OPINIÓN

Unidad y respeto en la diversidad feminista de un movimiento que alimenta y llena de vida

  • Me ha entristecido la catalogación de lobby proxeneta y de no feminista a la plataforma 8M de Madrid  
  • Queridas amigas no nos lastimemos más, evitemos los insultos y las calificaciones ofensivas o soeces, ya hace lo suyo con demasiado daño el machismo depredador
  • Las amenazas de excomulgaciones y de división nos permiten reconsiderar que los fines no justifican los medios
 

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Montserrat Vila Planas , presidenta de la Plataforma unitària contra les violències de gènere de Catalunya

 

Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía.

Colectivo Las Tesis, Chile.

La cadena feminista de Madrid el 8-F me ha llenado de gozo. Somos muchas, somos diversas, somos fuertes y nos estamos empoderando, somos media humanidad, llenas de ilusión con un movimiento que nutre y se funde con todas las causas injustas e intolerables que provocan un sistema social al servicio de las minorías y una globalización insostenible.

Llena de alegría por la voz de millones de mujeres que alimentan el caudal humano siento la necesidad de alzar la voz, incluso entrecortada y ahogada, que me ha causado estupor, dolor y disgusto, me ha entristecido, la catalogación de lobby proxeneta y de no feminista a la plataforma 8M de Madrid, incluso citando con todas las letras el nombre de una de sus portavoces, Justa Montero.

Como me ha afectado y tengo amigas con posiciones e ideologías contrapuestas expreso mi sororidad con las mujeres de la Comisión 8M de Madrid y, por supuesto, con Justa Montero. En lenguaje de tipo belicista diría que rompo una lanza, y las que sean necesarias, por ellas y por la unidad del movimiento feminista.

Propongo que juntemos nuestras manos, nos miremos a los ojos, respiremos hondo, sintamos nuestras cadenas y nos comprometamos a tejer con gran empatía un gran acuerdo, esencial, en torno al trinomio conceptual: derecho al propio cuerpo + libertad de expresión + unidad del movimiento feminista.

Fuente de vida, amor y trabajo

Somos engendradores de vida por naturaleza. Nuestro ferviente deseo íntimo es de una vida sana, donde lo común y universal prevalezca en equidad con cada persona y situación concreta. Una vida libre de violencias, opresión, explotación y de la misoginia que agrede, viola y asesina a las mujeres. Una vida que ama y comparte el desarrollo social y cívico con la naturaleza.

La emancipación de las mujeres en el S. XXI asume todos y cada uno de los derechos y libertades universales.

La revuelta feminista es la cresta de una marea que remueve conciencias, pueblos y hogares, empresas, educación, moral y hábitos ancestrales, tóxicos para las mujeres y, sin lugar a duda, para los hombres.

No aceptamos que el mundo sea un baño de lágrimas, ni que el trabajo explotador dignifique, ni que seamos florecillas o costillas de Adán, ni el imperio del hombre o del sacrosanto capital de la totémica propiedad privada. Los castigos bíblicos los dejamos para los dioses y la mitología. Nuestro amor es vivencia, terrenal, social de sentimientos y espiritualidad personal e intransferible, sin delegaciones celestiales, menos aún las crueldades que aún perviven en su nombre.

Proporciones epidémicas

Las voces que surgen de las vivencias cotidianas, de una fuente sin fin de risas y lágrimas, engendran nuevos conceptos y palabros en clave de redes de resistencia y de libertad.

Nuestras hermanas latinoamericanas y mexicanas nos han enseñado que los hombres machistas provocan feminicidios al asesinarnos.

Las hermanas colombianas, ellas lo saben bien, difunden que el fenómeno de las desplazadas, miles de mujeres hacinadas en las ciudades expulsadas de sus tierras y aldeas, no es voluntad divina ni ninguna causa natural inevitable, sino que es obra de la voracidad de las empresas petroleras y extractivas.

Nuestras hermanas indias se juntan y movilizan para denunciar la impunidad de los hombres que cazan y acumulan dotes a costa de asesinar a sus mujeres.

Las mujeres obligadas a emigrar por las guerras, hambrunas, excluidas por la rapiña de la globalización, son tan fuertes y decididas que afrontan un camino de violaciones, humillaciones y asesinatos atroces.

Silvia Federici documenta y alerta de una nueva ola actual de caza de brujas y asesinatos de mujeres.

La globalización, los ajustes de austeridad del FMI, la monetarización y los títulos de propiedad que engullen tierras comunales y relaciones sociales ancestrales, tanto en Asia como en África, o las citadas ‘desplazadas’ de las tierras en Colombia, la explotación en las maquilas de México, las guerras en Oriente están provocando una caza de brujas y una nueva oleada de asesinatos de mujeres.

