Peñíscola, el festival de la pirotecnia barroca

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Juan Ángel Juristo

Festival_Música_Antigua_Barroca_Peñíscola
Cartel del Festival.

No todos los conciertos de verano en las playas del Mediterráneo tienen que ver con el rock y los macroconciertos de botellón. Desde hace dieciocho años, el primer evento tuvo lugar en 1998, se celebra en Peñíscola el Festival Internacional de Música Antigua y Barroca, que ofrece entre los días 3 y 12 de agosto siete conciertos organizados por la Diputación de Castellón, el Ayuntamiento de Peñíscola y Cultur Arts Generalitat con el apoyo de la Agencia Valenciana de Turismo. Esta decimoctava edición se abrió el 3 con un espectáculo de fuegos artificiales, muy en la onda de los que se estilaban en el Barroco con sus fiestas de agua y sus ceremonias de coronación, a cargo de la Pirotecnia Tomás de Benicarló que congregó a más de cien mil personas que no daban abasto en la enorme playa, la llamada Norte, con la ciudad encaramada en un peñasco al fondo. Paisaje de postal para una quincena musical que poco tiene que envidiar a otras reconocidas de prestigio como la del Monasterio de Poblet o la de Perelada.

Este año la música que se ha interpretado se ha recogido del repertorio inglés e italiano, cuyas tradiciones barrocas son espléndidas. Para llevar esto a buen término el Festival de Peñíscola cuenta con dos escenarios de primera: la iglesia de Santa María y los salones del Castillo del Papa Luna. No han defraudado: si el primer día, el de la inauguración, Peñíscola parecía con los sonidos de El Mesías de Händel y los efectos pirotécnicos el sueño mediterráneo de un Londres en fiestas reales, el resto de ellos la ciudad se ha recogido un tanto, y sólo en los dos conciertos que ha habido gratis, uno en el salón gótico del Castillo y el otro en la iglesia de Santa María, el aforo se les ha disparado pues este Festival gana adeptos cada año, habiéndose convertido en una referencia en la programación de los Festivales veraniegos de Música Clásica.

El día 3 se abrió el Festival propiamente dicho con una sesión de especial sutileza ya que las piezas que se interpretaron son raras en los repertorios y no suelen prodigarse: bajo el título de Atlanticus: España y MéxicoCarlos Magraner, con el Grupo Capella de Ministrers, interpretó unas piezas de cancioneros renacentistas españoles y barrocos, tomados de Oaxaca, que han sido, por ahora, uno de los conciertos más gratificantes del Festival.

Al día siguiente, aforo libre y entrada gratuita en el Salón Gótico del Castillo , donde el clavecinista valenciano Pablo Márquez interpretó piezas de CouperinJuan Sebastián Bach y Händel. Este concierto contrastó, por la popularidad de las piezas ejecutadas con el del día anterior, y sirve de metáfora de lo que quiere conseguir este Festival, aunar bajo un tipo de música muy determinado la música más conocida e interpretada en los repertorios de piezas barrocas y, a la vez, la de la investigación e incluso el descubrimiento de otras raras y poco divulgadas.

Orlando Consort le dio a la música que se tocaba en las corte de Enrique VIII, música de origen inglés y francés principalmente, ya que el monarca vesánico era hombre muy de su época y combinaba la perfección el arte de cortar cabezas con el deleite de los sonidos, siendo un afamado compositor y autor de obras como Pasatiempo en buena compañíaSi el amor reinara o Adiós, mi señora y amante. Así, casi sin quererlo, Peñíscola se enmarcó como el paisaje idóneo de representación de los contrastes más brutales: Enrique VIII y el Papa LunaBenedicto XIII, música de cancioneros aliada a la de dos grandes cismáticos de la Cristiandad. Fue una inconsciente nota irónica en una interpretación notable.

El concierto gratuito en la iglesia de Santa María que dieron la soprano Elsa Franzetti, el vihuelista Carles Magraner y Sara Águeda al arpa, de música vocal renacentista con una serie de piezas que han agrupado bajo el título de Douce mémoire; así, la curiosa sesión que bajo el título de Dessio de Sguardi, interpretó la soprano Erika Escribá Astaburuaga junto a los Ministriles de Marsias, que investigará sobre la voz humana y los instrumentos que la imitaban en la música italiana del siglo XVII.

Ayer domingo, La Dispersione interpretó música de flauta procedente de Nápoles, ciudad esencial en el desarrollo de la música barroca. Hoy lunes, a las 22:30 horas, se cierra el festival en el castillo del Papa Luna con el concierto que ofrece el dúo formado por el tenor Dominique Visse y el clavecinista Nicolau de Figueiredo. Un conjunto de piezas que bajo el título de L´Eraclio amoroso recoge un ajustado y minucioso registro de lo mejor de la música barroca inglesa e italiana. Un Festival que pese  a la crisis ha sabido sortear los obstáculos precisamente por sus planteamientos y el tipo de público que acoge, capaz de pagar 12 euros por la entrada o un abono de 50 por la asistencia a toda la programación. Característica que divide en dos el planteamiento del tipo de conciertos veraniegos: los de pago o los gratuitos. El de Peñíscola es de pago, pero el repertorio está entre lo mejor.

Información útil.

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