Una impunidad real

  • La ola del 15M hizo saltar muchos de los consensos del régimen del 78, permitiendo un cuestionamiento de lo que hasta ayer mismo era intocable.

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 Miguel Urbán Crespo es responsable del área de memoria democrática de Podemos

Hace mas o menos un año, en una entrevista escrita, Fernando Suárez, exministro de Trabajo con Franco, afirmaba una obviedad histórica no por ello menos escondida o maquillada por los relatos oficiales de la Transición: “Franco fue el propulsor de la monarquía. Y si se deslegitima al franquismo y se convierte a Franco en una figura comparable a la de esos grandes dictadores sanguinarios de la humanidad, se le da una connotación a la Corona que la pone en riesgo.

La restauración de la monarquía bajo la figura de Juan Carlos I de Borbón fue obra y gracia de la dictadura como continuadora de su legado histórico, tal y como el propio monarca reconoció en su propia toma de posesión ante las Cortes franquistas. Un acto de sucesión en diferido en el que el rey no solo agradeció a Franco su legado, sino donde también juró guardar lealtad a los principios del Movimiento Nacional.

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Tanto la aprobación de la Constitución del 78 como la instauración de una monarquía parlamentaria, la transición política emprendida tras la muerte del dictador se basó en una premisa muy gatopardiana: “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie". Una transición basada sobre el consenso del olvido y la impunidad de la dictadura y sus crímenes que paradójicamente transformó la reivindicación de libertad y amnistía para los presos políticos en una ley de punto final donde se equipararon a franquistas y antifranquistas. Un ejercicio que permitió la supervivencia del aparato represivo de la dictadura hasta nuestros días y su acomodación en las estructuras y cloacas del Estado. Solo hay que ver el reciente caso de la mal llamada “policía patriótica” y su guerra sucia contra oponentes políticos. Por no hablar del poder judicial.

Un régimen de impunidad único en el mundo, como reconoció el filosofo Jon Elster en un estudio comparado al afirmar que “el caso español es único dentro de las transiciones a la democracia por el hecho de que hubo una decisión deliberada y consensuada de evitar la justicia transicional. La impunidad es la base sobre la que se asienta tanto la permanencia del aparato represivo como, sobre todo, el mantenimiento del bloque económico y de poder que transita de la dictadura a la democracia. Porque si algo caracterizó a la Transición fue que las élites del franquismo transitaron impunemente al nuevo marco constitucional, conservando intactos los privilegios que habían acumulado durante la dictadura y gracias a ella.

Y sin duda el ejercicio de blanqueamiento de la monarquía, obviando y ocultando sus raíces y legitimaciones franquistas, fue la pieza clave de aquella operación política. Como reconoció el propio Adolfo Suárez en un descuido, una monarquía que, ante el riesgo de perder, no se sometió a ninguna consulta popular a pesar de las presiones internacionales por realizarla para garantizar su legitimidad. Resulta sintomático que, cuatro décadas después, el CIS lleve varios años sin preguntar por la valoración ciudadana sobre la monarquía, precisamente desde el reciente relevo en la corona. Una muestra más del extremo cuidado que se tiene desde el establishment por la figura e imagen del monarca.

Ahora bien, aunque la monarquía no se sometió a ningún referéndum popular, sí que se vio envuelta en una gran operación de blanqueo democrático que la dotó de la legitimidad de la que carecía y que, en buena medida, contribuyó a barnizar esa ruptura simbólica con su pasado franquista. Hablamos, claro, del fallido golpe de estado del 23F que, más allá de las diferentes interpretaciones que se han realizado al respecto, es indudable que jugó un papel fundamental en legitimar la figura del monarca como supuesto garante del proceso democrático. El 23F contribuyó no solo a cerrar simbólicamente la Transición, sino sobre todo a imponer en el relato oficial sobre la misma el protagonismo de las élites (con el “monarca salvaguarda de la joven democracia” a la cabeza) frente al protagonismo popular antifranquista de la calle.

Desde el 23F las críticas a la corona se convirtieron en un tema tabú entre la mayoría de los medios de comunicación, los principales partidos del turnismo y la opinión publica. Un broche a la impunidad de una corona intocable apuntalada por una Constitución que declara solemnemente su inviolabilidad. Un cerrojo que ha permitido sobrellevar sucesivos escándalos sistemáticamente silenciados y que impide, todavía hoy, abrir la puerta para poner fin la impunidad del franquismo y sus crímenes.

40 años después, no hay justificación ética, social o política que sostenga esta impunidad del franquismo. Mucho menos si con ella se sigue impidiendo la urgente necesidad de reconocer a sus víctimas el derecho a la verdad, la justicia y la reparación. Porque más allá de sus reivindicaciones concretas, el movimiento memorialista contra la impunidad construye su relato e ideario a partir de una reflexión estructural sobre ese proceso de Transición que, en ausencia de una ruptura democrática, garantizó la continuidad del ejercicio del poder por las mismas élites del franquismo. De ahí su importancia, su urgencia y su naturaleza presente.

