SARA MONTERO | Publicado: - Actualizado: 16/8/2017 12:10

Khaleesi en Juego de Tronos
El personaje de Khaleesi en Juego de Tronos se ha convertido en un símbolo de buena gobernanza. / Canal +

Un individuo enciende la televisión. Aparece una mujer vestida con vaqueros. También aparece un hombre. Ella hace lo que él le manda sin rechistar. Camina si él se lo pide, mantienen relaciones si él se lo pide. La joven no quiere hacerlo, pero es incapaz de verbalizarlo y decir ‘no’. Él no usa la fuerza física para someterla. No le hace falta. Aunque ella quiere escapar, nunca se revuelve. Solo obedece. Hasta que un día consigue huir de ese hombre que la controla con la excusa del amor. Esta situación no es real. O quizá sí. La trama forma parte de la serie Jessica Jones que Netflix estrenó en 2015, pero hay víctimas que pueden reconocerse en el plano simbólico. Esta adaptación del cómic forma parte un nueva generación de ficciones que desatan debates, de forma más o menos acertada, de la violencia contra la mujer o los límites del consentimiento. Juego de Tronos o El cuento de la criada también forman parte de este lista de ficciones que impactan, repugnan o atemorizan a los espectadores, pero también ponen frente a ellos realidades nada fáciles.

“Es un tema bastante complejo, ya que entra en juego la codificación de los géneros, las asignaciones de poder y cómo la ficción puede empujar a pensarnos a nosotros mismos de otra manera, así como a plantearnos otras maneras de relacionarnos, y para ello hace falta, sobre todo, incentivar una lectura crítica de las ficciones, de las imágenes”, explica la periodista y activista Elisa G. McCausland, que ha analizado cientos de personajes femeninos en sus escritos, desde Hit-Girl hasta Frozen

En los últimos años,  la edad de oro de las series en las plataformas, las exigencias de las consumidoras y, por supuesto, la cultura de género han hecho que los personajes femeninos complejos se hayan multiplicado y sus tramas no dependan de los masculinos. Aún así, Jorge Carrión, autor de Teleshakespeare, cree que aún no existe una tendencia que permita decir que estos personajes “vigilan y castigan exclusivamente la violencia de género”. Sin embargo, añade dos escenas de series más que se atreven a desafiar, al menos en parte, los roles de género: “Por un lado, en The Good Fight podemos ver la figura de un bufete compuesto solo por abogadas. Por el otro, en la última temporada de Orange is The New Black observamos la venganza colectiva de las presas, motivada por la muerte de una de ellas a manos de un hombre tras varios abusos casi exclusivamente masculinos, encubiertos también por un hombre”.

A pesar de que los jóvenes han crecido en la igualdad legal (aunque muy lejos de la real), siguen reproduciendo los mismos patrones sexistas que sus padres. La cultura, al igual que la educación, tiene un peso importante en esta repetición de conductas. Por eso, es esencial hacer un análisis crítico de los productos que se consumen.

‘El cuento de la criada’ y la subrogación de la maternidad

La serie El cuento de la criada
La serie ‘El cuento de la criada’ es uno de los éxitos de la temporada. / HBO

El último fenómeno seriéfilo de la temporada está en la plataforma HBO. Muchos espectadores han visto en la ficción El cuento de la criada, basada en la obra de la escritora  Margaret Atwood, un debate que les resulta muy familiar. Sitúa la acción en una sociedad estadounidense ultraconservadora y heteropatriarcal, donde todos los derechos de las mujeres han sido anulados.

El espectador se encuentra con un sistema de castas donde la fertilidad se ha visto reducida de manera drástica por agentes como la contaminación. Por tanto, las mujeres de la capa más baja con capacidad para quedarse embarazadas se convierten en esclavas, cuya única misión es parir los hijos de los señores ricos. Durante los capítulos, se puede oír la voz interior de la protagonista que, siendo una víctima, es también una rebelde.

Esta sociedad distópica espanta al espectador, pero también le obliga a repensar sobre los derechos de las mujeres sobre su propio cuerpo y sobre su maternidad. La capacidad de gestar ha convertido a estas esclavas en objetos sin más objetivo que este. Algunos televidentes han visto en esta ficción referencias veladas a fenómenos como la maternidad subrogada, de plena actualidad, o incluso los robos de bebés en el franquismo, cuando los hijos de las mujeres pobres o represaliadas iban a parar a las manos de parejas privilegiadas.

Jessica Jones: sometimiento sin usar la fuerza física

Jessica Jones en Netflix
Jessica Jones aparecerá en Los vengadores, que se estrena el Netflix el 18 de septiembre. / Netflix

Jessica Jones tiene el don de la fuerza física y aún así le teme: el superpoder de Killgrave es el control mental, una habilidad con la que destroza a sus víctimas y las inyecta un miedo que siempre las condiciona a la hora de enfrentarse a él.

“Hay un matiz importante. Killgrave dice que todo lo que hace por Jessica es por amor, pero ella lo hace obligada. Ella es más fuerte, pero se siente débil ante la presencia del villano. En la vida real hay muchas relaciones abusivas que se basan en el pánico y en hacer pensar al otro que no es nada”, explica Anabel Vélez, periodista y autora del libro Superheroínas. Esta serie también desmitifica situaciones (a Killgrave no le hace falta la fuerza física para abusar de ella) y también pone el zoom en el concepto de víctima: ellas son sujetos de abuso, pero también tienen un papel activo y principal en revertir y combatir su propia situación. Todas luchan por salir y acaban por vencer.

