'FORESIGHT UNIT'

Así son las oficinas estratégicas de Europa: los modelos que quiere copiar Sánchez en España

  • El presidente quiere crear una Foresight Unit que analice los problemas del país tomando una perspectiva a largo plazo
  • En países como Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Francia, Finlandia, ya existen oficinas de este tipo

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BRUSELAS.-Hace unos días Pedro Sánchez anunciaba la creación de una Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de País a Largo Plazo, o  Foresight Unit, como es conocida en inglés. Lo que busca Sánchez es que ese departamento analice los problemas del país tomando una perspectiva a largo plazo, para lo que contará con un comité de expertos de la sociedad civil, y cuyos resultados deben desembocar en una Estrategia Nacional.

El encargado de crear esa oficina en España será Iván Redondo, que es el nuevo director del gabinete del presidente del Gobierno, y que coordina todos los departamentos de asistencia para Pedro Sánchez en Moncloa. Sin embargo, la idea de crear un departamento de estudios a largo plazo no es nueva. En países como Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Francia, Finlandia, ya existen oficinas de este tipo, mientras que la Unión Europea no tiene una sino varias. Pero, ¿cómo funcionan esos departamentos en otros lugares? ¿Sirven para algo?

Al revisar lo que se hace por Europa, una cosa queda clara: cada país tiene un modelo diferente para analizar los efectos de sus políticas a largo plazo. Los hay que tienen comités de expertos contratados directamente por el gobierno, como Francia y Reino Unido, y otros como Finlandia que incluyen las opiniones de la sociedad civil. Lo que sí es común es que muchos de esos departamentos comenzaron como parte de los ministerios de ciencia, y han ido evolucionando hacia un enfoque más global. Así que Sánchez y Redondo podrán tomar pedazos de unos y otros para organizar su nueva oficina.

En Reino Unido 

Londres cuenta con su Oficina Gubernamental para la Ciencia desde 2007, pero tiene una figura de consejero jefe de ciencia desde 1964, que es ahora quien dirige el ente público de inteligencia a largo plazo, en el que trabajan alrededor de 80 personas.

El objetivo de la agencia es “asegurarse que las políticas y decisiones de gobierno se toman conforme a las mejores pruebas científicas y a un pensamiento estratégico a largo plazo”, tratando temas como el futuro de la movilidad, de las políticas para el mar, sobre el futuro de la tecnología y la innovación, o sobre el futuro de las ciudades. Además, cada ministerio en el Reino Unido tiene un consejero jefe de ciencia, que ofrece asesoramiento científico para el desarrollo de políticas en todos los ámbitos.

En Francia

La oficina de pensamiento a largo plazo en Francia se llama France Stratégie, y responde directamente al primer ministro. Su cometido es “contribuir a la acción pública a través de sus análisis y propuestas. Animar el debate público y dar luz a las elecciones colectivas sobre las cuestiones sociales, económicas y medioambientales”. France Stratégie, con su nombre y forma actual, fue creada en 2013, pero es heredera de una oficina gubernamental establecida justo después de la Segunda Guerra Mundial, con la idea de planificar la economía francesa y conseguir que la población retomara los niveles de vida anteriores a la contienda.

Hoy en día, “France Stratégie contribuye a la programación estratégica de la acción de los poderes públicos a medio plazo, participando en la reflexión sobre el marco de coherencia de las reformas que vienen”, en palabras de Gilles de Margerie, commissaire général.

La oficina, aclaran, es una institución independiente que no tiene por qué reflejar la posición oficial del Gobierno. Algunos de sus informes que más revuelo han despertado en los últimos años han tratado la Política Agraria Comunitaria, cómo reducir la deuda pública, o el proceso de conversión del suelo natural en suelo urbano.

En Alemania

En Alemania, es el Ministerio de Educación e Investigación el que desarrolla programas de planificación y observación de tendencias a largo plazo, desde los años 90. Los alemanes han creado un programa de ‘foresight’ organizado en proyectos independientes que consisten en ciclos de unos dos años, en los que los técnicos del Gobierno tratan identificar desafíos futuros a nivel global o nacional, catalogar tendencias dominantes u ocultas y estimar incluso resultados que a priori pueden parecer impredecibles. La oficina cuenta con el apoyo de una junta científica, formada por representantes de las principales universidades y centros de investigación del país.

En la actualidad, los técnicos están centrados en los desarrollos tecnológicos y sociales que se prevé que sean importantes en Alemania durante los años 30 de este siglo. El ciclo de investigación actual, que va de 2019 a 2022, cuenta con 6,5 millones de euros de financiación.

En la Unión Europea

Las instituciones de Bruselas tienen diferentes maneras de realizar estudios a largo plazo para orientar sus políticas. La Comisión Europea, que tiene el poder exclusivo de proponer nueva legislación, suele organizar grupos de expertos en torno a los temas sobre los que planea lanzar una nueva propuesta, y además encarga informes específicos a consultoras externas de manera habitual.

De manera interna, la Comisión tiene dos oficinas cuyo cometido principal es el ‘foresight’: el Centro Común de Investigación (JRC, por sus siglas en inglés), y el European Political Strategic Centre (EPSC). El JRC funciona como un centro de investigación más al uso, con más de 2.700 empleados, unos 370 millones de euros de presupuesto anual, y oficinas en seis ciudades europeas, una de ellas Sevilla. Publica más de 1.500 informes cada año sobre temas tan diversos como el desarrollo del fondo marino europeo o la amenaza de los robots para el empleo y además desarrolla herramientas de visualización de datos.

El EPSC se comporta más como un think tank interno, con unos cincuenta trabajadores que trabajan con un enfoque más político: además de realizar estudios, también organiza talleres y eventos para discutir ideas.

También el Parlamento Europeo tiene sus think tanks internos. El más popular es el Servicio de Estudios del Parlamento Europeo (EPRS, por sus siglas en inglés), que centra en realizar estudios para los eurodiputados, además de analizar tendencias mundiales y producir estudios sobre previsiones a largo plazo.

Del EPRS es muy interesante su vertiente pública, ya que produce unas fichas temáticas que resumen excepcionalmente bien la situación de cualquier política donde la UE tenga competencias, y además están organizadas por temáticas. Para estudiantes que necesiten información para un trabajo o simplemente para los curiosos, es quizá la mejor fuente de información sobre políticas comunitarias. El EPRS tiene incluso una app propia para móviles. 

Otra de las herramientas más populares del EPRS es el tren legislativo, una web en la que se puede ver el estado del proceso de tramitación en la Eurocámara de cualquier pieza legislativa europea. Usando la metáfora de una estación ferroviaria, detallan si el dossier en cuestión aún no ha salido de la estación, si está en tránsito o si ya ha llegado. En esa web además se puede consultar cuáles han sido y serán los pasos a dar para que cualquier tema llegue a aprobarse. Un imprescindible para no perderse en el laberinto de las instituciones europeas.

En el Parlamento hay además otra plataforma, el servicio de Evaluación de las Opciones Científicas y Tecnológicas (STOA), formado por personal interno, aunque dirigido por un grupo de diputados. El STOA produce estudios independientes sobre tendencias políticas a largo plazo en ámbitos científicos y tecnológicos. Además, organizan talleres, debates de expertos y visitas a instituciones científicas y técnicas.

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