Un Cortázar censurado

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Julio Cortázar fotografiado por Sara Facio, en 1967 / Wikipedia
Julio Cortázar fotografiado por Sara Facio, en 1967 / Wikipedia

Pues señor, parece ser que la agencia literaria Carmen Balcells ha logrado impedir, con gran sutileza, esta misma semana, que se publique una biografía de Julio Cortázar (*), que le ha tomado a su autor, Miguel Dalmau, unos años de  trabajo, y que tenía contratada con la editorial Circe, donde ya sacó en su día una biografía de Jaime Gil de Biedma. Aunque la agencia niega la mayor, por lo visto, una responsable había confesado a Dalmau, hace unos días, que la viuda del autor de los Cronopios, Aurora Bernárdez, tiene sus propios planes e intereses que se centran ahora en el libro que acaba de sacar Alfaguara, un Diccionario Cortázar Ilustrado.

Ya saben que se está conmemorando este año el centenario del escritor francoargentino, para lo que se organizan encuentros, conferencias, exposiciones y además se publican libros, lo que hace más incomprensible esta especie de censura sobrevenida que por lo pronto ha hecho claudicar a la editorial Circe, ante el temor de entrar en pleitos con la poderosa agencia Balcells.

Miguel Dalmau cuenta a cuartopoder.es cómo, una vez escrita la biografía “se presentó una solicitud a la Agencia de Carmen Balcells para que aprobara la reproducción de algunos fragmentos de la obra de Cortázar. Esto es doblemente importante en una biografía, que se nutre de frases y pasajes que refuerzan los argumentos. Se adjuntó un informe detallado pero la solicitud fue denegada”.

Dalmau no se rindió y empleó varios meses en revisar, pulir, retocar y suprimir al máximo estas citas, dejando prácticamente sólo las imprescindibles que, por otra parte, están amparadas por la ley. Sin embargo, acaban de denegar la petición otra vez. O, para ser más exactos, “se ha enviado una carta a la editorial donde de una manera, firme e intimidatoria, se dejaba muy claro que si el libro salía, la Agencia iba a mirar con lupa el texto -y con abogados detrás- para saber si se ajustaba milimétricamente a lo estipulado por la ley. Aunque de hecho nadie sepa cuál es la proporción que se acepta como derecho a cita. Y cuando por otra parte, y he aquí el despropósito, vivimos en una época en que cualquiera puede descargárselo todo en Internet”.

Así las cosas, Dalmau se plantea si repasar otra vez el texto liberándolo de toda cita, aunque las citas están recogidas por la propiedad intelectual como de libre uso, pero la editorial Circe ya ha declinado su intención de publicarlo, ante los sobrecostes que todo este asunto puede añadir. A Dalmau le da la corazonada de que los herederos del legado Cortázar, y en particular Bernárdez, no desean que se desdibuje una imagen un tanto edulcorada de Cortázar, ni que una biografía más sincera vaya a crear sombras que oscurezcan esa visión idílica.

En el libro, del que el autor nos ha enviado una copia, “aparece un Cortázar absolutamente secuestrado por las mujeres de su familia, el Edipo con la madre, su relación incestuosa con su hermana Ofelia, una esquizofrénica que le torturó a lo largo de la vida. Relaciones incestuosas en un plan "platónico" no consumado. Pero asfixiantes a un grado extremo. Y que explican sus primeros relatos, los de 'Bestiario', por ejemplo”.

Con este panorama familiar no es de extrañar que Dalmau se cuestione si Cortázar dejó Argentina por el peronismo o por huir de una familia “tan castrante y patológica”. Por si fuera poco, en la biografía surge la sospecha de un Cortázar que padecía “recurrentes pulsiones suicidas, tal como se expresa en la figura de Oliveira en Rayuela, pero en mi libro, documentadas”.

Más aún, Dalmau investiga minuciosamente en la mente del escritor argentino hasta dar con lo que llama “perversiones de la tercera edad” que nutren buena parte de sus últimos relatos. “Especialmente en el campo de la violación. Cortázar fue un violador en potencia que no consumó. Eso por no hablar de la política”.

No sé si ese diccionario de Cortázar que ha sacado Alfaguara será interesante; igual merece la pena echarle un vistazo, pero, les aseguro que esta biografía, por ahora censurada, sí que tiene una lectura apasionante. Y el autor dice que saldrá. Algún día saldrá con la editorial que quiera sacarla.

Aparte de la biografía del poeta Gil de Biedma (Circe, 2004), Miguel Dalmau es autor de otra obra biográfica, Los Goytisolo (Anagrama, 1999), además de varias novelas, y su último libro es el ensayo literario El ocaso del pudor (Edhasa, 2013).

