Seis áreas con radiactividad en España, ninguna regulación

  • "Hace falta un reglamento o una legislación de suelos contaminados para abordar esta cuestión", recuerdan desde Ecologistas en Acción.

El pasado 3 de octubre, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) aseguró que había seis áreas con radiactividad en España. En el mismo comunicado, reconocía también “la ausencia de regulación específica sobre terrenos contaminados radiológicamente”.

La diputada de Unidos Podemos, Eva García Sempere, preguntó al Gobierno sobre esta cuestión. El Ejecutivo le dedicó apenas dos párrafos en su respuesta, recordando que el CNS es “el responsable de la protección radiológica en España” y asegurando que se encuentra a la espera de recibir “la información correspondiente” de estas zonas para “publicar la figura jurídica”. “Si el Consejo no hace nada, el Gobierno tendría algo que decir. Hace falta un reglamento o una legislación de suelos contaminados para abordar esta cuestión”, recuerdan desde Ecologistas en Acción.

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Estas seis zonas son terrenos que presentan radiactividad originada por “actividades humanas”. Esto engloba accidentes como el de Palomares (Almería), malas prácticas como en el Canal Real del Jarama o “dejadez” como en el caso de los fosfoyesos de Huelva.

El paraje de El Hondón de Cartagena (Murcia), el embalse del río Ebro situado en la localidad de Flix (Tarragona) o algunas antiguas explotaciones de mineral uranio completan el catálogo. No hay motivos para la alarma porque no existe peligro para la salud, pero Ecologistas en Acción sí cree que son trabajos que hay que afrontar.

El CNI ha acometido algunas actuaciones a nivel individual, pero se ven limitadas por una falta de una regulación que les permita actuar con “las garantías suficientes en términos de seguridad jurídica“. El Gobierno, a su vez, dice esperar a la información del organismo. Y mientras, sigue pasando el tiempo sin una solución que contente a las organizaciones ecologistas.

Las eternas deudas con el medioambiente

El de Palomares (1966) es uno de los casos más paradigmáticos. En enero se cumplen ya más de 50 años desde que un accidente nuclear de la Fuerza Aérea de Estados Unidos provocó una fuga de plutonio sobre la zona que aún no se ha limpiado. Más allá de la famosa foto del entonces ministro Manuel Fraga, lo que ha quedado son suelos contaminados limitados por unas vallas.

“Hay que hacer algo en estos terrenos antes de que haya intrusión humana o acciones meteorológicas que muevan la tierra”, explica el activista de Ecologistas en Acción, Francisco Castejón.

El peligro está latente. Un fuerte temporal de lluvias o propia la actividad urbanística podría remover las tierras. “Con el boom inmobiliario hubo movimiento de tierras para la construcción y se disparó una alarma radiactiva. Estamos hablando de finales de los 90, principios de los 2000”, ejemplifica sobre los peligros del paso del tiempo y la pasividad. En el caso de Palomares, también hay razones políticas. Si se alcanzó un acuerdo con la Administración Obama para que Estados Unidos por fin asumiera su responsabilidad y limpiase la zona, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el tema se volvió a paralizar.

Para este activista, el CSN, que pronto debería renovar sus cargos, ha llevado a cabo una actividad “insuficiente” en la vigilancia y limpieza de estas tierras: “Como la dosis radiactiva es baja y no genera un aumento alarmante de cáncer, no nos preocupamos. Pero creo que eso pertenece a una cultura del pasado. Tenemos que aspirar a que allí donde haya dosis hay que limpiar”.