Vuelve ‘La naranja mecánica’, un polémico Kubrick retirado de los cines

  • Aunque presentó a Warner un guión el 15 de mayo de 1970, no era un texto cerrado, muchas de las escenas de La naranja mecánica fueron improvisadas sobre la marcha

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Este mes vuelve La naranja mecánica, con copia remasterizada y nuevo trailer, a las salas inglesas de las que fue retirada. Sucedió en 1972 tras unas proyecciones con reacciones inesperadas: decenas de jóvenes se vestían con la indumentaria de los matones de la película y se dedicaban a emularlos. La paliza a un mendigo, la violación de una mujer en Lancashire y las declaraciones de chavales frente al juez confesando que se había inspirado en la película llevaron a Stanley Kubrick y a Warner a retirar la película.

Proyecto Clockwork Orange

Desde su retiro en Inglaterra, en una mansión campestre en Hertfodrshire, a Stanley Kubrick le encantaba pasarse horas pegado al teléfono hablando con sus amigos o con personas que le interesaba estrujar al máximo para la documentación de sus cuidados proyectos. En una de esas conversaciones telefónicas, el escritor y guionista (de ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú) Terry Southern le recomendó leer La naranja mecánica, de Anthony Burgess. Al director le le fascinó el texto, pero vio una obra inadaptable al cine por culpa de toda esa jerga inventada por el novelista inglés. “No se entenderá nada”, sentenció.

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Pero Kubrick era un tipo de una ambición creativa única. Acababa de estrenar con la Metro una de las películas más modernas y vanguardistas de la historia del cine (2001: Una odisea del espacio), pero se estaba quedando desfasado ante el auge de las películas juveniles de la contracultura. Ya cuarentón, Kubrick podía parecer un carca frente a Tony Richardson, Ken Ruseel o Richard Lester. Tras ver a Malcolm McDowell en If..., de Lindsay Anderson, otro de los “Jóvenes airados”, Kubrick volvió a interesarse por el perverso y fascinante Alex. Y se dijo: si acabo de rodar la película de ciencia ficción definitiva, puedo rodar la película de jóvenes antiestablishment definitiva.

Los Rolling como los drugos

Burgess había publicado La naranja mecánica en 1962 y la idea le había surgido tras una experiencia personal espantosa, cuando en 1944 su esposa embarazada fue violada por cuatro desertores americanos perdiendo el bebé que esperaba. Y para colmo de males, lo escribió en medio de un frenesí creativo causado por la urgencia de un tumor maligno detectado en su cerebro (afortunadamente Burgess vivió 25 años más). La novela plantea un gran debate ético sobre el libre albedrío: si no se nos permite elegir entre el bien y el mal dejamos de ser humanos y nos convertimos en algo parecido a una naranja mecánica. En ella el protagonista tiene 15 años y 18 cuando sale de la cárcel, pero Kubrick se decantó por un actor de 27 y mantuvo lo que tanto miedo le daba: el argot llamado “Nadsat” (mezcla de ruso y el cockney del este de Londres). Además cambió el vestuario: nada de pelos rapados y botas claveteadas. Se fió de su jefa de vestuario Milena Canonero: ropa blanca, bombín y una sola pestaña.

Imagen: BFA

Pero no fue Kubrick el primero en hacerse con los derechos de la novela de Burgess. Mick Jagger se interesó por ellos para interpretar a Alex y con el resto de los Stones como sus drugos. Pero por temas de censura y legales, Jagger se rajó y dejo, gracias a dios, vía libre a Kubrick para poder hacerse con ellos. Lo hizo por 200.000 dólares.

Finalmente, Kubrick se decantó por escribir el guión en solitario, algo que hizo por primera vez y repitió solo una vez más: en Barry Lyndon. Pero aunque presentó a Warner un guión el 15 de mayo de 1970, no era un texto cerrado, muchas de las escenas de La naranja mecánica fueron improvisadas sobre la marcha.

Stanley no me coge el teléfono

Warner, estudio con el que Kubrick acabó teniendo una relación envidiable y que duró hasta su muerte, no tenía claro que McDowell pudiese seducir al público de todo el mundo. Pero Kubrick estaba tan seguro que les respondió que si McDowell no era Alex DeLarge no haría la película con ellos.

