Enrique Santiago y Víctor Alonso Rocafort responden las mismas preguntas

  • Hasta el sábado, on line, y presencialmente el domingo, las bases de IU eligen a sus candidatos a las generales
  • Enrique Santiago y Víctor Alonso Rocafort aspiran a liderar la candidatura por Madrid, una vez que Alberto Garzón concurrirá por Málaga

IU se encuentra en pleno proceso de toma de decisiones interno de cara a las elecciones generales del próximo 28 de abril. Militancia y simpatizantes votan el referéndum en el que darán el visto bueno, o no, al acuerdo al que llegaron las direcciones estatales de Podemos e IU para concurrir conjuntamente a estos comicios. Además, paralelamente, en aquellas provincias donde hay más de un precandidato para concurrir al Congreso, las bases podrán escoger en primarias quién les representará en las papeletas, así como hacer lo propio con Alberto Garzón como candidato a la presidencia del Gobierno de IU.

De este modo, hasta el sábado 9 se celebran las votaciones online, mientras que el domingo 10 se celebrarán las votaciones presenciales en las sedes de la coalición liderada por Alberto Garzón. Precisamente, el que Garzón diera el paso para liderar la lista de Unidas Podemos, la confluencia entre Podemos e IU que ha de ser ratificada previamente por las bases, por la provincia de Málaga, ha hecho que haya dos opciones para optar a ser el número tres de la lista confluyente de Madrid. La tercera opción, el concejal de Ahora Madrid y responsable en IU Federal de Economía y Finanzas, Carlos Sánchez Mato, se retiró del proceso tras petición expresa de sus compañeros de dirección federal, tal y como explica en una entrevista en eldiario.es.

Los dos aspirantes son Enrique Santiago, el favorito, secretario general del PCE, y Víctor Alonso Rocafort, politólogo y coordinador de los diputados de IU en el Congreso durante buena parte de la legislatura que acaba de finalizar. A ambos les hacemos las mismas preguntas, ellos ofrecen sus respuestas.

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1) Los sondeos muestran una tendencia de trasvase de voto de Unidos Podemos al PSOE. ¿Cómo valora este fenómeno? ¿Qué propone para contrarrestarlo?

2)Hay críticas de algunos sectores de IU al acuerdo con Podemos para las generales. ¿Qué opina de este acuerdo? ¿Cómo valora el proceso de trabajo conjunto durante la última legislatura?

3) Usted se presentaría como candidato por la circunscripción de Madrid. En estos momentos, hay una propuesta de las direcciones estatales de Podemos e IU para conformar una candidatura autonómica para las elecciones a la Comunidad de Madrid. Al mismo tiempo, la dirección de IU Madrid, junto con Anticapitalistas, siguen una hoja de ruta basada en primarias proporcionales, algo que no concuerda con el acuerdo federal. ¿Cuál es su postura en este aspecto? 

4) Esta última legislatura, ha estado marcada por el conflicto sobre Catalunya. ¿Hasta qué punto la institución monárquica impide un nuevo acuerdo de encaje territorial del Estado?

5) La novedad de estas generales será la entrada de la ultraderecha en el Congreso. ¿Cómo cree que hay que confrontar con ella desde la campaña y, posteriormente, desde las instituciones?

Enrique Santiago: "Tenemos que cohesionar a todas las fuerzas de izquierdas del Estado"

1) Unidos Podemos, en estos últimos meses, con el Gobierno producto de la moción de censura que impulsamos, ha defendido unas políticas que pudieran mejorar las condiciones de vida de la gente. Sin nosotros, no hubieran sido posibles importantes medidas como la subida del Salario Mínimo Interprofesional, más de un 23%, hasta los 900 euros, el aumento de prestaciones para desempleados de larga duración de más de 52 años o la adecuación de las pensiones de jubilación al IPC… Todo eso se ha conseguido gracias a una dura negociación y a una exigencia muy fuerte de nuestros diputados y diputadas en el Congreso frente al PSOE.

