El PSOE hace balance del 155: «Ha procurado certidumbre y seguridad”

El próximo 27 de octubre se cumplen seis meses desde el día en el que el Senado aprobó la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Ahora, a las fuerzas políticas les toca hacer balance. El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha dado el visto bueno a la ejecución que ha hecho el Gobierno de esta herramienta constitucional. Cree que “ha permanecido lo esencial, que era el mantenimiento de los servicios públicos” y que “ha procurado un umbral de certidumbre y seguridad” en el ámbito administrativo y económico.

A pesar de que el PSOE negoció con el gobierno un 155 “quirúrgico”, las instituciones catalanas llevan ya casi medio año intervenidas. Ábalos cree que la dilatación en el tiempo se debe únicamente a la actitud de los partidos independentistas, ya sea por su “incapacidad para plantear la gobernabilidad” en Cataluña o por su “interés” en mantener el “conflicto”. Después de las elecciones del 21 de diciembre, ha habido un baile de candidatos que no ha llegado a cristalizar.

Por tanto, en su duración los socialistas hacen un reparto de responsabilidades desequilibrado. Centran el foco en Junts per Catalunya y ERC, pidiéndoles que busquen “un candidato viable, que gobierne para el 100% de los catalanes y que supere de una vez esta política de bloques” para que haya un gobierno constitucional en la Generalitat y se levante por fin el 155, tal y como ha solicitado la vicesecretaria Adriana Lastra este martes en una entrevista en TVE. Aunque todo está aún en el aire, el hecho de que la Mesa del Parlament haya aceptado la delegación del voto del exconseller Toni Comín, que se marchó a Bruselas, podría hacer que por fin los partidos soberanistas cuadrasen los números en el Parlament y se evitasen nuevas elecciones. Antes, habrá que ver si, tal y como ha pedido Ciudadanos, se recurre al Tribunal Constitucional.

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Los socialistas continúan con la estrategia de los últimos meses: centrar las críticas en el soberanismo y respaldar al Gobierno de Rajoy, haciendo gala de una “oposición de Estado” y de “izquierda de Gobierno” de la que presumen frente a otras formaciones como Podemos.

Eso no significa que den carta blanca al Gobierno. Tanto Lastra como Ábalos han calificado de excesiva la confiscación de camisetas amarillas el pasado sábado en la final de la Copa del Rey en Madrid. No es la primera vez que tienen reproches contra el Ejecutivo. Durante los días posteriores a las cargas policiales del 1 de octubre, anunciaron que se pediría la reprobación de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, aunque luego se retiró. El Gobierno les había prometido que no habría urnas y, no solo las hubo, sino que la actuación policial dio lugar a imágenes criticadas dentro y fuera de España. 

Tras conocerse el pasado 5 de abril que el Carles Puigdemont había sido puesto en libertad bajo fianza en Alemania, Sánchez declaró seguir “apoyando al Estado, aunque en días como hoy sea difícil confiar en la estrategia del Gobierno para resolver la crisis catalana”.

Combatir el relato independentista en el exterior

Salvo esos episodios de desconfianza, la interlocución ha sido fluida y las críticas al Gobierno han sido contadas. No se fían de Rajoy y consideran que su omisión política ha tenido mucho que ver con cómo se ha desarrollado el conflicto, pero llegados a este punto, evitan un enfrentamiento frontal y bronco sobre esta cuestión.

Sin embargo, sí creen que ha habido una falta importante de diálogo en el interior y de relato en el exterior. A su juicio, el Ejecutivo no se ha implicado lo suficiente en reunirse con informadores para defender la versión del constitucionalismo a ojos de la prensa extranjera. Una consecuencia más del inmovilismo de Rajoy.

Por eso, Sánchez ha decidido ‘robarle’ la iniciativa al Gobierno y planificar una gira europea para contrarrestar el relato independentista del conflicto catalán. El pistoletazo de salida lo dio el pasado domingo en Alemania cuando defendió el constitucionalismo en el congreso del SPD, donde advirtió de que el secesionismo es una "amenaza no solo para España, sino también para Europa". En Ferraz creen que tiene mayor credibilidad ante los líderes europeos frente a un PP con una imagen más conservadora y anquilosada.