(*) El anillo de Moebius, capítulo de la biografía inédita de Julio Cortázar escrita por Miguel Dalmau (PDF).
11 Comments
  1. perniculas says

    Pues dejen al que escribe en paz y luego ya habrá tiempo de ajustar cuentas con nuevos escritos y digresiones sobre el mito. ¿No nos enriquecemos de la disensión? Probablemente, ni Miguel Dalmau, ni Aurora Bernárdez, ni Carmen Barcells tienen la siete llaves del cofre de la existencia de Julio Cortázar. Seguro que a todos se le escapa alguna puerta secreta por la que la vida de este genio de la pluma discurrió. De modo que bienvenida sea la nueva biografía; aunque sólo sea para que podamos discutir sobre ella. Gracias Elvira por la noticia.

  2. Jany says

    La violación me espanta, ni la concibo como un juego, ni puedo imaginar que alguien la justifique. Sin embargo, me sorprende su perspectiva.
    Cortázar fue un escritor que maduró en la primera mitad del siglo XX, principalmente. ¿Qué se cocía en aquel momento? Me parece que la curiosidad desesperada por la vida. Una vida cargada de violencia, entre guerras y postbélica, llena de miseria y persecuciones, y acorralada por una moralidad hipócrita y despiadada. Había que encontrarle sentido, experimentar lo más parecido que hubiese a la libertad, sobrevivir al rencor, el terror y la decepción, buscar la verdad esencial y arrancar todas las caretas y romper todos los tabúes, de una manera hambrienta, bohemia, temeraria y, a veces, esperanzada. Este impulso dio vida a los movimientos intelectuales y políticos capaces de desafiar y combatir la racionalidad pequeñoburguesa. Eso incluyó un enfrentamiento –canalizado a través de todas las catarsis, del psicoanálisis o de las drogas– con los monstruos internos, y una relectura literaria y literal pero subyugada de todo lo prohibido, en especial, de la sexualidad: de Sade a la literatura erótica del siglo XIX o anterior, Flaubert y Baudelaire, Sacher-Masoch, Schnitzler y todos los demás. Apenas la mujer había alcanzado el grado de amiga, camarada, amante, inteligente, pero aún un era un sujeto subordinado no se sabía muy bien por qué. Y el amor era torturado, enloquecido, diabólico, eterno y efímero, pero era el amor que se experimentaba. Todo esto impregnó, con distintos matices, a El amante de lady Chatterley (Lawrence, 1928), los trópicos o La crucifixión rosada (H. Miller, 1934-1960), El amor loco (Breton, 1937), Escupiré sobre vuestra tumba (Boris Vian, 1946), El reposo del guerrero (Rochefort , 1958), cosas triviales como Desnudo vine (Weiss, 1963) o Papillon (Charrière, 1969), y otras como Will You Please Be Quiet, Please? (Carver, 1976), entre dos mil mucho más sobresalientes, en todos los ámbitos, que ahora no recuerdo.
    No critico que el análisis que pude leer no sea comprensivo, sino que sobre la obvia censura moral no prevalezca una visión comprehensiva. El tono es el de una indignación que parece no determinarse a abandonar una tarea que le repugna ni a querer abandonar la perplejidad.

  3. Jany says

    No ha subido mi último comentario, me parece. Quiero expresar mi solidaridad ante el boicot, las presiones ilícitas, la mala fe, si los ha habido. Todos tenemos derecho a expresar nuestros puntos de vista. Todos necesitamos conocer distintos ángulos de la verdad, de todas las verdades, y nadie debe impedirlo. Y que se impida la cita de textos ya clásicos me parece injustificable. Un cordial saludo

  4. Elvira Huelbes says

    Muy oportuna es aportación, Jany; gracias por dejarla aquí.

  5. Jany says

    Muchas gracias a ti, Elvira, y también a M. Dalmau.

  6. me says

    Una pena; espero que el libro llegue a mis manos. Lo que he leído de Dalmau (Los Goytisolo y Gil de Biedma) me ha parecido excelente, en particular su cuidada investigación.
    Nadie va a escandalizarse o perder su admiración por Cortazar, uno de los más destacados genios de la narración: maestro único del cuento corto. De hecho en su obra ya se vislumbra algo de lo tú apuntas, Elvira. Recuerdo con cariño cuentos como “Casa Tomada” (“un matrimonio de hermanos”) y “La salud de los enfermos”; también “Las babas del diablo”… Son muchos.

  7. JULIA says

    ME GUSTARIA LEER ESTA BIOF GRAFIA, ANTES DE EMITIR UNA OPINION.

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