Sin embargo, la investigadora Elisa G. McCausland rebaja el optimismo: “El caso de Jessica Jones, inspirada en el cómic Alias, el sometimiento al que es inducida por Killgrave, al menos en los cómics, viene a justificar el carácter taciturno y violento de Jones, una estrategia que, desde mi punto de vista, delata ciertos estereotipos a la hora de representar, en este caso, a una detective. Su guionista nos cuenta que, antes del villano, era cordial, luminosa, sonriente; mientras que su actual carácter -malhablada, escéptica-, se debe a un trauma. Como si una personalidad asertiva, una actitud viril en una mujer solo pudiera darse por reacción”. Sí pone la atención en otro personaje secundario que es vital para la heroína: su amiga Trish Walker. “La conciencia heroica de Walker inspira a Jones, y la hace a sí misma consciente de que ha de entrenarse para desarrollar sus propios “poderes”. Es decir, mujeres ayudando a mujeres, una acción que contradice la idea tan extendida de que las féminas son enemigas naturales entre sí.

En solo unas semanas, los fans de Jessica Jones podrán seguir sus pasos en la serie ‘Defenders’, en la que luchará junto a Daredevil, Iron Fist y Luke Cage. Se estrenará el 18 de agosto.

‘Girls’ y los límites del consentimiento

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El episodio ‘American Bitch’ de la serie ‘Girls’ es el más polémico de su temporada final.

El capítulo American Bich de la serie Girls fue sin duda el más polémico de toda la última temporada. En él, la siempre polémica directora y actriz Lena Dunham exploraba los límites del consentimiento y, sobre todo, obliga a reflexionar al espectador sobre las situaciones en las que se ven envueltas algunas mujeres. La protagonista acude a casa de un escritor de éxito acusado por algunas fans de propasarse con ellas. El carismático personaje va seduciéndola, dándole confianza y alabándola a partes iguales. También denosta a las chicas que aseguran que les ha acosado, insinuando que buscan protagonismo. El escritor va embaucando a la joven hasta que la convence para que se acuesten en la cama y, sin previo aviso, saca su pene. Entonces, ella decide levantarse e irse.

De esta forma, Dunham pone sobre la mesa esas zonas grises que habitan en el consentimiento y en las relaciones de autoridad. Caricias indeseadas o piropos forman parte de esa bolsa de actitudes machistas e incómodas que toda mujer ha sufrido alguna vez y que no tienen suficiente importancia social. La polémica que causó sirvió, al menos, para poder abrir un debate sobre hasta qué punto estas actitudes son abusivas o no.

 

Juego de Tronos: las supervivientes

Khalessi Juego de Tronos
El personaje de Khaleesi en Juego de Tronos es admirado por políticos como Pablo Iglesias. / Movistar +

Pero si hay una serie en la que el espectador puede escudriñar con detalle multitud de acciones violentas esa es Juego de tronos. Sobre esta ficción se han escrito cientos de artículos en todos los sentidos, desde críticas sobre la banalización de las violaciones hasta odas al peso de los personajes femeninos.  El personaje que encarna el éxito y el buen gobierno es, sin duda, la Khaleesi, esa dirigente admirada por políticos españoles como Cristina Cifuentes o Pablo Iglesias. “Daenerys se emancipa en la primera temporada de sus dos figuras masculinas castrantes. Y en la última sitúa a un hombre y a una mujer como sus consejeros, estableciendo la paridad política”, explica Jorge Carrión, en referencia a los hombres que dejó atrás este personaje en los primeros capítulos: su hermano, que abusaba de ella, y su salvaje esposo.

La variedad de los personajes femeninos en esta serie, su evolución y las aristas de su personalidad hacen que ellas sean las auténticas protagonistas de las tramas. Cercei Lannister, que trasciende toda norma social manteniendo una relación con su hermano, es castigada con el ‘paseo de la vergüenza, la vengativa Arya Stark sobrevive a un sinfín de infortunios y la dulce e inocente Samsa deja de ser, al menos, inocente. “A ellas no les salvan sus maridos o hermanos. Al final todas ellas encuentran sus mecanismos para sobrevivir”, recuerda Vélez.

El hecho de que Daenerys logre imponerse a todos los hombres de su alrededor, no quiere decir que se masculinice al alcanzar el poder. Conserva la compasión que le distancia de su padre, ‘El Rey Loco’, y que le hizo caer. Tampoco renuncia a sus rasgos típicamente femeninos, como su aparente fragilidad física o los sinuosos vestidos.

“Ya no pueden decir que las pelis de mujeres no venden”

Esta ola de personajes femeninos más variados y complejos que han proliferado en las ficciones tiene también una clara vertiente comercial: las mujeres, como consumidoras, exigen verse representadas en las pantallas de los cines. El estreno de ‘Wonder Woman’ ya ha recaudado más de 500 millones de dólares en taquilla: “Ya no pueden decir que las pelis de mujeres no venden”, bromea Vélez. La experta, como tantas espectadoras, ha sido víctima de la decepción de películas como ‘Catwoman’, cuya película giraba en torno a la sexualización de Halle Berry, o ‘Elektra’, protagonizada por Jennifer Garner. Fracasaron porque eran, simplemente, películas malas, independientemente del sexo de sus protagonistas.

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  • Juan Alfredo Redondo

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