Pulsión soberanista / El reinicio de la actividad en el Parlament llevará a la claudicación de Puigdemont o al choque con el Estado

El tablero político catalán ante el 1-O: obedientes contra desobedientes

SATO DÍAZ | Publicado: - Actualizado: 09:01

El tablero político en Cataluña ante el 1-O
Mariano Rajoy y Puigdemont, en una imagen de archivo. / La Moncloa

“Creo que deberíamos ser, en primer lugar, hombres, y súbditos, después. No es deseable cultivar el respeto por la ley en la misma medida que el respeto por el derecho”. Esta cita es del filósofo estadounidense Henry David Thoreau, de su obra “La desobediencia civil” escrita en 1848. Y bien podría ponerse en boca del sector independentista catalán a escaso mes y medio del 1-O, fecha prevista por el Govern de Carles Puigdemont para la celebración del referéndum de autodeterminación en el que la población catalana podrá elegir si Cataluña debe o no ser una república independiente del Reino de España. Se acerca el momento tantas veces postergado, el Govern tendrá que afrontar la desobediencia a las leyes españolas.

Mientras que desde los partidos contrarios al referéndum, PP, PSOE y C’s, y el propio Gobierno de Mariano Rajoy piden abiertamente su boicot y aseguran que no se va a celebrar por considerarlo ilegal al ordenamiento jurídico español, desde los grupos políticos que conforman la mayoría independentista en el Parlament, JxSi y la CUP, llaman a la desobediencia a este ordenamiento, pero con matices. Si la CUP abiertamente reconoce que “sense desobediència no hi ha independència (sin desobediencia no hay independencia)”, la lectura de JxSi es que no se trata de una desobediencia a las leyes estatales, sino de la obediencia a una nueva legalidad catalana, las conocidas como “leyes de desconexión”, entre las que se encuentra la Ley del Referéndum y la de Transitoriedad Jurídica, aún no aprobadas ni fechadas para su debate en el Parlament.

Las próximas semanas se prevén de infarto en la agenda política catalana y estatal. La prevista aprobación en el primer pleno del Parlament de septiembre de la Ley del Referéndum y su anunciado recurso, por parte del Gobierno, ante el Tribunal Constitucional, hacen que en el mantenido choque entre Gobierno y Govern suba, previsiblemente, la tensión. Si Puigdemont se mantiene firme en su promesa de poner las urnas el 1-O, si no claudica, el 1-O asistiremos a una masiva movilización de desobediencia civil y política ante el régimen político y jurídico español. La gestión de los resultados de la consulta del día siguiente por parte del Govern dependerá, en buena medida, del nivel de participación y de las vías de diálogo que se abran con el Gobierno. Con este escenario, el tablero político catalán se polariza en dos equipos, los obedientes y los desobedientes. En el medio, los comunes, que fijarán su postura final en septiembre.

Y es que los plazos para sacar la Ley del Referéndum adelante por parte de la mayoría independentista son ajustadísimos a falta de algo más de mes y medio para el 1-O, a lo que hay que sumar la previsible respuesta del Gobierno recurriéndola ante el Constitucional. Los más optimistas pretenden que la ley se apruebe en el pleno del Parlament previsto para los días 6 y 7 de septiembre, aunque sorpresivamente, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell no incluyó este punto en el orden del día de dicho pleno. Los grupos independentistas buscan la manera más certera de jugar con los plazos propios y del Constitucional para dificultar la anulación de la ley. A pesar de ello, el choque parece asegurado, poniendo la desobediencia, de nuevo, en primer plano. Forcadell puede ampliar el orden del día de la próxima reunión con sus compañeros de la Mesa del Parlament, puede dejarlo para próximas reuniones, los grupos JxSi y la CUP también podrían solicitar un cambio en el orden del día del propio pleno, el Govern podría presentarla como proyecto de ley o el president Puigdemont como decreto ley. Diferentes opciones maneja la mayoría independentista para jugar con los plazos y la suspensión cautelar del Constitucional.

cartelcup
Cartel de la campaña por el ‘sí’ de la CUP. / CUP

Todo esto puede atrasar o adelantar unos días “el momento de la verdad”, el de la desobediencia. En ese sentido, la CUP lo tiene claro. En la presentación de su campaña por el ‘sí’ mostraron el polémico cartel de su campaña en la que llama a barrer a Rajoy, Rouco Varela o miembros de la Casa Real, pero también a Jordi Pujol o Artur Mas, algo que enfadó al PDeCat. Un ejemplo más de cómo la CUP pretende diferenciarse de JxSi y principalmente de este partido sucesor de Convergència, después de que durante los últimos meses hayan aparecido conjuntamente con este partido, en sus antípodas ideológicas, en todo lo relacionado con el proceso independentista. Nada nuevo, por lo tanto, en el llamamiento a la desobediencia de la CUP que el mismo cartel resalta tres conceptos a modo de causa-efecto: desobediencia, autodeterminación, Països Catalans.

