Isa Serra: “Pensar que la transversalidad es parecerse al centro es falso”

  • Entrevista con la candidata de Unidas Podemos IU Madrid En Pie a la Presidencia de la Comunidad de Madrid

Isa Serra (Madrid, 1989) es la candidata de Unidas Podemos IU Madrid En Pie a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Serra, que sustituyó a Íñigo Errejón una vez que este decidió seguir su camino con la creación de Más Madrid, es militante de Podemos desde su fundación, y siempre ha defendido posturas críticas con la dirección, desde Anticapitalistas, organización que abandonó en abril del 2018 por "discrepancias políticas".

Con motivo del octavo aniversario del 15-M, Serra atiende a cuartopoder.es en el epicentro del movimiento que cambió la historia política reciente española, la Puerta del Sol. Recuerdos de aquellos días. Recorrido por la plaza que, durante semanas, fue el lugar más narrado por medios de comunicación, tiendas de campaña y asambleas se disputaban el protagonismo. Y, en frente, la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, donde las izquierdas podrían entrar a gobernar tras el 26 de mayo, si el CIS no se equivoca. Este edificio fue escenario de las más terribles prácticas de la represión franquista. Aquí se encontraba la Dirección General de Seguridad durante la dictadura.

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— Hoy se cumplen ocho años del 15M. ¿Qué recuerda de aquellos días? ¿Estuvo en la Puerta del Sol?

— Yo entonces estaba viviendo en Roma, de Erasmus. Había estado en las movilizaciones previas contra el Plan Bolonia, pero también en las movilizaciones y en las reuniones preparatorias de Juventud Sin Futuro que se habían hecho en abril. Estaba fuera, pero en contacto permanente. Aquellas iniciativas pusieron su grano de arena en lo que fue el 15-M.

Al ver la movilización, cogí un avión y me vine a Madrid. Se había parado el reloj, estaba la gente en la calle y quería vivirlo de primera mano. No entendía muy bien lo que estaba pasando. Durante dos semanas, estuve en las plazas, asambleas. Nos impresionó muchísimo, era una impugnación general contra un régimen. Había dos ejes fundamentales. Una, a las políticas de austeridad. Dos, a la clase política, a esos políticos y banqueros que habían precarizado la vida de la gente favoreciendo a una pequeña élite.

— Se gritaba en las plazas: "PSOE, PP, la misma mierda es". Después de la victoria de Sánchez y de ver cómo las izquierdas quieren formar parte de un gobierno con el PSOE, ¿qué queda de aquel grito?

"La situación política y social no es la misma, el PSOE, sí"

— La situación política y social no es la misma, el PSOE sí que es lo mismo. Han pasado muchas cosas. En primer lugar, la movilización no es tan fuerte como lo era. La crisis social y política continúa, pero de diferentes formas. Hemos tenido un proyecto político como Podemos, que sale del 15-M, pero que aspira a las instituciones. Hay otro elemento más de cambio, que es que hemos echado al PP de la Moncloa por esa corrupción, por esa descomposición que sigue en el PP. Eso genera que no haya tanta movilización ahora, como contra el partido responsable de las políticas de austeridad que se aplicaron.

Evidentemente, el PSOE aplicó las mismas políticas prácticamente. De hecho, hizo la reforma del artículo 135 de la Constitución para poner los intereses de los poderes financieros por encima de los derechos de las personas, fue quien aprobó la reforma laboral del año 2010 por encima de la negociación colectiva. Es decir, que las políticas prácticamente eran las mismas, pero el hecho de que se haya echado a la derecha ha aliviado algo el sentir de impugnación contra los políticos que están en el gobierno.

Luego hay algo que creo que también influye. El PSOE ha estado solo nueve meses en el gobierno, nueve meses en los que ha podido hacer campaña y en los que, además, ha aprobado algunas medidas sociales gracias al impulso de Unidos Podemos, como subir el SMI. No ha habido tiempo suficiente para ver las reales políticas del PSOE.