La ola del 15M hizo saltar muchos de los consensos del régimen del 78, permitiendo un cuestionamiento de lo que hasta ayer mismo era intocable, casi sagrado, y ahora es susceptible de discusión y crítica. Pero más allá de simbolismos, la quiebra del muro de la impunidad en nuestro país pasa indiscutiblemente por el acceso a la justicia de las víctimas de la dictadura. Porque la memoria democrática no es una cuestión de pasado, sino una necesidad de presente para tener un futuro de democracia y justicia sin impunidad. Solo rompiendo ese cerrojo podremos abrir un proceso constituyente que supere la tutela del franquismo y nos permita decidir libremente no solo sobre la jefatura del Estado, sino sobre cualquier cosa. Pero, sobre todo, un proceso constituyente para dejar de vivir en la sombra de un pasado oscuro y empezar a decidir entre todas y todos qué queremos ser en el futuro.

2 Comments
  1. florentino del Amo Antolin says

    La impunidad un arma de cloacas celestiales. El régimen político instaurado por los sublevados franquistas, suena a las torturas de conciencia; después de haber dejado: Muertos exiliados, huérfanos, inválidos y trecientos mil en fosas y cunetas… También nos dejaron la cárcel constitucional y la llave del » atado y bien atado » en una restauración Borbónica por orden del generalísimo, educador y valedor de todas las atrocidades inimaginables sufridas desde la jura de: Los Principios Fundamentales del Movimiento.
    El régimen, cerró filas ( que de por sí ya estaban prietas ), y fué validando con golpes menores, las ansias de unos Pueblos, por sus libertades y fueros… Aquel 23 F, aparte de sacar los tanques en las calles y de esperar al «elefante blanco»; crearon un mito ful, por los plumillas camaleónicos, sus empresas y empresarios del régimen. Montaron una LOAPA, ( para entendernos un 155 ) que rebajaba los estatutos de Autonomía… Que buena prueba de ello, hoy día aquellos están incompletos, o recurridos al TC; que siguen usando las mismas artes del fascismo, en composición, formación, nombramientos judiciales y fiscales. Ciertos partidos llamados de izquierdas, han traspasado el umbral de la coherencia, y la dignidad humana… Se han convertido, en un apieza más, del organigrama… ¡ Poniendo en duda en qué lado oscuro de las cloacas que viven !.
    La impunidad, de los medios mediáticos y sus repliegues al poder económico, han ido al unísono con las filosofías camaleónicas del sistema; cuando ocultando, cuando propagando, y generando bulos, patrañas… Que en definitiva han sido el sostén de todas y cada una de las tropelías, sociales, cívicas y de truncar cualquier acercamiento a la verdadera democracia entre partidos… ¡ Abriendo más fosas, para echar cal viva al ser digno en ideas que fue represaliado por pedir: Pan, trabajo y república !. En un día tan especial, Miguel honremos las memórias de todos aquellos que dieron su vida, por: La igualdad, libertad y fraternidad. Que unos tiempos nuevos les traigan: La reparación en la verdad y con justicia
    de una ilusión en forma de República. ¡ Viva la República. Gora Errepúblika !. https://uploads.disquscdn.com/images/8f79975af5b3abe9c26d8238c6faf190316a4862f8c913d5aa3b4e11e6d192b1.jpg https://uploads.disquscdn.com/images/c16bc48ea3c136e519d6b8bd144d80c5b8e964082fc1babc61e2733c753b903a.jpg

  2. ninja45 says

    Cataluña y España hablamos dos idiomas completamente diferentes. El Estado español lo tiene claro: imposición, represión, cárcel y esquilme sistemático…..mientras en Cataluña hablamos de Democracia, libertad de expresión, diálogo y derecho de autodeterminación. Y luego se exrañan de que cada día haya mas independentistas…No sé, no recuerdo, no me consta, no tengo conocimiento…..Cuando eso lo responde Rajoy, Sor Aya, Zoido o algún político del Partido Podrido, funcionario o esbirro del Estado de Desecho, no pasa nada y encima se le aplaude. Cuando eso lo dice un funcionario de la Generalitat, se le recrimina, amenaza y se le dice que está incurriendo en «delito penal» por ocultación de pruebas. Yo pregunto, si prohiben la «estelada», los lazos amarillos o incluso el color amarillo, porqué no prohiben la rojigualda, la foto del rey, el toro de Osborne, la cabra de la Legión, el autobús de «Hazte Oir» o todas las banderas preconstitucionales?. Una Junta Electoral Central con un transtorno obsesivo compulsivo grave, se ha cubierto de gloria persiguiendo y obligando a borrar los lazos amarillos y de otros colores pintados por los niños en las escuelas…. A claro, contra los independentistas todo vale…… Desobediencia?….Cuando la Injusticia es ley, la rebeldía es deber….. A la m. con los Borbones ladrones, la Injusticia española prevaricadora, títere de fascistas y corruptos, vergüenza de Europa y sus «valientes» esbirros aporreadores de viejecitas y gente indefensa. Si me pegan, me divorcio. Som República !!*!!

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