Estamos ante una escalofriante barbarie de la que casi ni se habla, aún menos se denuncia. Nos angustiamos por las ablaciones y los matrimonios forzados, por supuesto, pues también tenemos de situar en nuestra agenda, sentimientos y manifiestos la emergencia feminista al completo. No se trata de ninguna ocurrencia, ni exageración literaria, ni elucubración teórica. Hay, ahora, a un vuelo de avión miles de muertes de mujeres asesinadas, agredidas sexualmente, maltratadas y violadas por hombres.

Ese sustrato es lo que explica que se haya hecho viral la coreografía ¡El violador eres tú!, de Las Tesis chilenas, hasta el punto de versionarse en centenares de lenguas, pueblos y países.

Es la OMS (Organización Mundial de la Salud) quien recién ha catalogado la violencia machista como un "problema de salud global de proporciones epidémicas", mientras señala que la violencia machista afecta a una de cada tres mujeres.

Diversidad

De la Norteamérica afrofeminista nos llegó la conceptualización de interseccionalidad tan importante para comprender los diferentes sistemas de opresión que se interrelacionan dialécticamente y crean una cascada de desigualdades.

En el seno del movimiento se produce una fuerte polémica entre los posicionamientos abolicionistas respecto la prostitución o el trabajo sexual o la trata, con una gran gama de percepciones.

Hecho en falta que se convierta en un diálogo fructífero entre las abolicionistas pro-derechos, las abolicionistas prohibicionistas, por supuesto con quienes se centran en los derechos de las mujeres, incluidas las prostitutas o las que consideran que realizan trabajo sexual, por cierto, como lo denominan en general los organismos competentes de la Unión Europea. Y así podríamos abordar las calificaciones sobre la identidad de género, o lo que se considere como el sujeto del feminismo.

El diálogo necesario conviene se comprometa a profundizar con evidencias científicas y estadísticas fiables y no sesgadas. En este sentido hemos de estudiar el contexto social y moral de la prostitución, el significado de la trata y la prostitución forzada. Situar el foco y las políticas en la cadena de coerción y corrupción existente en torno al proxenetismo y las mafias. No sea que la polémica nos nuble la vista y quien saga perjudicada sea la mujer que se prostituye o la prostituyen.

El manifiesto de la Asamblea Abolicionista de Madrid ahonda la polémica con una denuncia vitriólica que deja poquísimo margen a cualquier diálogo. Se dice: “Tras meses de asistencia a sus reuniones, las mujeres de la Asamblea Abolicionista de Madrid queremos denunciar la infiltración del lobby proxeneta y las malas prácticas en la Comisión 8M Madrid”.

La Comisión 8 de marzo de Madrid actúa en su manifiesto con el registro de la universalidad: “El documento recoge nuestras reivindicaciones agrupadas en cuatro ejes: las violencias, los cuerpos, las fronteras y la economía. Es un documento vivo y en continuo cambio, que recoge todo lo que nos une, siendo conscientes de que no estamos todas las que somos pero sí somos todas las que estamos.”

La agresividad en el lenguaje con la denuncia de lobby proxeneta, en el que se incluye en otros documentos hasta la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, no ayuda para nada, más bien alejan, toda intención y posibilidad de diálogo sensato y razonado entre miradas y voces distintas en el seno del propio movimiento.

Tengo amigas muy queridas y comprometidas en todos los aspectos conceptuales sobre la prostitución, el comercio de las mujeres y con las mujeres. Vaya por delante el respeto a todas ellas y a la defensa de sus posiciones. Hago un llamamiento a serenar los ánimos para adoptar un diálogo que enriquezca la estrategia del movimiento y refuerzo su unidad.

Consenso y unidad

Abramos los ojos, sigamos ser capaces de observar y asumir el sentir de todas las mujeres. Seamos prácticas. Analicemos y actuemos con la conciencia clara de que la inmensa mayoría de mujeres aún se miran el concepto ‘feminista’ de reojo, con temor o desconfianza a que las aboque contra su hombre y los hombres.

Este temor atávico y clarividente no sucede cuando se identifica la conducta machista y se consigue relacionar con el patriarcado.

El movimiento unitario es creativo e innovador, empatiza con millones de mujeres, cuando se cuida el consenso establecido, cuando se percibe el debate y la polémica como un diálogo entre hermanas incluso sobre lo que no concita aún consenso como la prostitución y el trabajo sexual o la identidad de género.

Las mujeres hemos de engendrar espacios de vida que se conviertan en inexpugnables para enfrentarnos al poderoso y ancestral entramado patriarcal.

Desde la COMPI (Coordinadora de Mujeres para la Participación y la Igualdad) hemos aportado unas ideas de metodología básica. Y estamos abiertas y muy bien predispuestas a incorporar las que surjan de otros colectivos.

Tenemos la concepción que el consenso permite vivificar el movimiento: 1) agrupar a toda la diversidad de los feminismos con sus propias posiciones, incluso contradictorias en ciertas cuestiones, 2) Trabajar con empatía en las propuestas que conciten acuerdo, 3) alimentar la fortaleza, unidad y avance del movimiento, 4) superar las divisiones que debilitan y hacen retroceder el movimiento, 5) mimar los cuidados en el seno de los feminismos con un debate sano y respetuoso, el diálogo desde la libertad de pensamiento y expresión; por supuesto, convencer sin imponer.