Hay un elemento último que creo que tiene que ver con la emergencia de Vox, una escisión del PP, pero también tiene una cercanía de la extrema derecha mundial, lo que hace que en España ya no seamos una excepción. Eso ha generado una campaña centrada en el miedo que ha sido beneficiosa para el PSOE. Desde hace dos años, el eje izquierda-derecha se ha asentado mucho más de lo que había en el 15-M, de abajo a arriba. Creo que la situación social es muy similar. La recuperación económica de la que tanto se habla es una falsa recuperación que solo ha beneficiado a las grandes empresas y es una falsa recuperación. Solo ha beneficiado a las grandes empresas y no a la mayoría de la población. Seguimos teniendo 180 desahucios diarios.

— En el 15-M se puso una pancarta por colectivos feministas que decía: "La revolución será feminista o no será". Hubo críticas, gritos de "fuera, fuera" y se quitó. Eso es impensable hoy en día.

"El feminismo no es un proyecto para las mujeres, es para toda la sociedad"

— El movimiento feminista, lo hemos visto el pasado año y este 8-M, también es un elemento muy transversal y, al mismo tiempo, muy radical. Pensar que la transversalidad es parecerse al centro es falso. En los momentos en los que hay movilizaciones fuertes y ponen debates en el centro lo hacen gracias a planteamientos radicales. El feminismo lo está haciendo así. Las luchas feministas tienen un hilo de continuidad desde hace mucho. En este país, desde la Transición ha habido un movimiento feminista autónomo al institucional desde el que hemos sacado tanta fuerza para sacar tanta fuerza como la de los últimos años.

Es verdad que en el 15-M se rechazó por parte de mucha gente y hemos conseguido darle la vuelta a eso. Es un aliento ante la desmovilización social que hemos vivido en los últimos cuatro años. De repente, el movimiento feminista surge con fuerza. Creo también que el movimiento feminista tiene que ver con la crisis social y política. ¿Por qué en este momento, en todo el mundo, surge un movimiento tan potente? Tiene que ver con esta conexión global y que se expande de unos países a otros, y también con que las mujeres somos las que más hemos sufrido las políticas de austeridad y que esa crisis muestra la alianza del neoliberalismo con el patriarcado. Esto entra en crisis en este momento y el movimiento feminista está siendo el que más capacidad tiene de ser respuesta a la extrema derecha. Nos puede ofrecer una salida en términos democráticos para el avance social hacia el futuro en términos de derechos para todas las personas. No es un proyecto solo para las mujeres, es para toda la sociedad.

— Un poco más allá, está la calle Montera, donde son habituales mujeres ejerciendo la prostitución. ¿Qué opina sobre esto, regulación o abolición?

— En primer lugar, en Podemos no tenemos una postura tomada sobre esto, tengo que ser respetuosa sobre esto pues ejerzo una labora de portavocía y de candidatura a unas elecciones, tengo que respetar a la organización. En segundo lugar, esto tiene que ver con que en el movimiento feminista, siempre que se ha generado este debate, ha supuesto ruptura. Antes del 8-M de este año, estaba preocupada. Se introdujo este tema. Me parece que es un tema fundamental que abordar, pero es un tema que no apela a la mayoría de mujeres como sí que apela la violencia machista o los cuidados no remunerados.

Me preocupa que sea un debate que se enfrenta desde posturas muy teóricas o de ¿tú de quién eres? Esto no se plantea así en otros debates, como la renta básica, u otros también muy polarizados. Aquí sí, este es un elemento de ruptura del movimiento feminista con la importancia que ahora está teniendo.

