¿Hacia un nuevo andalucismo?

  • ¿Hay espacio social y político en Andalucía para un nuevo sujeto político netamente andaluz?
  • ¿Qué se está creando culturalmente y artísticamente en Andalucía?

“Fuera coronas / Porque este perro solo es siervo de ese rey / Que es su persona / Adiós al yugo / De esta nación / Que lo que no gana en el norte / Lo usa aquí como verdugo”. Toda una declaración de intenciones. La comparsa de Antonio Martínez Ares,El Perro Andalú, terminaba su actuación el pasado enero en los carnavales de Cádiz con una cuarteta que muchos guardan en el recuerdo. El Gran Teatro Falla rompió en aplausos. “Caigan las rosas / Con sus espinas / En la tierra y le dé vida / A una sabia nueva / Salga esa espiga / Que no alimente / A las gaviotas / No más caretas / Ni la patética visión / De un pueblo inculto de pandereta”.

Caigan las rosas, salga esa espiga que no alimente a las gaviotas. ¿Existe un nuevo andalucismo? ¿Tiene visos de conformarse como una tendencia política con la fuerza suficiente para plantar cara al socialismo de Susana Díaz? ¿Hay un movimiento cultural actual que busca su razón de ser en las raíces andaluzas? Contrastamos distintas visiones dentro del panorama político y cultural andaluz que reclama una mayor autonomía para esta región. Mientras tanto, el Podemos de Teresa Rodríguez y la IU de Antonio Maíllo siguen recogiendo firmas para su manifiesto Andalucía Adelante, que reclama una confluencia de izquierdas con una especificidad claramente andaluza que no acaba de verse bien desde la dirección de Podemos estatal.

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El pasado 4 de diciembre, se cumplían 40 años de las numerosas manifestaciones que en 1977 se desarrollaron por toda Andalucía reclamando la autonomía andaluza. Unas manifestaciones que acabaron en tragedia, con el asesinato por parte de las fuerzas policales de Manuel Caparrós, joven sindicalista andaluz. Aquel día se convirtió en un símbolo: el 4 de diciembre es, desde entonces, para muchos, el Día Nacional de Andalucía. Este pasado diciembre, de nuevo, manifestaciones numerosas con una protagonista: la bandera verdiblanca andaluza.

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Dos años después, el 28 de febrero de 1980, se celebraría el referéndum que daría la autonomía plena a Andalucía, tras el intento de neutralización por parte de las derechas de UCD y Alianza Popular que abogaban por la abstención o el voto en blanco, equiparándose así con las anteriormente conocidas como “comunidades históricas” que habían redactado sus propios estatutos de autonomía durante la II República: Euskadi, Catalunya y Galicia. Hoy, el día 28 de febrero es oficialmente el Día de Andalucía. En 2015, el Partido Andalucista se disolvía, quedaba huérfano el espectro del andalucismo venido a menos durante años que aprovecharía para ocuparlo el PSOE de Susana Díaz. ¿Qué se mueve hoy en el campo del andalucismo?

¿Existe un nuevo andalucismo político?

El politólogo Cristian Gracia conversa con cuartopoder.es. “Creo que hay espacio para un nuevo sujeto político. Hay una realidad económica, material, cultural, histórica y política que señala que Andalucía tiene una serie de singularidades”, afirma Gracia, que añade: “Andalucía es como ese patio de vacaciones al que viene la gente de Madrid, lo que nos aboca al sector servicios, si España es la playa de Europa, nosotros somos la playa de la playa, si esto pasara en otras partes del Estado, se podría generar un conflicto político”.

¿Por qué no ocurre eso en Andalucía? Gracia lo explica así: “Al haber gobernado el PSOE tanto tiempo aquí, hicieron muy bien el identificar la Junta de Andalucía con el PSOE, absorbieron todo el espacio andalucista“. Algo que ejemplifica en un algo reciente: “Todos los territorios salieron representados en el debate de la moción de censura, Valencia, Asturias, Euskadi, Catalunya, de Andalucía sólo se habló de los ERE, el PSOE andaluz, el peor PSOE, se ha apropiado de Andalucía en el imaginario colectivo”. “Eso hay que revertirlo, crear un espacio político propio que genere un nuevo horizonte diferente a la Andalucía actual, que centre el conflicto en lo económico”.

