La movilización social por el Día de la Mujer en España asombra al resto del mundo

Un cartel de una manifestante bromea con el hecho de que Ana Rosa Quintana se sumase ayer a la huelga feminista
Un cartel de una manifestante bromea con el hecho de que Ana Rosa Quintana se sumase ayer a la huelga feminista y no presentase su programa de Telecinco. / Mariaje GonzálezFlor (@mariajegf / Twitter)

Cientos de miles de personas, en su mayoría mujeres, tomaron ayer las calles de las principales ciudades españolas para reclamar igualdad y que se ponga fin al machismo, a la brecha salarial, a los techos de cristal que impiden el acceso de la mujer los puestos directivos en las empresas y para exigir que se combata de manera más eficaz la lacra de la violencia doméstica.

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Las ingentes manifestaciones que se registraron en Madrid y Barcelona, de una magnitud sólo vista en los momentos álgidos del procés catalán, se vieron secundadas por masivas concentraciones en el resto de las principales ciudades españolas. Con eslóganes como “Si nosotras paramos, se para el mundo”, o “Paramos para cambiarlo todo”, decenas de miles de personas se unieron a esta demostración de fuerza en Bilbao, Valencia, Sevilla, Málaga, Valladolid, Vigo, Palma de Mallorca o Santiago de Compostela, entre otras muchas.

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Mientras que fuentes oficiales cifran en cerca de 170.000 y 200.000 las personas que se manifestaron en Madrid y Barcelona, respectivamente, y en cerca de 100.000 más las que lo hicieron en los demás puntos de concentración, los organizadores barajaban cifras que superaban largamente el millón de participantes en las diferentes marchas. En cualquier caso, la magnitud de la movilización llamó la atención de algunos de los principales medios de comunicación internacional, que dieron cumplida cuenta de la movilización.

Marchas y actos de protesta, en ocasiones también multitudinarios, se celebraron en un total de 177 de los 194 estados reconocidos que hay en el mundo. Especialmente seguidos fueron en varios países latinoamericanos, azotados por la insoportable lacra del feminicidio. En México, por ejemplo, cada tres horas alguna mujer es asesinada y cada pocos minutos se registra una violación de algún punto de la unión.

Pero si los españoles secundaron ayer en masa las marchas y actos reivindicativos, fueron muchos menos quienes se sumaron a los paros convocados por los sindicatos y las organizaciones convocantes del 8-M. Por una parte esto se debe a que la huelga feminista iba destinada a las mujeres, es decir, sólo al 50% de la población. Por otro lado, la complicada situación laboral de muchas mujeres y el elevado número de trabajadoras autónomas tampoco contribuyó al éxito de la convocatoria, lo que explica las diferencias abismales entre las cifras proporcionadas por las entidades promotoras del paro y los datos oficiales, que como en el caso de Andalucía se movían enhtre un 65% y un menos de un 4%, respectivamente.

De todas formas, el impacto mediático de la huelga se vio magnificado por el hecho de que algunas de las caras y las voces más familiares de la televisión y la radio, como Ana Rosa Quintana, Susanna Griso, Pepa Bueno o Julia Otero no acudieron ayer a sus puestos de trabajo, por lo que la programación se vio seriamente afectada.

En cualquier caso, la convocatoria feminista del 8 de marzo tuvo una buena acogida por parte de la mayor parte de la población que comparte, al menos de palabra, las reivindicaciones del colectivo femenino, muchos de cuyos postulados también son bien acogidos por parte de importantes sectores empresariales.