Dicho esto, creo que la prostitución es una institución, de hecho, muy antigua, que reproduce el patriarcado y que la mayoría de mujeres que ejercen la prostitución lo hacen en una situación de exclusión y de pobreza, se ven abocadas a ello. Creo que en un mundo machista y patriarcal, aspiro a que no hubiera prostitución. Si fuese una decisión libre mayoritaria de las mujeres, la respetaría, pero en el momento en el que se ejerce la prostitución, se está dando una situación de violencia sexual. Aspiro a que esto no suceda.

Pero, la forma de solucionarlo es complicada. Creo que se pueden buscar puntos de unión entre las posturas abolicionistas y regulacionistas que pasan por plantearnos cuáles son las medidas que se pueden poner para que una mujer pueda salir de la prostitución: acceso a renta independientemente de la relación laboral, para que no se identifique con un trabajo, pues eso supone asentarlo, y, desde luego, creo que hay que perseguir el proxenetismo. Hay que poner derechos a las mujeres.

— En el centro de la plaza, se celebraban las asambleas. Fue un momento de impulso para los movimientos sociales. ¿Cree que la aparición de Podemos de alguna manera vacío los movimientos sociales?

"Pasamos de la ilusión social a la institucional y electoral"

— Pasamos de un momento de ilusión social a un momento de ilusión institucional y electoral. De repente, parecía que lo íbamos a ganar todo desde las plazas, que iba a poder impactar en los políticos, pero vimos que no era así. En esos años no hubo ninguna cesión al 15-M, a las mareas, ninguna. Después pasamos a una ilusión electoral e institucional que nos hacía pensar que la entrada en las instituciones nos iba a permitir cambiar las cosas.

Pensar que Podemos ha vaciado las calles no sé si nos sirve de algo. Creo que ha habido mucha gente que ha pasado de los movimientos sociales a Podemos, que eso tiene sus riesgos y hay que compensarlo, es decir, que desde Podemos se devuelva algo de lo que ha recibido, que desde las instituciones se devuelva algo a quienes pelean día a día en calles, barrios, asociaciones vecinales... Ahora tenemos que mirar hacia adelante y ver cómo podemos tener las dos patas, en instituciones y calles.

— El 15-M destacaba por su horizontalidad. Podemos ha actuado, en muchas ocasiones, como una organización muy vertical. ¿Qué ha hecho mal Podemos organizativamente?

"En Vistalegre II, se cambia demasiado poco"

— Desde luego, la apuesta por la máquina de guerra electoral basada en la hipótesis de que íbamos a ganar las elecciones generales se comprobó que era errónea. No se cumplió. Esa apuesta tuvo riesgos y tiene consecuencias. Es verdad que tuvimos unos resultados inéditos, sacar 71 diputados, pero también muchas dificultades para la mayoría social. Eso se ha mantenido en la estructura organizativa. En Vistalegre II, se cambia demasiado poco esa estructura organizativa.

Desde el momento en el que los círculos no son un espacio de toma de decisiones, en Vistalegre I, fomenta que las decisiones se tomen desde el aparato y no desde los círculos. Creo que eso se ha revertido, pero que hay que revertirlo mucho más. Eso se hace con mucho debate político, con decisiones que se tienen que tomar en los círculos, también con revalorizar la figura del militante. Esa apertura hacia la sociedad por la que los inscritos son quienes toman las decisiones tiene muchos riesgos. A los inscritos te comunicas vía medios de comunicación. En cuanto los medios de comunicación están financiados por bancos y grandes fondos de inversión y no quieren que un proyecto que pueda cambiar la realidad tenga fuerza, eso genera muchísimos problemas.

Hay que cambiar la competencia por la cooperación. Eso se hace con un modelo organizativo y democrático, que se tomen las decisiones desde abajo y, sobre todo, fomentando el debate político.

— Ha militado en Anticapitalistas. Dejó esa organización hace un año por "discrepancias políticas". ¿Qué valora de su militancia en esa organización? ¿Cómo valora que ahora sean, de nuevo, compañeros en la candidatura?