A pesar de todo ello, entendemos que el Gobierno puede rentabilizar esos avances, aunque no sean su iniciativa, pero estamos muy satisfechos de que esas políticas puedan llevarse a cabo y entendemos también que los ciudadanos saben que ha sido posible gracias a nuestra fuerza parlamentaria. De cara al futuro inmediato, nuestra obligación es estar en condiciones de explicar correctamente un programa electoral compuesto por propuestas que van dirigidas directamente a mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo, de toda la gente de este país. Y, para ello, tenemos que confrontar con las políticas neoliberales que al final son las que acaba defendiendo el PSOE, como ha quedado claro, por ejemplo, con su negativa a aceptar la exigencia formulada por Unidos Podemos de dar marcha atrás con las reformas liberalizadoras del mercado de trabajo, no solo con la última del Gobierno de Rajoy, sino también con la anterior del propio PSOE.

No cabe duda que en estas elecciones la convergencia electoral representada por Izquierda Unida, Podemos y Equo debe centrarse en poner sobre la mesa propuestas que solucionen los problemas de la gente, acabando, para empezar, con todos los recortes y luchando por unas condiciones de vida dignas. Para ello, es importante defender los servicios sociales, impulsar políticas de vivienda, crear empleo, adecuar por ley las pensiones de jubilación a las variaciones del IPC como mínimo, etc.

2) Un acuerdo entre distintas fuerzas como IU y Podemos es imprescindible para poder, en estos momentos, frenar las políticas neoliberales y el avance de la ultraderecha y del fascismo en nuestro país. La Ley Electoral es tremendamente perjudicial, con lo cual es importante que no se desperdicie ningún voto. Por otro lado, en un momento como el actual, es posible que avancemos en programas que garanticen mejoras sustanciales en las condiciones de vida de la gente y que garanticen confrontar con las políticas neoliberales, intentando desmantelarlas. Esto es lo que ha pasado durante la última legislatura, por lo tanto no tenemos más que valorar positivamente el trabajo conjunto. Por ejemplo, el acuerdo sobre Presupuestos Generales del Estado, sin ser desde luego el modelo de políticas económicas y sociales que defiende IU, supuso, por primera vez en muchos años, unos presupuestos expansivos que garantizasen derechos económicos y sociales.

No perdamos de vista tampoco que también ese acuerdo contemplaba la recuperación de derechos civiles y políticos a través de la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana o Ley Mordaza, o de reformas del Código Penal en asuntos tan importantes como la criminalización de las huelgas y las movilizaciones laborales, una cuestión central en momentos de crisis, despidos y reformas laborales, cuando es más necesaria que nunca una respuesta organizada en forma de amplia movilización de las trabajadoras y trabajadores de nuestro país.

Solamente en torno a un acuerdo entre IU, Podemos y Equo podremos vertebrar las alianzas con las convergencias territoriales. No hay que perder de vista que en nuestro país existe una izquierda nacionalista, arraigada en comunidades autónomas, que es imprescindible vincular a un proyecto de Estado, en nuestro caso a un proyecto de Estado federal y republicano. Sin duda alguna, para presentarnos como una opción de gobierno, reconocida como tal por los ciudadanos, tenemos que tener capacidad de cohesionar a todas esas fuerzas de izquierda del Estado. En estos momentos, no cabe duda que eso lo representa la suma de IU, Podemos, Equo y las distintas convergencias territoriales de comunidades autónomas.

3) Dentro de unos días comenzará la consulta para decidir sobre esa propuesta de acuerdo autonómico, y es algo que corresponde al conjunto de militantes y simpatizantes de IU en Madrid. Nuestra candidatura va a respetar y defender el resultado que surja de ese importante proceso de debate.

4) No cabe duda que el conflicto independentista está causando un tremendo perjuicio a las políticas de izquierda de este país. Y ello es así porque se está trasladando el eje de confrontación desde el conflicto entre capital y trabajo, que es donde debería estar para acumular la capacidad de lucha y esfuerzo para garantizar plenamente los derechos económicos y sociales, hacia un conflicto entre nacionalismo catalán y nacionalismo español que en nada beneficia a las condiciones de vida de las personas. Es obvio que no es ni con las banderas ni con la discusión sobre las identidades nacionales, si uno se siente más patriota español o más patriota catalán, con lo que se arreglan los problemas de la gente.

