ENTREVISTA

Nuria Coronado: “Las mujeres necesitamos hacer genealogía porque se nos ha dejado en el trastero”

  • Entrevista a la periodista feminista Nuria Coronado con motivo de su nuevo libro, 'Mujeres de frente'

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Es cierto que el feminismo tiene enormes retos. Las fuerzas extremistas, amenazadas por su existencia, vienen a cuestionar su avance. Pero hace siglos muchas mujeres valientes comenzaron a construir un camino hacia la igualdad que se ha hecho sólido con los años. En homenaje a esa lucha cotidiana de muchas mujeres, la periodista Nuria Coronado (1971, Madrid), colaboradora de cuartopoder.es, ha decidido recoger las voces de las que batallan cada día para hacer un mundo más feminista o, lo que es lo mismo, más justo.

La autora de Hombres por la Igualdad ha publicado ahora Mujeres de frente (Editorial Lo que no existe), un libro de conversaciones de Coronado con 20 “mujeres valiosas”, como ella misma las llama. Es también una genealogía feminista contemporánea. En sus páginas aparecen las reflexiones de intelectuales como Laura Freixas y Nuria Varela; supervivientes de violencia machista como Pamela Palenciano y Marina Marroquí; juristas feministas como Pilar Llop y Teresa Peramato o periodistas como Lucia Mbomio y Lydia Cacho. En este momento de batalla feminista, este libro es un espejo para mirarse e inspirarse.

- ¿Cómo le surgió la idea de escribir este libro?

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- Surgió de un programa de televisión que llevo haciendo tres años y se llama Mujeres de Frente. He querido visibilizar a toda las mujeres que en el día a día están luchando por la igualdad real, con lo malo y bueno que esto conlleva. No hay espacios en los medios de comunicación que nos den la voz de forma masiva. Solo aparecemos en un 30% noticias, y en ese 30%, aparecemos como víctimas, ni siquiera mencionadas como asesinadas, sino simplemente como mujeres muertas, y no se nos toma como voces expertas. Tanto el libro como el programa tratan de visibilizar todo el talento de esas voces. Es una labor básica y fundamental que tengo como periodista. Las mujeres necesitamos hacer genealogía porque se nos ha dejado en el trastero. Todas las mujeres que estamos cambiando el mundo estamos haciendo una labor que han hecho otras. El título se refiere a una actitud ante la vida que tenemos que tener porque hemos estado en la más absoluta oscuridad.

- ¿Qué criterio siguió para seleccionar a las mujeres que aparecen en el libro?

- Quería que hubiera una miscelánea de todos los aspectos, desde la filosofía, la cultura, la política, la magistratura o el activismo... Quería que hubiera un crisol de mujeres que mostraran que estamos en todos los lugares aunque no quieran que estemos. También aparecen mujeres periodistas que están dando la voz a las historias de otras mujeres fuertes como Lydia Cacho. Quise que hubiera un poco de todo para mostrar que estamos en todos los lugares. Todas y cada de una de ellas puede ser ese espejo en el que otras mujeres se miren para cambiar este mundo que tanto nos duele.

- Hay una serie de temas recurrentes como es el de la violencia machista. Aparece también las violaciones múltiples o 'manadas'. ¿Qué opina sobre la polémica sentencia de la 'manada" de Manresa? De nuevo se ha considerado que era abuso y no violación. El movimiento feminista volvió a las calles por esta sentencia.

"El poder judicial no tiene perspectiva de género. Nos queda seguir saliendo a las calles a denunciarlo"

- El problema nace de esa cultura y sociedad patriarcal que nos educa en ese amor romántico a las mujeres y a los hombres. No hay educación afectivo-sexual en casa y en los colegios. Y la educación que ya se está haciendo para luchar contra estos problemas, nos la quieren arrebatar, como demuestra lo del pin parental. Como mucho, a los 16 años te dan una charla de cómo ponerte un preservativo. Como no tienen otra manera, los jóvenes están acudiendo a maleducarse, con una pornografía cada vez más violenta y más cruel donde la mujer es cosificada y tomada como ese mero trozo de carne, donde son ellos los que tienen el placer y nosotras no tenemos placer alguno.

