¿Estado aconfesional? Política y religión se mezclan en la campaña de Semana Santa

  • Semana Santa es la época del año en la que se entierra el artículo 16.3 de nuestra Carta Magna y el poder público se entremezcla, sin complejos, con el catolicismo
  • Este año la secretaria de Laicidad del PSOE de Madrid y alcaldesa de Móstoles participó en la procesión del Domingo de Ramos

España es un Estado aconfesional, reza nuestra Constitución. Ninguna confesión tiene “carácter estatal”. Semana Santa es la época del año en la que se entierra el artículo 16.3 de nuestra Carta Magna y el poder público se entremezcla, sin complejos, con el catolicismo, la religión oficial durante los años de la dictadura. Este año se da además la particularidad de que la campaña electoral  para el 28 de abril coincide con esta festividad y algunos dirigentes políticos buscan el protagonismo en los actos religiosos o las procesiones.

Por ello Europa Laica, una organización que defiende la separación entre religiones y Estado, presentó a principios de abril una petición de “consulta-resolución” ante la Junta Electoral Central (JEC) declarando que los cargos institucionales no deberían participar en eventos religiosos de acuerdo a la Constitución. Todavía no han obtenido respuesta. “La ley electoral dice que los alcaldes no pueden hacer actos electorales en aquellos eventos que han sido subvencionadas por el Ayuntamiento, y muchas procesiones son subvencionadas”, pone como ejemplo Antonio Gómez Movellán, presidente de Europa Laica.

Las formaciones de derechas exaltan las tradiciones católicas, pero ningún partido político parece haber querido denunciar abiertamente, en esta Semana Santa de campaña, la estrecha relación entre el poder público y la religión católica que excede a lo contemplado en la Carta Magna. Según indica a Cuartopoder.es el presidente de Europa Laica, la organización propuso a varios partidos con principios laicistas que ellos mismos interpusieran una petición ante la Junta Electoral, pero no obtuvieron respuesta. Debido a que se agotaba el plazo, acabaron ellos mismos formulando la consulta, asegura Gómez Movellán este medio.

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Pedro Sánchez inauguró su etapa en el Gobierno con un gran gesto laicista al proclamar su cargo ante el Rey sin Biblia ni crucifijo. Se convirtió en el primer presidente de la historia de España en tomar su cargo sin estos objetos católicos valiéndose tan solo de un ejemplar de la Constitución. Sin embargo, el Gobierno ha vuelto a repetir esta Semana Santa, con cierto revuelo, una tradición religiosa que tiene enorme relevancia.

Tal y como marca la tradición, el Ejecutivo de Sánchez ha indultado a seis personas condenadas por la Justicia a petición de varias hermandades religiosas. Si bien es cierto que “cada vez se indulta a menos gente”, según reconoce Gómez Movellán, ésta es una tradición “medieval” que muestra “la subordinación del poder público a las cofradías” y que ha dejado a los laicistas “completamente patidifusos”. Si bien es cierto que ya eran críticos con la inactividad del Gobierno respecto a los privilegios de la Iglesia en temas como la educación o los bienes inmatriculados, el gesto de Sánchez ha sido el broche de oro para su descontento.

Históricamente el PSOE ha estado vinculado al laicismo. El anterior programa socialista recogía la denuncia de los acuerdos España con la Santa Sede, el pacto firmado con el Vaticano el 3 de enero de 1979, apenas recién nacida la democracia española, piedra angular de los privilegios que mantiene hoy en día la Iglesia Católica en España por encima de otras religiones, en materias como la economía o la educación. La intención explícita de anular el Concordato con la Santa Sede, sin embargo, se ha caído del programa del PSOE para las elecciones del 28 de abril. También del de Podemos. La formación morada se refiere en su programa a otras medidas para anular privilegios, pero ya no se refiere explícitamente a los acuerdos.

Además, gestos de algunos responsables del PSOE son particularmente llamativos: la propia secretaria de Laicidad del PSOE de Madrid y alcaldesa de Móstoles, Noelia Posse, participó este Domingo de Ramos en la procesión de su municipio. Las imágenes pueden ser consultadas en su cuenta en Twitter.

Por otro lado, Podemos contemplaba una amplia propuesta de laicidad y libertad de conciencia en las anteriores elecciones, las de 2015, pero en los últimos años algunos de sus representantes en las instituciones han continuado esa relación entre el poder público y la religión católica. El ejemplo más significativo es el alcalde de Cádiz, José María González 'Kichi', quien entregó la medalla de oro a la virgen del Rosario, y esta Semana Santa ha vuelto a defender la financiación pública a las cofradías y su condición de hermano Nazareno vinculado a su cargo de alcalde.

Semana Santa, cuando se entremezclan campaña y religión católica

En plena campaña electoral, con algunas excepciones, la actividad de los partidos políticos continúa en Semana Santa. La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, tiene previsto visitar dos cofradías en Priego de Córdoba y el PSOE tiene su agenda repleta actos electorales. Por el contrario, Pablo Casado (PP), Albert Rivera (Ciudadanos) y Santiago Abascal (Vox) tenían previsto asistir a la procesión del Cristo de Mena en Málaga, donde los legionarios trasladan al Cristo de la Buena Muerte. El año pasado este evento contó con la polémica visita de varios ministros del PP y, este año, ha sido Cofradía encargada del acto la que ha pedido a los líderes políticos que no acudan al evento para evitar convertirlo en un acto de campaña electoral. “Aquí somos más papistas que el Papa”, ironiza el presidente de Europa Laica.

El candidato del PP, Pablo Casado, que ya participó como penitente en la procesión del Domingo de Ramos en Ávila, planea asistir a alguna otra procesión y tiene en su agenda 'La madrugá' de Sevilla. Mientras tanto, Albert Rivera no tiene previstos eventos en los próximos días y Vox paraliza la campaña electoral durante Jueves Santo y Viernes Santo. “No es solo un problema de Semana Santa. La derecha española no se reconcilia con la historia democrática de nuestro país y sigue reivindicándose en el nacional-catolicismo de la dictadura. No es lo que ocurre en otros países de Europa, donde el liberalismo tiene mucha fuerza”, apunta Gómez-Movellán.

La participación de dirigentes políticos, principalmente del PP y del PSOE, en actos religiosos del país es incontable. Lugares como Zamora, Valencia o Albacete vuelven con alcaldes y dirigentes políticos en sus procesiones. Como cada año, vuelve a repetirse otro hecho que denuncian los laicistas y que tiene más significado en plena campaña electoral: la utilización de fuerzas militares, policías municipales y cuerpos de bomberos en las procesiones de Semana Santa. Según los laicistas, se trata de la confusión que existe entre Estado y sociedad civil, una constante en España. El "estado aconfesional" y más aún esa separación completa de Iglesia y Estado que IU lleva una vez más en su programa electoral, parece estar cada vez más lejos de ser una realidad.