‘Susanismo’: el adversario común de Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez

  • Los líderes de Podemos estatal y andaluz coincidían en un acto público en Andalucía después de las disputadas primarias
  • Ambos diferenciaron entre el susanismo y el socialismo

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y la secretaria general de Podemos Andalucía y candidata a la Presidencia de la Junta por Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, coincidieron ayer en el acto de la ruta “La mitad del camino. Hacia un nuevo país”, que se inició ayer en Sevilla y recorrerá varias ciudades del Estado. Durante esta ruta, dirigentes de Podemos explicarán el acuerdo presupuestario firmado por el Gobierno y Unidos Podemos a lo largo y ancho de la geografía española. Ayer, en el cartel del acto, además, Noelia Vera, portavoz estatal de Podemos.

Este encuentro, que por las fechas en las que se celebra se incluye en la precampaña de las elecciones andaluzas, tenía un morbo añadido: la primera aparición pública de Iglesias en Andalucía, junto a Rodríguez, tras el proceso de primarias interno para elegir a las personas candidatas de Podemos. En aquellas primarias, en las que se impuso el proyecto y candidatos del equipo de Rodríguez con solvencia, se dirimía entre dos proyectos y formas de presentarse a las elecciones.

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Básicamente, por un lado, el proyecto de la líder andaluza defendía una confluencia propia con la IU de Antonio Maíllo y con otros actores andalucistas, como Primavera Andaluza o Izquierda Andalucista. Una confluencia bajo un nombre diferenciado del que se había escogido en el acuerdo marco estatal de Podemos e IU, Unidas Podemos-IU-Equo. Se llamaría Adelante Andalucía.

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Además, Rodríguez defendía que las listas finales que concurrirían a las elecciones andaluzas, con los miembros de las distintas organizaciones integrados, se escogieran por otro proceso de primarias, mientras que desde la sede de Princesa apostaban porque estas listas se acordaran en un proceso de negociación entre las direcciones de los distintos actores confluyentes. En definitiva, un pulso, entre un proyecto, el andaluz, que quería tener una mayor capacidad de decisión, con respecto a Madrid.

En relación a las diferencias políticas entre la dirección estatal y la andaluza, la mayor diferencia viene dada porque la primera, desde hace unos meses, apuesta abiertamente por que el futuro de Podemos pasa por integrarse con el PSOE en gobiernos de coalición en distintos niveles, mientras que Rodríguez siempre ha mantenido que la autonomía con el PSOE debe ser mayor. Mientras que en Madrid, Iglesias ha sido capaz de llegar a acuerdos con Sánchez como el de los presupuestos, que otorgan cierta estabilidad, si estos resultaran finalmente aprobados, al Gobierno socialista, Rodríguez se niega a gobernar con el PSOE. Iglesias apuesta por el modelo castellano-manchego, región en la que José García Molina, secretario general de Podemos Castilla-La Mancha, es vicepresidente de la Junta presidida por el socialista Emiliano García-Page.

Sin embargo, Susana Díaz es una adversaria cómoda para conjugar las visiones de Iglesias y Rodríguez. Díaz, que esta legislatura ha gobernado gracias al apoyo de Ciudadanos en el Parlamento andaluz, hace tan solo año y medio disputaba a Sánchez el liderazgo del PSOE. Dos proyectos diferenciados de partido. Así, la conjunción entre Iglesias y Rodríguez es posible, teniendo en cuenta estas diferencias políticas, porque el adversario a batir conjuntamente es: el susanismo.

Ayer, Iglesias, en Sevilla, lanzó al final de su mitin una serie de preguntas. “¿Habría sido posible la moción de censura si el susanismo hubiera ganado las primarias?”; “¿Está Susana Díaz de acuerdo con este pacto de presupuestos o hubiera preferido uno con Ciudadanos?”; “¿Quién está en condiciones de defender mejor Andalucía, los que llevan 35 años o Teresa Rodríguez?”; “¿Quién defiende los mínimos que unen a todos los ciudadanos de izquierdas de Andalucía, el susanismo?”. Susanismo.

Pocos minutos antes había definido Rodríguez el susanismo sobre el mismo escenario, explicando de la generación política que dirige el PSOE andaluz actualmente que “han echado los dientes en la sede” y que su mérito político ha sido el “saber situarse en las batallas internas” del partido. Criticó el sistema clientelar del PSOE de Andalucía y también su corrupción. Y dijo: “No tienen nada que ver con los socialistas que trabajan por los derechos desde los comités de empresa de la UGT, ni con los que ayudaban a crear las asociaciones de vecinos”. Susanismo.