La cineasta Pilar Tavora, histórica activista feminista y andalucista, una de las impulsoras de Izquierda Andalucista, formación que también está detrás del manifiesto Andalucía Adelante junto a Podemos e IU, se manifiesta en el mismo sentido. “La caída del Partido Andalucista ofrece la oportunidad de regenerar la ideología andalucista, este partido perdió ese mensaje”, explica Tavora, que describe ese mensaje andalucista recordando a Blas Infante, considerado el padre del andalucismo: “El mensaje de Blas Infante estaba situado en la izquierda, la democracia y la república, eso se pierde con el Partido Andalucista y se recupera por parte de algunos grupos que se forman después, como Izquierda Andalucista o Primavera Andaluza”.

Tavora también cree que hay espacio para un nuevo sujeto político andaluz, cree que “el modelo de Compromís en Valencia es válido, ahí caben nacionalistas y no nacionalistas, de izquierdas”. Pero, además, también ve con buenos ojos la suma con otros partidos de izquierdas de ámbito estatal, como Podemos e IU. “Mientras Podemos e IU reconozcan la singularidad nacional de Andalucía y apuesten por un modelo plurinacional del Estado, nos podemos sumar a ellos, tenemos que ser coherentes y sumarnos a una alternativa que cree en Andalucía como una nacionalidad”, dice, aclarando que lo que se está forjando en Andalucía liderado por Rodríguez y Maíllo no es la creación de un nuevo partido. “Izquierda Andalucista no renuncia a su ideología nacionalista de izquierdas, por ello no nos integramos en Podemos ni en IU”, explica.

El escritor y jurista andaluz Antonio Manuel explica cuál es su visión sobre este asunto. “Dejar el espacio simbólico de la izquierda andaluza en manos del PSOE es un error histórico, se apropió de los dos elementos que vinculan Andalucía con la política, la izquierda y el propio símbolo andaluz”. Para este escritor, “el Partido Andalucista abdicó de la izquierda, su ideología era Andalucía vacía de contenido”, mientras que “a la izquierda le pasa lo contrario”. “IU consigue éxito cuando se convierte en Convocatoria por Andalucía, cuando vuelve a ser sólo IU, vuelve a fracasar”, recuerda. “Por dejación de la izquierda de unirse a lo que significa Andalucía y del Partido Andalucista de unirse a la izquierda, ese campo simbólico se lo quedó el PSOE”, concluye.

Sin embargo, Antonio Manuel percibe dos elementos que están haciendo que el PSOE de Susana Díaz vaya dejando un hueco andalucista por la izquierda. “Se relaciona a Andalucía con la Junta, por lo que, después de tantos años de gobierno socialista en Andalucía, se le considera un partido del régimen”, considera. “Además, Susana Díaz pacta con Ciudadanos esta última legislatura, si antes fagocitó al Partido Andalucista y después a IU, a Ciudadanos lo usa como muleta, pero las políticas de Ciudadanos son de derechas, Díaz ha abandonado la izquierda”, prosigue. “Por otro lado, con el conflicto catalán, se ha situado en la línea de Rajoy y Ciudadanos, apostando por un mensaje a favor de la unidad de España, que no es unidad sino uniformidad, Díaz ha abandonado el espacio andalucista“, añade.

“El PSOE, cuando se dio cuenta de que el andalucismo podría crecer, le robó los símbolos, los metió en un cajón, los floclorizó y los españolizó, Susana Díaz coge la bandera andaluza para españolizarla, para que los andaluces crean que el partido andaluz es el PSOE, para que el pueblo andaluz siga donde está”, critica Tavora. “Es urgente una fuerza política que sea capaz de no abdicar de ninguna de las dos, ni de la izquierda ni del andalucismo”, considera Antonio Manuel. Para ello, pide “generosidad por todas partes”. “Si quieren crear una izquierda andaluza alternativa al PSOE no hay más que crear un espacio de encuentro que en Andalucía se llama patio, no hay más camino que dejar de mirarse las pelusas del ombligo y empezar a ver la luz de la luna”, advierte.

Antonio Maíllo, coordinador general de IU en Andalucía, hablaba en una reciente entrevista en este medio sobre este tema: “El andalucismo es un pensamiento que ha impregnado a diferentes organizaciones, algunas por conveniencia práctica, como puede ser el PP, y otras lo han usado para diluirlo y neutralizarlo, como ha hecho el PSOE”. Por ello, el dirigente de IU, en la misma línea que Gracia, Tavora o Manuel, apuesta por “un andalucismo transversal, de clase, arraigado a las aspiraciones sociales, no identitario en términos de exclusión o territorio, sí en términos de debate social y cultural” y recuerda que “IU siempre ha reivindicado un andalucismo de izquierdas” y que hay “organizaciones nacionalistas dentro de IU como la CUT”. “El PCA surge con el impulso autonomista y fue un empuje federalizante para el resto del país, un partido comunista con un gran sentimiento andalucista”, añade.