Cartel promocional de 'La naranja mecánica'. / BFA

Al final el estudio cedió, pero esto no significó que Kubrick mimase al actor. McDowell sufrió en aquel interminable rodaje. La gran ventaja de Kubrick como cineasta era que no exigía mucho equipo a su alrededor, él mismo ejercía de operador de cámara, fotógrafo y hasta de sonidista a veces. De hecho, el presupuesto de la película fue ínfimo (comparado, por ejemplo, con el de 2001). A cambio, Kubrick tenía todo el tiempo del mundo para trabajar, improvisar, probar, fallar, repensar... Esto se traducía, claro, en agotadoras jornadas de trabajo.

Entre los incidentes en el rodaje se hizo famosa la lesión en la córnea que sufrió McDowell cuando estaba rodando la escena de la proyección. Junto a él podemos ver a un médico que era un doctor de verdad que le aplicaba gotas salinas para que no se le secasen los ojos. McDowell también estuvo a punto de ahogarse en la escena en la que sus amigos, convertidos en policías, lo intentan ahogar en el campo. Durante demasiados segundos el aparato que le permitía respirar falló y, para colmo, la escena fue repetida nada menos que 28 veces.

Una de las mejores aportaciones de McDowell a la película fue su improvisación de la canción Cantando bajo la lluvia. La escena del ataque a la casa del escritor no salía como Kubrick quería, así que le propuso al actor que cantase algo, pero McDowell le dijo que no se sabia ninguna canción, “solo Cantando bajo la lluvia”. Dicho y hecho: la cantó y la escena funcionó. Además, la canción volvió a ser tarareada en la escena de la bañera y aparece en los créditos finales.

Esto, por supuesto, supuso un coste adicional para el limitadísimo presupuesto. Cuando el novato productor Bernard Williams asistió al rodaje y vio que Kubrick daba buena la improvisación con Cantando bajo la lluvia se acercó al director y le dijo: “Stanley, esto tiene derechos, nos va a costar una fortuna y en el caso de que nos den el permiso”. A lo que Kubrick respondió glacial: “Berny, vete a tu despacho y haz tu trabajo”. Finalmente los derechos de la canción costaron 10.000 dólares de la época. Por cierto: en la casa del escritor atacado vemos que lo acompaña un tipo enorme, un actor llamado David Prowse que pocos años más tarde fue contratado para el papel de Darth Vader.

A pesar de todas las perrerías, el rodaje fue tan intenso que una vez acabado McDowell creyó que él y Kubrick serían amigos para siempre, uña y carne. No sucedió nada parecido y Kubrick acabó por no responder a sus llamadas, algo que el actor siempre le reprochó. McDowell quedó marcado por culpa de esta película para el resto de su desastrosa carrera.

Película X y Beethoven superventas

A pesar de un montaje prolongado durante meses, a Kubrick se le coló la sombra de la cámara en la escena en la que Alex ataca a la mujer que vive rodeada de gatos y también se ve el reflejo de la cámara en la escena de la tienda de discos. Además, una de las grandes apuestas formales de la película fue empezarla sin títulos de crédito, recurso poco usado en cine y que Coppola usaría un año más tarde en El Padrino.

Tras la experiencia de 2001, Kubrick volvió a demostrar su pericia usando temas clásicos en la banda sonora (gran trabajo de Walter Carlos, hoy Wendy por su cambio de sexo). Entre la mencionada Cantando bajo la lluvia y los temas de Rossini, Purcell, Elgar y Rimsky-Korsakov, destacó la pasión de Alex: la Novena Sinfonía de Beethoven, cuyas ventas en las tiendas de discos se dispararon.

Tras ser visionada por los censores de la MPAA, y como había sucedió con Cowboy de Medianoche o Perros de paja, la película fue calificada X en los Estados Unidos. Para evitar un descalabro comercial, Kubrick (que tuvo desde entonces el control absoluto de la promoción de sus películas) cortó 30 segundos y la jugada en taquilla le salio redonda: la película costó 2 millones de dólares y recaudó más de 40.

La famosa crítica Pauline Kael no trató bien la película y Adrew Sarris dijo en el Villaje Voice: “Prepárese a sufrir la condena del aburrimiento”. En cuanto a los premios anuales, La naranja mecánica fue nominada al Oscar a la mejor película y mejor director, premios que fueron para The French Connection y William Friedkin, gran admirador de Kubrick.

Otro gran admirador de la película fue Luis Buñuel, que dijo: “Actualmente mi película favorita es La naranja mecánica. Tenía bastantes prejuicios en su contra antes de verla, pero después me di cuenta de que es la única película que habla de lo que significa en realidad el mundo moderno”.

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