PACMA y Podemos: las claves de una relación helada

  • El pasado 26 de febrero, una respuesta de la portavoz Laura Duarte saltó a los titulares: "Me pregunto qué utilidad tiene votar a un partido en descomposición como Podemos".
  • En 2015, Podemos se interesó por los animalistas, que rechazaron tajantemente ir en ninguna coalición.

El pasado 26 de febrero, PACMA convocó a simpatizantes y medios para presentar a sus candidatos de cara a las elecciones generales, europeas, autonómicas y municipales. Pero una respuesta de la portavoz Laura Duarte, candidata a la presidencia del Gobierno y a la Comunidad de Madrid, a una cuestión sobre el voto útil saltó a los titulares: «Me pregunto qué utilidad tiene votar a un partido en descomposición como Podemos». Aunque esta afirmación sorprendió a muchos, lo cierto es que la relación de ambas formaciones durante la legislatura ha sido casi inexistente.

Podemos nació en 2014, cuando PACMA en España ya tenía once años de vida. Mientras que el ascenso del primero fue fulgurante, el del segundo ha sido sostenido a lo largo del tiempo. En 2015, Podemos tocó su puerta cuando buscaba aliados para construir una coalición, pero PACMA ni siquiera dio lugar a una negociación: «Nuestra primera pregunta fue si estaban dispuestos a prohibir la tauromaquia», recuerdan los animalistas. No hubo lugar a más, el partido que preside Silvia Barquero siempre ha apostado por presentarse en solitario para evitar que sus propuestas se diluyesen: «No tenemos el ansia de conseguir sillones. Lo único que nos habríamos asegurado es un escaño pero a costa de nuestro programa», explica Duarte.

Más allá de ese contacto, durante la legislatura las formaciones no se han reunido en el Congreso, a pesar de que PACMA ha elaborado dos propuestas que ha presentado a todos grupos: la Ley 0, que abarca desde el fin de sacrificios hasta los circos con animales, y una modificación de la Ley electoral. Los animalistas aseguran que, paradójicamente, todos los grandes partidos les han recibido menos los morados.

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En el primer caso, los de Iglesias aluden a un simple error de trámite. Según ellos, PACMA dirigió su petición a un correo equivocado, les dieron la dirección correcta y no volvieron a recibir noticias, una versión muy distinta a la ofrecida por los animalistas.

La caza y la tauromaquia: líneas rojas

«Compartimos muchas de las demandas sobre la protección de los animales y la reivindicación de sus derechos con el partido PACMA. Sin embargo, en lo que no coincidimos es en los medios», explican desde las filas moradas sobre las desavenencias. El salto al trabajo institucional muestra un Podemos más prudente: «Creemos que su posición ha tendido a ser excesivamente maximalista», por lo que es más difícil «articular políticamente avances en las leyes y en las instituciones».

Aunque puedan compartir el fin, no comparten los medios. Para PACMA, acabar con la tauromaquia es una línea roja, mientras que Podemos apuesta por laminarla de forma gradual, no a través de la prohibición, sino «eliminar de manera progresiva las subvenciones a los espectáculos taurinos». Si se prohibiese por ley, los morados creen que podría activar una reacción de rechazo que sobredimensionara el interés real que despierta entre la población. De hecho, recuerdan que el Tribunal Constitucional ya paró el fin de la tauromaquia en Catalunya por ser considerada parte del patrimonio cultural.

Aún más controvertida es la postura sobre la caza, uno de los debates candentes de los últimos días gracias a que PACMA logró que la justicia paralizase de manera cautelar esta actividad en Castilla y León. Mientras los animalistas apuestan por su abolición, los morados llevan meses estudiando los pormenores de la cinegética para dar una respuesta que contenta a todos. Por el momento, apuestan por «un mayor control sobre la caza en España y por la penalización del maltrato a los animales salvajes».

Mientras los animalistas creen que hay que tomar medidas tajantes, los morados creen que el tiempo juega a su favor: «Creemos que la sociedad rechaza de manera mayoritaria estas prácticas, y por lo tanto, progresivamente, mediante la eliminación de las subvenciones y mediante los controles adecuados y la persecución del maltrato, irán desapareciendo».

El voto

La convocatoria electoral del 28 de abril asegura una campaña de alto voltaje. Como reconoció la portavoz parlamentaria de Unidos Podemos, Irene Montero, el martes en La Ser cada papeleta cuenta y «todavía hay muchos electores que no saben si van a votar o en quién». Por tanto, cada partido hace lo posible por atraer apoyos. Con un Congreso tan fragmentado y con tantos actores políticos, un puñado de papeletas puede decidir si un partido entra o no en una institución, como en el caso de PACMA, o se deja escaños en el camino, como en el caso de Unidos Podemos.

Por eso, los 286.702 votos al Congreso y los 1.213.871 al Senado que amasó el partido animalista pueden ser un jugoso caladero. Además, crecen cada vez que se abren las urnas, aunque después se topen con las barreras electorales que hacen que hoy siga siendo una fuerza extraparlamentaria.

Aunque la formación antitaurina no maneja encuestas internas, cree que la singularidad de sus propuestas (ningún otro partido defiende el fin tajante de la caza o de la tauromaquia) hace que tengan un caladero fiel, al que se suman los electores jóvenes y los «desencantados con otros partidos políticos». Tal y como explica Laura Duarte, estos «son votantes sin partido» que encuentran en PACMA otro concepto de «utilidad»: «Nos apoyan porque defendemos lo que piensan».

La pelea por el concepto de «utilidad» del voto le ha dado a los animalistas alguna sorpresa en las redes sociales. El mismo día que el presidente Pedro Sánchez confirmó la convocatoria electoral para el 28 de abril, decenas de mensajes pidiendo que no se votase a PACMA hicieron Trending Topic al partido, un aluvión que a la formación no le parece casual.