“¿Un nuevo andalucismo? es decir, ¿una expresión político programática que responda a este malestar?”, se cuestiona la secretaria general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez. “Creo que aún no se da, también creo que es necesaria esa expresión, libre de folclorismos, oportunismos o esencialismos, los datos de la brecha de desigualdad con el resto de España y de Europa nos hablan de la necesidad de construir procesos propios de autoconciencia, autoestima y reivindicación autónoma”, añade la dirigente de Podemos. “En un momento de disolución permanente de las identidades colectivas, cuando más solas nos quieren frente al desempleo juvenil, la precariedad y los recortes, más falta hace un nuevo andalucismo con el que conecten las nuevas generaciones para conjurar la soledad y la desesperanza”, concluye.

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Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez en los pasillos del Parlamento de Andalucía. / EFE

Cristian Gracia cree que hay que apostar por generar un nuevo espacio político andaluz, en el que incluye a Podemos y a IU. “Todo cambio político en un territorio se tiene que dar desde el territorio. Tiene que ser la propia gente que conoce la realidad en el día a día quienes vayan a forjar alianzas”, explica el politólogo, añadiendo: “Si ese Adelante Andalucía permite atraer a sectores del andalucismo es algo que permite abrir el abanico, atraer a la gente que falta y que se fue, creo que puede ser útil e interesante”, valora la iniciativa de Rodríguez y Maíllo.

¿Existe un nuevo andalucismo en el ámbito cultural y artístico?

Para que una comunidad política sea considerada una nación, primeramente tiene que compartir unos vínculos históricos, culturales, religiosos… Y tener conciencia de pertenecer a un mismo pueblo o comunidad. Antes de que el sentimiento nacional se exprese de una forma política, por tanto, son imprescindible unos rasgos culturales propios y específicos. Andalucía, en ese aspecto, va sobrada. ¿Existen nuevas manifestaciones artísticas y culturales en esta dirección? ¿Cuáles son sus principales rasgos distintivos? ¿Qué implantación tienen estas entre las generaciones más jóvenes?

Cristian Gracia recuerda que “el 70% de la población andaluza se siente tan andaluza como española”. “Ser andaluz se ha vendido como la parte más guay de ser español, se dice que aquí se vive muy bien, que es un territorio que en contraste con otros tiene de todo y es verdad, Andalucía es muy amplia y diversa, pero ahora hay que construir qué es ser andaluz”, considera, reiterando: “El rasgo más importante sobre lo que construir eso es la cuestión social y económica, más allá de rasgos identitarios”.

El escritor Antonio Manuel recuerda que “la cultura andaluza fue clave en la movida de los años 80, estaba de rabiosa actualidad el rock andaluz y en el ámbito de los cantautores algunos andaluces, como Carlos Cano, eran la vanguardia”. “La cultura andaluza se ubicaba en la autonomía y la libertad, una ruptura frente al régimen anterior”, añade, situando la llegada al Gobierno del socialismo en 1982 con Felipe González como un punto de inflexión. “El PSOE intenta romper con eso, oculta esa cultura andaluza, pretende hacer ver que una vez llega al poder todo lo anterior había muerto”, considera Antonio Manuel.

“Con Lagartija Nick, El niño de Elche, Pájaro… vemos cómo la música independiente en Andalucía se vuelve a hacer en andaluz”, explica Antonio Manuel, asegurando que “los músicos cantan en la lengua que hablan” y que “empieza a haber un resurgimiento de la cultura joven andaluza que será verdaderamente trascendente cuando se cargue de un contenido político”. Este contenido político cree que es una diferencia con respecto a los años 70, “entonces ser andaluz era ser moderno, una declaración de principios frente al tardofranquismo”.

Tavora  también cree que “la vanguardia cultural va siempre por delante de la política”. “Creo que hay mucho más andalucismo en la gente joven, en las manifestaciones artísticas, música, pintura, que en la política”. Y, como Antonio Manuel, anima a dar el siguiente paso: “Hay un momento en el que el andalucismo cultural y sentimental tiene que dar un paso hacia el andalucismo político. Queremos que Andalucía tenga una voz propia en el Congreso de los Diputados, en Europa e, incluso, en el Parlamento de Andalucía”.

