Mustapha Barghouti: “Israel ha impuesto un sistema de Apartheid”

  • Mustapha Barghouti (Jerusalén, 1954), activista pacifista, médico y político palestino visita Barcelona para denunciar la situación de derechos humanos que vive la región
  • Carreteras de uso exclusivo, medios de transporte segregados, matrículas diferenciadas, aguas contaminadas en los territorios palestinos confirman la falta de compromiso del Acuerdo de Oslo

El pasado 15 de mayo se conmemoraron los 71 años de la Nakba, la “catástrofe” o el “desastre” que provocó el éxodo masivo de más de 700.000 personas palestinas de los territorios del mandato británico, durante la creación de Israel entre los años 1947 y 1949. Actualmente, hay más de 5,4 millones de refugiados palestinos en el mundo y la vulneración de derechos humanos del Estado de Israel hacia la población palestina es denunciada por organismos internacionales, como Naciones Unidas.

“Vivimos en una situación muy complicada. Y difícil. No solo por la ocupación, sino por el sistema de Apartheid que Israel ha impuesto, mucho peor que lo que ocurrió en Sudáfrica”, afirma Mustapha Barghouti, político palestino y secretario general del partido Iniciativa Nacional Palestina (INP), tercera formación política tras Hamás y Fatah.

Carreteras de uso exclusivo, medios de transporte segregados, matrículas diferenciadas, aguas contaminadas en los territorios palestinos, control del movimiento y un trato denigrante hacia la población que, según Barghouti, confirma la falta de compromiso del Acuerdo de paz firmado en Oslo en 1993, donde Yasser Arafat, representante de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), aceptó la solución de la creación de dos estados, ya que según la Comunidad Internacional, era el único camino hacia la paz.

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Una paz que, un cuarto de siglo después, todavía está lejos de llegar, ya que el Estado de Israel continúa ocupando y colonizando territorios palestinos. “Hoy Israel tiene un plan, la colonización. Pero nosotros tenemos otro, la libertad”, dice Barghouti, quien estuvo presente en las negociaciones previas al Acuerdo de Oslo, en Madrid de 1991.

“Varias de las personas que estuvimos en Madrid nos opusimos al tratado porque sabíamos que iba a ser un fracaso. Lamentablemente, el tiempo nos dio la razón, porque la solución de los dos estados creó una ilusión que no existe”. El doctor habla sobre esa libertad utópica de los acuerdos y pone como ejemplo el pasaporte palestino, ya que aunque exista una autoridad y una nacionalidad, sin un número de identificación israelí no está garantizada la libertad de movimiento, ni dentro, ni fuera del país: “A veces a los palestinos y a las palestinas se nos olvida esto”.

La “Nueva Palestina”

Así ha sido denominada la zona que la administración de Estados Unidos otorgaría a Palestina en lo que denomina como el ‘acuerdo del siglo’. Sin embargo, en algunas de las directrices del mismo, que han sido filtradas por la agencia palestina Maan, se comprueba que se ajustan a las peticiones del recién reelegido primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. De hecho, el texto ha sido elaborado bajo la dirección del yerno de Donald Trump, Jared Kushner, también amigo íntimo del presidente israelí.

“El texto no es nada más que la implementación de las ideas del gobierno de Israel”, confirma el secretario de INP. “Todo lo que sale en el acuerdo lo explicó Netanyahu en 1995 en su libro Un lugar bajo el sol, en el que se reafirma en su postura de que toda Palestina es tierra de los judíos”. Barghouti, además, clarifica que es un plan para hacer que Estados Unidos participe en la violación de la ley internacional y permitir la anexión y la ocupación del territorio por la fuerza. “No vamos a permitirlo. Israel disfruta de la impunidad porque la Comunidad Internacional se lo permite. Ha habido sanciones a Sudán, Rusia, Siria, Irán o Irak y nada contra Israel. O no quieren verlo o no quieren hacerlo. Por esta razón, tenemos que presionar a los gobiernos internacionales para que se tomen medidas punitivas contra el Estado de Israel”.

La crisis de la Franja de Gaza

Los cinco millones de habitantes del territorio palestino se reparten entre Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza, siendo en este último donde la coyuntura es más compleja. Situación que empeoró a inicios del mes de mayo, donde el conflicto costó la vida de 25 personas y decenas de heridas. Tras 48 horas de tensión, la violencia cesó con un alto al fuego entre Hamás e Israel.