Por otro lado, desde JxSi siguen apelando a Rajoy a dialogar para pactar las condiciones del referéndum, algo a lo que el presidente del Gobierno español se ha negado por activa y por pasiva. No utilizan la palabra desobediencia en su argumentario, dicen que obedecerán a la nueva legalidad catalana, pero de otra manera reconocen que llevarán a cabo este concepto desarrollado por Thoreau hace casi 170 años. Un ejemplo de ello podría ser las declaraciones que a finales del mes pasado el president Puigdemont hacía a la agencia Bloomberg de que estaría dispuesto a ir a la cárcel para llevar a cabo el proceso catalán hacia la independencia de España. En la misma línea, el vicepresident, Oriol Junqueras, advertía en una entrevista a la radio catalana RAC1 que “no está aquí para evitar que le inhabiliten” y que no teme que le castiguen a través de su patrimonio. Claras afirmaciones en favor de la desobediencia civil.

Frente al bloque “desobediente”, se organizan el “obediente”. Llama la atención las llamadas a la unidad de PP y C´s en los últimos días en el caso de unas posibles cercanas elecciones catalanas. Así, el portavoz del PP en el Parlament, Alejandro Fernández, aseguraba en una entrevista con Europa Press su apuesta por formar un “gobierno alternativo” al soberanismo junto con C’s y PSC tras las próximas elecciones catalanas, unos comicios que vería deseable que fueran cuanto antes. Ponía como ejemplo el gobierno que tuvo Euskadi liderado por el socialista Patxi López con apoyo del PP. En la misma línea ya se ha expresado, en varias ocasiones, C’s, tal y como hacía su líder, Albert Rivera.

El PSC se muestra más frío ante esta alternativa, pendiente también de la postura de los comunes con quienes ven opción de un posible gobierno progresista, tal y como ocurre en el Ayuntamiento de Barcelona. En la izquierda, la pelea está también en el ámbito de ERC y los comunes, que por las encuestas podrían gozar de una interesante mayoría. Mientras desde ERC el diputado Joan Tardà les advierte que, si los comunes no llaman a la movilización el 1-O, se podría generar “una fractura emocional en la izquierda catalana” que tardaría años en curarse, desde los comunes reprochan a ERC que esté gobernando con la derecha del PDeCat.

Muy pendiente todo el mundo en Cataluña, por tanto, de la postura final de los comunes respecto al 1-O, cuando este espacio político se encuentra en pleno debate interno. A la desobediencia parecen no tenerle miedo, más bien a hacerle el juego al PDeCat y JxSi. Pronto se aclararán las posiciones de todos los actores con respecto al 1-O y las consecuencias legales que estas podrán tener. “La autoridad del gobierno, incluso aquélla a la que estaría dispuesto a someterme, con todo es deshonesta: para ser estrictamente justa debe tener la ratificación y el consentimiento de los gobernados”, decía Thoreau en su famoso ensayo. Veremos hasta dónde está dispuesto cada uno a llegar.

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  • florentino del Amo Antolin

    El PsE de Euskadi gobernó con el apoyo del PP; pero antes tuvieron que ilegalizar a la Izquierda Abertzale que eran la segunda fuerza. A un a sí Ibarretxe ganó. El PDeCat, será burges; pero es su burguesia Catalana, no lo olvidemos!. Amigo Sato, subditos nunca !. El Parlament, está configurado así; quiero decir que no puedes emborracharte de Nacionalismo Español: Si se juntan, PP, C,S, PSC; ganamos al otro bloque, ahora mismo lo pueden hacer… El resultado, lo tienes ¡ ya !. No van ha dar pistas los Comunes; logico, por eso mismo, el PSC no puede estar en una onda: España, una y no cincuenta y una !. El ejemplo, de Henry David Thoreau en su tiempo alguna validez tendría, hoy hay otras Leyes y Derechos Humanos, que el primero que se las salta es el propio Estado y Gobierno!.

  • LDMuras

    Si no tienen mayoria como van hacer ese pacto? .. es delirar .. Cataluña .. además no es la situación vasca en aquel momento .. ¿ a quién van ilegalizar a CUP? y ni los Comunes , ni el PSC harian ese pacto.. es hablar por decir algo otra cosa seria un pacto de izquierdas ERC, PSC , Comunes ..en un futuro ..

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