Nosotros, desde IU, defendemos el pleno disfrute y reconocimiento de la cultura, la historia y las máximas cotas de autogobierno de todos los territorios del Estado, en un modelo federal. Tanto de las nacionalidades históricas, reconocidas como tales en la Constitución, como de aquellos otras comunidades autónomas que también quieran avanzar en su autogobierno. Tenemos que normalizar la alternativa federal y republicana para la organización del Estado. De hecho, los modelos federales en absoluto son modelos de Estado que hagan que los países queden atrasados en cuanto desarrollo económico y social, véase el caso de la República Federa de Alemania o los Estados Unidos, que también es una república federal.

De lo que no cabe ninguna duda es que la institución monárquica dificulta muchísimo avanzar en un nuevo acuerdo territorial. En estos momentos la monarquía es más un elemento de separación que de unión, y ello porque ha renunciado a realizar ese papel de arbitro y facilitador que le otorga la Constitución y, a raíz de la crisis independentista de Catalunya, se ha situado políticamente en las posiciones más reaccionarias del nacionalismo español. Eso ha hecho que pierda su facultad de moderación o de mediación en la normalización del conflicto. En todo caso, nosotros defendemos que un modelo republicano y federal es el que mejor permite garantizar la unidad de todos los pueblos de España en torno a un modelo único de Estado.

5) Desde nuestro punto de vista, la forma más eficaz de acabar con el auge del fascismo y con el avance de la ultraderecha es confrontar con las políticas neoliberales. De nada sirve hacer llamamientos inocuos, vacíos, formales a componer mesas de fuerzas políticas para discutir cómo frenar el fascismo si las políticas que se continúan haciendo son políticas de desregulación, de pérdida de derechos, de empobrecimiento, si se permite que en nuestro país no solamente sean pobres los desempleados, sino que cada vez sean más los trabajadores y trabajadoras que a pesar de tener un empleo, permanecen en la pobreza debido a la pérdida de derechos laborales y a la precarización del empleo.

Solamente será posible acabar con el avance de la ultraderecha acabando con las políticas neoliberales que permiten que los grandes grupos empresariales que se enriquecen en nuestro país no paguen los impuestos aquí sino en paraísos fiscales, acabando con el deterioro de los servicios sociales, dando garantía y seguridad a las personas, especialmente aquellas en mayor riesgo de exclusión y abandono por parte del Estado. No perdamos de vista que la ultraderecha y el fascismo, a lo largo de la historia, siempre se han fortalecido en situaciones de crisis económica, cuando ha sido capaz de poner en marcha un discurso engañoso para la clase trabajadora, pero que de paso daba garantía de seguridad y prosperidad a un pueblo desesperado por el abandono por parte del Estado. En definitiva, la manera más efectiva es combinar la lucha contra el neoliberalismo con el fortalecimiento del Estado como garante de derechos sociales, económicos, civiles y políticos.

Víctor Alonso Rocafort: "Esto no va de ser el nuevo macho alfa de la izquierda"

1) La desafección con el espacio de Unidos Podemos es un hecho que no puede negarse. A mi entender, estamos ante una mera coalición electoral que habría de dar un giro considerable para poder ser el germen de la unidad popular que muchos defendemos. A la vez, la relación con el gobierno del PSOE ha caído en cierta sindicalización de nuestras propuestas, lo que en principio siempre aporta, pero en el camino se ha perdido el horizonte político alternativo que representamos. Y todo esto es algo que se ha proyectado hacia fuera de manera inevitable.

Para contrarrestarlo hemos de partir de mimbres teóricos y prácticos muy distintos a los que han marcado este último ciclo para la izquierda, al menos desde 2014. Y es ahí, ante lo que viene, donde encuentro que IU ha de ser fundamental, sin rehuir el papel histórico que jugamos en esto y habiendo aprendido que esto no va de ser el nuevo macho alfa de la izquierda. Y no solo hemos de marcar bien los primeros pasos de esta etapa, sino que hemos de alejarnos de la tentación de gobernar con el PSOE a cualquier precio. Nosotros estamos aquí con un proyecto de país ecologista, feminista y socialista. Y vamos a construirlo colectivamente, desde la democracia radical que propugnamos y que se demuestra andando.