Luego tenemos violaciones grupales. No fue un abuso, fueron cinco violaciones. Fue una omisión de socorro a una menor. Y cuando todo eso se denuncia -la mayoría de violaciones no se denuncian-, la ley debería al menos juzgarlo con la misma dureza con la que se ha producido el delito. Pero nos encontramos con que el poder judicial no tiene perspectiva de género, como el resto de la sociedad. Nos queda seguir saliendo a las calles a denunciarlo. Nos pase lo que nos pase, ni aun asesinadas, somos creídas. Duele mucho todo. Son temas recurrentes, porque nos están pasando a las mujeres en todos los ámbitos. Es momento de no callar por las que ya no están con nosotras, que por desgracia son muchísimas, y por las menores también.

- ¿Cuál debería ser la acción más urgente o inmediata desde el Gobierno? ¿La reforma del Código Penal sobre las agresiones sexuales, poner a rodar el Pacto de Estado contra la Violencia Machista...?

- Está todo paralizado porque no hay dinero. No ha habido un presupuesto que tendría que estar ayudando a todas esas mujeres, que han sido víctimas de agresiones sexuales o de violencia de género. No hay fondos para hacer acciones de educación, así que esto es algo primordial, pero el problema de la educación es que funciona a largo plazo. No podemos seguir esperando al día de mañana porque cada segundo que pasa es un segundo de sufrimiento que se está produciendo en los cuerpos y en las almas de todos y cada una. Cuando te intentan violar o cuando te agreden, nos lo están haciendo a todas. Como sociedad tenemos que ponernos las gafas violetas para entender que el dolor es transversal, y que nos afecta a todos y a todas. Como periodistas tenemos una responsabilidad muy grande. Somos una sociedad victimaria donde importa más el opresor que la opresión que las mujeres. Es básico: dinero, educación y políticas reales porque no basta con ponerse el lazo de la igualdad.

- En Mujeres de Frente también aparece el tema de la prostitución como uno de los asuntos a tratar. Usted se define como abolicionista. ¿Qué prioridad le otorga a esta cuestión que ha sido controvertida dentro del feminismo?

"Para mí no hay debate alguno: la prostitución no es trabajo, es explotación y esclavitud"

- Para mí no hay debate alguno. Desde el principio de los siglos se nos ha prostituido a las mujeres por el hecho de que un hombre, que se supone que tiene un deseo sexual que 'el pobrecito' no puede contener y un billete, es capaz de violar. Estamos hablando del 'no es no' en las calles, pero es que todas las esclavas sexuales también están siendo violadas porque no les queda otro remedio: por la propia situación de pobreza, de trata etc. Para mí no hay debate alguno: la prostitución no es trabajo, es explotación y esclavitud. No puede ser que ese lobby proxeneta se esté infiltrando en las universidades para intentarnos dulcificar y vender una industria donde nuevamente perdemos las mujeres. El feminismo que defiende la prostitución como una forma de trabajo para mí no es feminismo. El machismo y la misoginia se reinventan y nos quieren decir lo 'guay' que es ser puta. La gente desconoce la dura realidad que viven estas mujeres en condiciones de trata y de explotación, que son el 98%. No puede ser que la otra mínima parte, que forma parte del lobby proxeneta, nos confunda con aquello de la libertad y la libre elección, algo que nunca es real.

- Pero al margen de este debate sobre el abolicionismo, miles mujeres se encuentran en situación de trata en España sin que se haya legislado de manera efectiva contra este tipo de situaciones. Ningún Gobierno ha atajado este problema.

- Pero es que estamos hablando de un problema a nivel mundial. Es el tercer negocio en el mundo en mover más dinero, por detrás de las drogas y las armas. El otro día Pedro Sánchez anunció el abolicionismo de la prostitución porque es la manera de atajar el problema. Que haya medidas, por ejemplo, en las que se multe al putero, como pasa en muchas ciudades españolas... Necesitamos que haya unas políticas abolicionistas donde se persiga al proxeneta y al putero. Hay putas porque hay demanda, puteros. Esto vuelve a la educación: los hombres tienen que dejar de pensar que nosotras estamos cuándo y dónde quieran por un precio. En esta economía neoliberal en la que vivimos el low-cost está produciendo que cada vez puedan violarte por menos dinero.