Es el pan de cada día es hacer de las diferencias no sólo virtud, sino un factor de creatividad y lucidez del conjunto unitario.

La neutralidad en las entidades, organizaciones y plataformas feministas, cuando hay contraposición de intereses sociales e ideológicos, no significa no tener posición propia para cada persona, ni no tomar partido o el fiel de una balanza, es la convicción de que el consenso es una herramienta útil para proseguir el diálogo y sostener la movilización del conjunto de las propuestas.

La fuerza de los derechos y reivindicaciones universales del movimiento es de tal magnitud que centrarse, o adoptar una óptica, en una sola cuestión reduce la envergadura del problema del patriarcado y el machismo.

Revuelta feminista

Vivimos en una emergencia feminista no declarada. La ausencia de alarma social resulta ominosa. La permisividad, tolerancia y complicidad es la norma en la misoginia activa existente por parte de los hombres, la familia, la moral, las religiones, la educación y los medios de comunicación, en el trabajo, la judicatura y los estados.

La Womens March a Washington y su propagación internacional con su Pussy Cat catapultó el movimiento a todos los rincones del planeta y concentró su naturaleza inclusiva de todas las causas oprimidas y minoritarias.

La movilización consciente y masiva de las mujeres eleva su voz en unidad universal. La mitad de la población mundial rechaza toda caza de brujas, denuncia la oleada de violencia de género y asesinatos que se extiende ante nuestros ojos, con una desigualdad endémica que atenaza a los sectores más débiles de las trabajadoras, las amas de casa, las inmigrantes, racializadas, o por la diversidad en el género.

Las mujeres, con la movilización feminista, encabezan y hacen suyas la defensa de todos los derechos universales, injusticias y agravios de este mundo. Me refiero tanto de la diversidad de situaciones y conflictos que sufren las mujeres como también de los hombres y las minorías subyugadas o agraviadas.

La emancipación de la mujer se funde con un mundo equitativo en el género y en lo social, sin violencia ni opresión machista. El lema 'Sin mujeres no hay revolución’ adquiere todo su sentido para este S. XXI. Significa que el objetivo es terminar con la violencia machista y alborear el fin del patriarcado.

Este año 2020 el Día de la Mujer es en domingo. No se hará huelga feminista en España, aunque sí se realizará en Cataluña. En algunos países como en México se hará la huelga el lunes 9-M. En Italia la han suspendido por el pánico ante el coronavirus.

En todo caso la movilización se prepara masiva, contundente y convincente en todo el mundo, en cada pueblo en el Estado, en el corazón y sentimientos de cada mujer. Juntas, diversas y unidas somos muy fuertes. Seremos imbatibles. Este es el legado que aportamos. El testimonio lo recogen las niñas, las adolescentes y todas las mujeres. El lema “Somos las nietas de todas las brujas que no pudisteis quemar” es elocuente. No van a poder frenar esta marea de vida.

La marea de las mujeres cohesiona una inmensidad humana que hermana los derechos universales fundamentales con las causas de las minorías sometidas.

El movimiento de les mujeres es un signo de futuro que fomenta igualdad libre de violencia, opresión y explotación.

La inocencia es tierna y bondadosa

Con el corazón en la mano os digo, queridas amigas no nos lastimemos más, evitemos los insultos y las calificaciones ofensivas o soeces, ya hace lo suyo con demasiado daño el machismo depredador. Apliquemos los cuidados a nuestras personas y al movimiento que es de todas las que queremos y peleamos irreductibles por la emancipación de todas las mujeres.

Nuestra causa es suficientemente hermosa y vivencial para que prevalezca el respeto, la sororidad y el amor entre nosotras. Nos queremos libres y unidas y vigorosas, para que ningún dogma ni tótem nos pare.

El feminismo lo queremos inclusivo y universal, en ningún caso insensible ni excluyente. Pues el feminismo es de todas las mujeres, hasta de las que no se consideran como feministas.

Las amenazas de excomulgaciones y de división nos permiten reconsiderar que los fines no justifican los medios. La relación dialéctica entre la acción, lo deseable y lo posible, y la emancipación de las mujeres nos conduce a reivindicar como un valor precioso la inocencia de nuestro amor a la vida.

Todas hemos defendido la radicalidad en el derecho al propio cuerpo. Demos juego en nuestro tejer de futuro a una natural y sana libertad de expresión que nos permita compartir las situaciones e ideas más distintas, incluso las contrapuestas para favorecer su maduración y metabolización. Nuestra fuerza genuina es fomentar como un don la unidad del movimiento feminista.

La inocencia de la niña es un valor universal que hemos de preservar y legar.

Duerme tranquila, niña inocente (Las Tesis)

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