2) Determinadas actitudes y valores poco transformadores han dominado la coalición de UP, con una concepción de ésta por parte de Podemos que le hacía creer que tenía patente de corso para usar el rodillo. A pesar de todo, se ha contado con diputados y diputadas magníficas y equipos técnicos excelentes, con una secretaría general del grupo que en la última etapa ha funcionado muy bien; gracias a ello, UP ha logrado ser un grupo parlamentario solvente en su trabajo legislativo.

Sobre el acuerdo, mi posición crítica en los términos en que está planteado creo que es de sobra conocida en mi organización. No es solo que tengamos, una vez más, una exigua e injusta representación, es que no se corresponde con el momento político actual ni con los valores que debieran dominar un acuerdo constructivo para una etapa que mejore la precedente.

En cualquier caso, confío plenamente en la capacidad de mi organización para afrontar uno u otro resultado. Esta semana estamos votando las candidaturas y el acuerdo al mismo tiempo, y mi propósito por tanto es escuchar a militantes y simpatizantes, trasladando su voz para que sea escuchada en el Congreso. Con IU en solitario, o con Unidas Podemos. Pero no sin voz.

3) Entiendo que la cuestión de Madrid es algo que atañe resolver a la dirección de IU Madrid y no queremos añadir más presión en estos momentos, justo cuando se deben tomar importantes decisiones. Decida lo que decida la dirección de Madrid y su militancia lo apoyaremos.

4) La monarquía es la clave de bóveda de lo que algunos hemos venido en llamar Régimen del 78, partamos de ahí. La actitud del ciudadano Felipe de Borbón el 3 de octubre resultó lamentable, poniéndose de parte tanto en el conflicto con el independentismo como a nivel estatal contra la izquierda, pero es que en realidad la resistencia a un referéndum sobre la propia monarquía resulta íntimamente ligada al rechazo a cualquier tipo de consulta en Catalunya que permita desatascar la situación.

No hay más que fijarse en el hemiciclo del Congreso, donde sendas estatuas de los Reyes Católicos escoltan al orador u oradora, simbolizando, como me dijo a mí una vez uno de los guías del palacio, la unidad de España. Para mí, que defiendo que Catalunya siga formando parte de un Estado federal, creo que ambos referéndums son necesarios para avanzar democráticamente en este siglo XXI y abrir un proceso constituyente que resuelva grandes retos de nuestro país que se vienen postergando desde la Transición.

5) Rechazando de plano su marco. No creo que haya que volverse nacionalista español ahora desde la izquierda porque Vox está aquí, al contrario. O dejar de denunciar que la política migratoria europea y española es criminal. O ponerse de perfil en temas como las desigualdades de género o el ecologismo. Al contrario.

En esta campaña hemos de salir con nuestras propuestas de país en común, justo y solidario. Desvelando, cuando sea necesario, la profunda raíz clasista y neoliberal de la ultraderecha española, el efecto arrastre en materia de derechos y libertades fundamentales que efectúan con PP y Ciudadanos. Y dejarles claro no solo que no vamos a dar ni un paso atrás sino que vamos a ir más allá para lograr un país mejor donde quepamos todos y todas.

El Parlamento es el altavoz de lo que hacemos en las calles, de la vida en común que construimos fuera. Es por lo que las instituciones hemos de utilizarlas para difundir y dar curso legislativo a todo el trabajo político que trencemos con los movimientos sociales y nuestras asambleas. Viene una etapa en la que organizarnos contra las amenazas reaccionarias y neofascistas va a resultar urgente. Por eso la unidad popular es imprescindible y hemos de trenzarla de manera justa, de manera que nos inspire a todos confianza y alegría por hacer buena política junto a miles de personas para defender lo evidente.