- Hay muchas mujeres y hombres que todavía ven el feminismo como algo hostil o ajeno. ¿Cree que son importantes o necesarios los esfuerzos pedagógicos?

"El feminismo en sí es pedagogía, trata de sanar el mundo y darnos lo que nos corresponde a hombres y mujeres"

- El feminismo en sí es pedagogía, trata de sanar el mundo y darnos lo que nos corresponde a hombres y mujeres. Es estar donde queremos estar y no donde nos imponen estar. Desde que nacemos, a las mujeres nos dicen que tenemos que ser las niñas educadas, calladas, de color de rosa. Ese mundo dual que nos dan nos impide ver la fuerza que podemos tener. El feminismo es sanador y liberador para todas las mujeres y hombres que llegan a entender que esto es la consecuencia maravillosa de la democracia. Pero al sistema patriarcal le interesa tratarnos más como unas locas. Están viendo que cada vez hay más chicas jóvenes que lo ven y lo demandan. Como periodista, siento la necesidad personal de contar al mundo la verdad, y si no contamos las historias de todas las partes, no solo de lo que nos han contado hasta ahora, no estás haciendo periodismo. Nosotras, que tenemos un altavoz muy importante, no podemos quedarnos calladas porque hay mujeres que no pueden hablar por miedo. Me acuerdo de Nagore Laffage. ¿Cómo no vamos a contar el sufrimiento posterior de la madre o que ha fallecido el padre por tanto sufrimiento? Tenemos que retratar el mundo como es, de verdad.

1 Comment
  1. Enrique G. Segovia says

    Esta estupidez no la conocía, aunque sí otras parecidas. Verás, muchacha que ignora que «tema» no es sinónimo de «asunto», Si buscas en la genealogía de cualquier mujer te saldrán tanto hombres como mujeres, y lo mismo en la de cualquier hombre (que sí, que ya sabemos, que importan menos), porque las genealogías nacen de la unión de hombres y mujeres, uniones que a menudo fueron cojas o mancas (rechazos, amantes de uno u otro cónyuge, hijos ilegítimos … etc) por la eterna falta de educación sexual (no «afectiva», sexual). Por tanto una genealogía de las mujeres es tan absurda como una de los hombres. Son obligatoriamente mixtas.
    Por otra parte me alucina la absoluta falta de conocimiento de la realidad y el empecinamiento en la misma. Según la autora la prostitución forzada supone un ¡¡98%!! del total. Nada menos. ¿Por qué no un 140%, ya puestos? ¿Ha hecho la autora un estudio serio del asunto, sobre el terreno? Todo apunta a que simplemente ha sacado la media de lo aparecido en los medios. Y en los medios aparecen justamente los chiringuitos organizados con prostitutas forzadas (según ellas, y sin que el hecho guarde relación con el hecho de que aquí ganen mucho más en ese oficio que en su tierra. Allí todas eran secretarias, y se vinieron aquí las pobrecitas engañadas) y en todo caso inmigrantes irregulares, motivo que es justamente el detonante de la intervención policial y con ella la atención mediática. Pero basta con buscar en alguna de las infinitas páginas de contactos (de contactos por dinero) para ver clarísimamente que la situación es la inversa. Abundan las prostitutas independientes, a veces asociadas entre varias para pagar local, siendo lo de la prostitución forzada algo mucho menos frecuente (pero muy vistoso para darlo en los medios cuando la policía desbarata el local).
    Para acabar, decir que ni para ser feminista es necesario ser de izquierdas, cosa que en algunas circunstancias salta a la vista por lo autoritario de algunas afirmaciones, ni para ser de izquierdas es necesario abrazar el Mein Kampf de algunos feminismos. Y mi enhorabuena si publicáis el comentario.

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