En su último informe sobre 2018, el relator especial de la ONU por los Derechos Humanos Palestinos, Michael Lynk, alertó de las graves infracciones del Estado de Israel a los tratados internacionales y denunció el uso de munición real por parte del ejército israelí en la conocida como La Gran Marcha del Retorno de pasado año -protestas contra la ocupación de Israel-, en la que murieron 189 personas palestinas. Asimismo, en el informe se indica que “desde inicios de 2019 las fuerzas de seguridad israelíes continúan con el uso de munición real, balas recubiertas de caucho y gases lacrimógenos en la valla de separación”. Y concluye: "continuar sofocando a Gaza es una mancha en la conciencia del mundo y una receta para un mayor derramamiento de sangre".

El doctor Barghouti, que visitó Barcelona de la mano de l’Associació Catalana per la Pau (Asociación Catalana por la Paz ACP) para presentar el informe Viure sota l’ocupació (Vivir bajo la ocupación), también habló de la grave crisis humanitaria de Gaza, donde el 95% del agua está contaminada, lo que conlleva a un incremento de las infecciones y enfermedades. “Israel controla las fronteras, el espacio aéreo, el campo electromagnético, y el mar. Lo que convierte a Gaza en una prisión al aire libre”.

“Luchamos contra un enemigo fuerte que trata de deshumanizar a los palestinos. No somos terroristas. Los terroristas son los que conducen masacres en Palestina y usan aviones para lanzar bombas y matar a la población. Israel es el que practica esto y además usa el terror psicológico para aterrorizar a la población en el mundo y a quienes apoyan la causa palestina”, continúa el político.

Barghouti señala el nivel de personas que están resiliendo y resistiendo a la ocupación, determinadas a permanecer en la tierra, “nuestra tierra Palestina” y anima que desde Europa se siga apoyando el BDS (Movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones) con acciones como las realizadas a raíz de la celebración del Festival de Eurovisión, que tuvo lugar el pasado sábado 18 de mayo en Tel Aviv, y en el que hubo algunas alusiones al conflicto, como la exposición de símbolos palestinos del grupo islandés o la aparición de la bandera palestina dentro de la actuación de Madonna. Además de las varias protestas realizadas en el país y a nivel internacional, Gaza celebró su ‘Eurovisión alternativo’ en las ruinas de uno de los edificios bombardeados en la última escalada de violencia. “La población debe saber lo que ocurre en Palestina, especialmente en Gaza. Es vergonzoso tener un festival en estas condiciones”, concluye Barghouti.

Derecho a la salud

Mustapha Barghouti también es el presidente de la Palestinian Medical Relief Society (PMRS), una organización fundada en 1979 para cubrir la falta de sanidad que sufre la población palestina, tanto fuera, como dentro de los territorios ocupados. Comenzaron instalando clínicas móviles, pero vieron que era tan grande la necesidad, que construyeron centros de salud. Actualmente, ayudan a más de un millón y medio de palestinas y han entrenado a más de 71.000 personas en primeros auxilios, convirtiéndose en una de las organizaciones no institucionales más grandes de salud que existen en el país. “A pesar de las dificultades, hemos logrado construir un sistema de salud independiente de la ocupación israelí”, destaca el doctor.

Desde que comenzaron, han tenido problemas con la administración israelí. Durante la primera y la segunda intifada varias de las personas que trabajaban asistiendo a las víctimas fueron arrestadas, Barghouti cuenta que cuando llegaron a la cárcel, comenzaron a hacer ese mismo trabajo dentro de las prisiones, identificando y tratando a las personas enfermas con medicinas que portaban los abogados. Más adelante, él mismo sufrió dos disparos en la espalda mientras atendía a un herido. Y lo más grave, los asesinatos: “recientemente, el ejército israelí ha asesinado a dos de nuestras compañeras mientras atendían a personas en nuestras clínicas móviles”. Y sufren también la obstrucción de trabajar en territorios como Gaza, donde no se les permite cruzar, teniendo que desplazarse hasta Jordán o Egipto para poder entrar en la zona. “Pero ahí seguimos, nada nos puede parar. Y cuando vemos un obstáculo, lo rodeamos y lo superamos”.