"Anticapitalistas es fundamental para el cambio político"

— Me llevo mucho. Es una organización política a reconocer, fundamental para el cambio político. Desde hace muchísimos años lleva impulsando los movimientos. Sobre todo, se construye de que merece la pena hacer política por un compromiso con el cambio y no por tener un puesto o una aspiración personal. Eso, hoy, es muy importante frente a lo que son las instituciones, que son un traje a medida de quien las ha creado, un mecanismo de absorción. El trabajo militante favorece lo contrario, el cambio, el interés por la mayoría, el compromiso con una organización es muy importante. Eso me lo llevo y nunca lo voy a olvidar.

Es fundamental que hayamos conseguido la unidad. Es la forma de poder echar al PP e incorporar la diversidad de espacios políticos y sociales que hay en la Comunidad de Madrid fundamentales para el cambio político.

— La Puerta del Sol. La sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Esta semana intervenía en un discurso informativo de Nueva Economía Fórum en el que hablaba de la crónica corrupción del PP en esta comunidad. Si llegara un gobierno progresista, ¿cuáles son sus propuestas para levantar las alfombras de esta institución?

"El PP, como poco, ha robado 740 millones a los madrileños"

— El PP lleva gobernando 24 años y hemos calculado en la Comisión de Corrupción de la Comunidad de Madrid que, como poco, han robado unos 740 millones de euros a los madrileños. Casualmente, salvo Esperanza Aguirre, los otros tres expresidentes están imputados. El número de imputados por corrupción en la Comunidad de Madrid es de 220 personas. Es una forma de gobierno que ha consistido no solamente en la corrupción, sino en privatizar servicios públicos que es la base de la corrupción. No solo son corruptos, hay corruptores que se aprovechan de las instituciones.

Por eso, también es importantísimo controlar las adjudicaciones que hace la administración y el Estado. Hace unos meses, planteamos una ley de cláusula sociales estratégicas. Si introduces que una empresa que quiera contratar con la administración, teniendo en cuenta lo achicado que está lo público tras tantos años de neoliberalismo desde los 90, ha de garantizar derechos laborales, condiciones de igualdad de género, que no viola derechos humanos en países como Palestina u otros, eso tiene un efecto enorme.

Otras medidas tienen que ver con una reforma de la Cámara de Cuentas, esta legislatura conseguimos una reforma que se ha quedado pequeña. La Cámara de Cuentas no solo tiene que tener una fiscalización respecto al sector público, también al privado. Luego tenemos medidas que tienen que ver con evitar la profesionalización de la política que hace que los políticos quieran quedarse toda la vida y funcionen de acuerdo a los intereses de sus amigos los empresarios. Es limitar los salarios políticos de diputados y consejeros. También límite de mandatos.

— Brevemente. Quiere hacer una transición verde y una transición morada. ¿Cómo se hace?

— Son los dos movimientos que nos están marcando a día de hoy, que nos permiten tener un horizonte en esta situación de crisis política y social, tal y como hacen las mujeres el 8-M o los jóvenes que se manifiestan contra el cambio climático. En primer lugar, respecto al cambio climático, en la Comunidad de Madrid hay que hacer un plan de acción por el clima. Esto tiene que ver con descarbonizar la Comunidad de Madrid y garantizarlo en 2050, pero estamos poniendo pasos intermedios: en 2015, reducirlo drásticamente. En segundo lugar hace falta un plan de residuos 0, hay que ir al origen y tiene que ver con que los macrovertederos están están afectando a las zonas periféricas, donde la gente menos renta tiene. Hay que hacer un plan que evite que cerrar un macrovertedero no se lleve los residuos a otro macrovertedero.

Además, planteamos un plan de eficiencia energética, para generar empleo verde, rehabilitar las viviendas que están en mal estado y reducir la contaminación. El 40% de las emisiones de Madrid tienen que ver con el mal estado de la vivienda. En cuarto lugar, fomentar el transporte público frente al privado es fundamental. Esto pasa por organizar una estructura de transporte no radial, sino en red y circular para que las personas que viven en la periferia no tengan que venir al centro para volverse a marchar.

