sobre el 155 para presentar alegaciones.

La tensión en el PSC, mientras tanto, es enorme. Su postura a favor de la activación del 155 no ha gustado a buena parte de la militancia y de cargos. Cada vez más voces piden que la postura de los socialistas catalanes con respecto al 155 se decida en una consulta interna a sus militantes. Su primer secretari, Miquel Iceta, reclamaba ayer a Puigdemont que convoque elecciones o busque vías de diálogo compareciendo en el Senado, para evitar que el 155 se materialice. Por su parte, la líder de la oposición catalana y de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ya se ve como presidenta de la Generalitat antes de pasar por las urnas. Quiere que se convoquen elecciones autonómicas cuanto antes, una vez aplicado el 155, y pide a PP y PSC una coalición liderada por ella para gobernar la Generalitat.

Pero las últimas encuestas no parecen ser muy favorables a esta previsión de Arrimadas. Una encuesta de GESOP para "El Periódico" celebrada desde el 16 al 19 de octubre muestra que los independentistas (ERC, PDeCat y CUP) revalidarían su mayoría absoluta en el Parlament. Ciudadanos bajaría unos 4 escaños, que los ganaría el PSC. Los comunes subirían un escaño y el PP perdería uno o dos. Tras la aplicación del 155, según este sondeo, si se volvieran a convocar elecciones hoy, Rajoy no habría solucionado ningún problema. Seguiría existiendo una mayoría independentista en el Parlament. Y una mayoría soberanista y catalanista más amplia en repulsa de la intervención del autogobierno catalán y en favor del derecho a decidir.