“En Andalucía, la cultura está muy patrocinada y al servicio de la Junta”, advierte Gracia, sobre el panorama cultural andaluz, señalando la importancia en este aspecto que tiene Canal Sur como elemento vertebrador de Andalucía. “Tiene un 10% de audiencia y sobre todo la ve gente mayor, un 70%”, explica. “Es un canal muy seguido y se ve muy a menudo, especialmente en municipios pequeños, los caladeros de votos del PSOE, gente mayor y rural”, añade. Las manifestaciones culturales críticas quedan, en muchas ocasiones, al margen de salir en la programación de esta televisión pública. “Si te sales demasiado del guion oficial, puedes tener problemas, esa es una sensación extendida entre los creadores andaluces”, valora este politólogo andaluz, que pone como ejemplo de insumisión a los carnavales de Cádiz. “El Perro Andalú, este año, subió al escenario del Falla una crítica abierta a la Junta y al PSOE, al mismo tiempo que reivindicaba el orgullo de ser de esta tierra”, añade.

Para Gracia, la rapera Gata Cattana supuso una ventana de oportunidad como referente de esa cultura crítica andaluza. “Iba por donde iba, en los bordes del mainstream, podría haber generado algo interesante, por desgracia falleció prematuramente”, considera, asegurando: “Salen cada vez más grupos andaluces que podemos enmarcar en este ámbito, aunque no estamos al nivel de otros territorios, como Valencia, donde La Raíz, Zoo o Los Chikos del Maíz tienen letras muy comprometidas”. “En el cine se están haciendo cosas interesantes. ‘Mi querida cofradía’, dirigida por la rondeña  Marta Díaz, trata una cuestión muy andaluza como es la Semana Santa, pero de una manera actual”, comenta: “Una mujer se convierte en la primera mayordomo de su cofradía, está rodada en Ronda y es muy interesante, tiene una perspectiva feminista, se van abriendo brechas”.

Teresa Rodríguez asegura a cuartopoder.es que observa “con absoluto entusiasmo la proliferación en redes sociales de perfiles de humor y de reivindicación de lo andaluz que son absolutamente geniales“. Glorious Andalusian Emirate Memes (Millenials del S.X), Er Principito Andalûh, Malacara (Andalusian Quotes), Andalusian Shitposting, las camisetas de África del Norte o las cuentas feministas en redes de La Poderío o Feminismandaluz son algunos de los ejemplos que pone la líder de Podemos Andalucía. “Son lugares maravillosos en los que reconocernos, reírnos, indignarnos y emocionarnos juntas. Todo eso joven, fresco, genuinamente andaluz, vanguardista y hermoso que no suele aparecer en Canal Sur”, reivindica.

¿Cuáles son las características principales de la cultura andaluza? Para el politólogo Gracia “la característica principal de lo andaluz es el contraste”. “Andalucía es un terreno muy amplio, que va desde la Sierra Morena al mar, desde las ciudades a los campos de olivos o a los terrenos que son trabajados por los jornaleros, es una tierra de mucho contraste”, añade, reiterando que “tenemos rasgos culturales muy marcados, pensemos en el cante jondo, pero lo que define Andalucía realmente es la cuestión económica”.

“Lo netamente andaluz es la empatía con el débil, en muchas ocasiones es el débil el que se reencarna en las manifestaciones culturales”, comparte Antonio Manuel. “No hay nada más andaluz que la reivindicación social, la reivindicación andaluza es el esfuerzo por dinamizar Andalucía”, añade. “Por otra parte, la obsesiva búsqueda de la belleza también es una constante propia de la creación andaluza: la belleza, el ser distinto, el ser reconocible como andaluz”. “Lo andaluz se reconoce por todo el planeta, como el flamenco, algo nítidamente andaluz, aunque el intento de la dictadura franquista fuera parasitarlo y asimilarlo con lo netamente español”, continúa este escritor: “Puede haber una cantaora flamenca en Catalunya que haga el flamenco universal, pero canta en andaluz y de memoria, dos elementos de la cultura andaluza”.

La belleza, el contraste, la reivindicación social. “Esta montaña no es Sierra Morena / Es la piedra más grande del camino / Si no la apartas eso es lo que dejas / A tus hijos y sus hijos / Vengo que muerdo, Dios / Vengo que muerdo / Si piensas como yo dame tu mano / Subamos hasta el filo de los sueños / Que oigan como les gritamos / Hermano Ladra / Luego cabalgamos”. Oscuro. Aplausos. El público del Falla en pie.