“Los hermanos Sisters”: estupendo western rodado en España

  • No se entiende que una película como 'Los hermanos Sisters' llegue ahora a nuestras salas de cine

La situación del mercado de la exhibición en España es surrealista. No se entiende que una película como Los hermanos Sisters llegue ahora a nuestras salas de cine. La película fue estrenada el 19 de septiembre de 2018 en Francia y el 21 de ese mes en los Estados Unidos por Annapurna Pictures, empresa de Megan Ellison y también productora de la película. El 26 de ese mes llegó al Festival de San Sebastián.

Es tal el despropósito que el film de Jacques Audiard, con producción española (Apache Films) y rodada en Francia, Rumanía y España (en el Mini Hollywood de Tabernas, Almería, en Aragón y en la sierra de Urbasa, Navarra), ha llegado medio año antes a los cines de Estonia y Lituania.

Fotograma de 'Los hermanos Sisters'. / Avalon

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Los hermanos Sisters es un sueño del gran actor John C. Reilly, que con su productora compró los derechos de la novela de Patrick deWitt. Quería interpretar en la pantalla al hermano bonachón. Cuatro años después de la compra de estos derechos, Audiard aceptó dirigir y encargarse del guión de la película y en 2016 Joaquin Phoenix entraba en el proyecto como el hermano borracho y pendenciero. El reparto quedó completado con Jake Gyllenhaal y Riz Ahmed. Los dos están estupendos.

Reconozco que intenté leer la novela de Patrick deWitt (en España publicada por Anagrama), pero no me enganchó. Se hablaba mucho de ella y sus derechos de traducción se han vendido a 26 países. Sobre ella Carles Valbuena (Time Out) escribió algo que es aplicable a la película: “Está más cerca del estilo de los hermanos Coen que del sobrio clasicismo de John Ford”.

Fotograma de 'Los hermanos Sisters'. / Avalon

El primer aspecto que hace distinta y original a Los hermanos Sisters es que es una historia de dos perseguidores (son esbirros de un potentado) que en realidad huyen de su infancia. Todo tiene atmósfera de cuento, con un padre-ogro al que nunca vemos.

El segundo aspecto es que estamos ante un western, género norteamericano por excelencia, escrito y rodado por un francés. ¿Y qué pinta un francés hablando de dos sicarios y la fiebre del oro? Pues pinta, y mucho, porque la historia de Charlie y Eli es universal. Igual que los italianos rodaron sus westerns (también en España), este francés se desenvuelve bien en esta historia de utopía, ambición y cuentas no saldadas. En resumen: la búsqueda de la ternura y la humanidad en un mundo bestial.

El cineasta responsable de Un profeta y De óxido y hueso logra, con su habitual colaborador Thomas Bidegain, un guión convincente. La película es tierna y a la vez desgarradora. Los dos protagonistas están bien definidos y Reilly está perfecto como ese hombre feo y bonachón necesitado de amor y que a la vez es un certero asesino a sueldo. Lo mismo se puede decir de Phoenix, a quien el personaje del hermano borracho, golfo, codicioso y autodestructivo (por un horrible episodio del pasado) le sienta como un guante. Los dos actores han logrado una gran química en pantalla.

Fotograma de 'Los hermanos Sisters'. / Avalon

Otro de los logros de Los hermanos Sisters es que es un western con playa, como el raro western El rostro impenetrable, dirigido por Marlon Brando. Aquí vemos los orígenes de la ciudad de San Francisco, recreada de forma magistral. Y ejemplar es también el uso de la fotografía, de Benoît Debie. Como ejemplo solo basta ese estupendo arranque en un plano general nocturno en el que solo vemos los fogonazos de un tiroteo.

También está muy bien rodado el tiroteo final y la escena por la que se recordará siempre este extraño western: la de ese río fosforescente. No profundizo en ella para no hacerles spoilers, que está muy feo.

Por desgracia, Los hermanos Sisters no ha funcionado en taquilla, pero sí logró nueve nominaciones en los premios César y se presentó en Venecia, festival en el que se llevó una gran ovación y ganó el León de Plata al mejor director. En la rueda de prensa de este festival Audiard denunció que en aquella Mostra 20 de las 21 películas seleccionadas a concurso estaban dirigidas por hombres y que no hay ninguna mujer al frente de los festivales de cine, lo que es un desmán evidente.

Lo peor: el poco desarrollado trauma de Charlie, el escaso papel de Carol Kane (madre-hada madrina) y la absurda aparición de Rutger Hauer como el comodoro, sin una puñetera línea de diálogo.

Lo mejor: la citada escena en el río, el personaje idealista de Warm (que contagia a Morris), el tiroteo del inicio, el del final, ese pobre caballo que se suicida, la escena de Eli con el chal y la prostituta y también aquella en la que lo vemos por fin tumbado en la cama de su infancia. Preciosa.