Respecto al eje feminista, el feminismo nos dice que los cuidados es una responsabilidad social, no de las mujeres, es el Estado el que tienen que garantizarlos. En la situación en la que vivimos, las mujeres están en una precarización mayor y además tiene que afrontar los cuidados invisibilizados. Por tanto, el sistema de atención a la dependencia y fomento de la autonomía personal en la Comunidad de Madrid es de lo más degradado que hay, hay 34.000 personas en lista de espera y mueren, en este país, 90 personas al día sin recibir prestación o ayuda a la dependencia. Creemos, además, que hay que aumentar la financiación pero para que sean los municipìos los que atiendan con unos servicios sociales de calidad y de proximidad que no abandonen nunca a nadie.

También, la crianza es otro trabajo que tiene que ser garantizado para toda la sociedad por parte del Estado. Que las escuelas infantiles a día de hoy cuesten y que no haya oferta suficiente para la gente que lo demanda es terrible, hay que garantizar la oferta, pero con condiciones dignas para las trabajadoras. En la Comunidad de Madrid estamos viendo que las condiciones de las trabajadoras son de miseria, casualmente casi todas son mujeres, quienes en esta sociedad hacemos los trabajos de cuidados.

— En los sótanos de este edificio, la Real Casa de Correos, la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, se torturaba en el franquismo. Estaba la Dirección General de Seguridad. ¿Qué medidas en materia de memoria democrática pondrá en práctica si gobierna?

— No hay democracia si no hay memoria democrática, justicia y reparación. En la Comunidad de Madrid hay muchísmo trabajo que hacer. Llevamos tiempo hablando con organizaciones de memoria. Algunas medidas sería convertir este edificio, la antigua DGS, un espacio de memoria que cuente a la ciudadanía lo que pasaba en estos calabozos, un recorrido, para tener memoria. En segundo lugar, un mapa integral de fosas comunes para hacer un plan de exhumación. También consideramos que la Comunidad de Madrid se tendría que personar en la querella argentina. Una más, hacer una agencia de memoria que haga un archivo de víctimas del franquismo, fusilados, exiliados y bebés robados, un tema que sigue sin resolverse y sigue generando muchísimo problema a día de hoy.

— Un poco más allá, en el 15M se okupó el Hotel Madrid. Hoy, el símbolo de la okupación en Madrid es la Ingobernable y está en riesgo de desalojo. ¿Qué opina de esto? ¿Qué le reconoce al movimiento okupa en Madrid?

— La Ingobernable es un edificio que Ana Botella, en 2015, cedió a un empresario amigo suyo por 75 años. Si no hubiera sido por las personas y colectivos que entraron en la Ingobernable no habríamos conocido esto. Desde luego, ese espacio habría estado vacío o un espacio más de especulación. Es fundamental lo que se hace en La Ingobernable. Frente al ocio imperante de las casas de apuestas, es necesario que haya centros sociales en los barrios, que se generen alternativas de cultura y ocio, también políticas. Espero que La Ingobernable continúe existiendo.

Respecto al movimiento okupa, pone de relieve el fracaso de las instituciones no solo para garantizar ocio o cultura, sino también el derecho a la vivienda. Eso, precisamente, tiene que hacer pensar a quien está en las instituciones. Hay que poner recursos para que no falte acceso a la vivienda ni a la cultura. Lo que mejor podemos hacer es reconocer eso que muestra el movimiento okupa. Hay que tener en cuenta que, a parte del movimiento okupa, hay una realidad: muchas familias están okupando porque no se garantiza el derecho a la vivienda, se ha priorizado la especulación a este derecho, hay 250.000 viviendas vacías mientras no dejan de subir los precios del alquiler. Un poco de humildad desde las instituciones y reconocimiento a las alternativas y demandas que llegan desde abajo.