ENTREVISTA

David Ilundain: “Irán más películas a plataformas que a salas, la clave es que no esté todo en manos de cuatro”

  • Charlamos con el director de la película 'Uno para todos'

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Luis Bárcenas está de actualidad y el único cineasta que lo ha hecho protagonista de un largometraje de ficción es David Ilundain. Lo hizo hace cinco años en B, la película, un film que se distingue del resto de la producción española porque tuvo el arrojo de hablar de una reciente página de nuestra historia, en concreto de la corrupción del Partido Popular.

En cuartopoder hablamos con Ilundain, que el 18 de septiembre estrena su segundo largometraje. Uno para todos nos habla de la España rural, la vaciada. Y también del perdón, de las segundas oportunidades y de la precariedad laboral de una generación tan preparada como desesperanzada.  

-¿Cómo se levanta el proyecto Uno para todos?  

-Entre una cosa y otra han pasado cuatro años ya. Mi pareja me pasó una noticia que había leído sobre un profesor. Yo la había leído también. Al día siguiente me envió la noticia Valérie Delpierre, productora de la película y con la que ya había colaborado en mi anterior trabajo. Me dije: tres personas interesadas en la misma historia, hay que investigar.

-En esta película cambias radicalmente de tema, pasas de una película sobre corrupción política a una sencilla película rural, con niños y con gente buena. ¿Necesitabas cambiar de registro o sencillamente te llamaba una buena idea?

"Conviene señalar lo que estamos haciendo mal, pero también lo que estamos haciendo bien"

-Yo creo que las dos cosas. Por un lado la idea tenía fuerza y era interesante y por otro lado necesitaba cambiar de aires y pasar de algo oscuro a algo más luminoso. Igual que conviene señalar lo que estamos haciendo mal, también conviene señalar lo que estamos haciendo bien. 

-¿Tienes hijos pequeños?

-Sí, dos. Uno de ocho y otro de once.

-Hablando de los niños, has hecho un buen trabajo de dirección con los chavales, nada fácil supongo. ¿Cómo trabajas con ellos y con la directora de casting, Irene Roqué?   

-Tuvimos muy claro que necesitábamos tiempo, que esto no se hacía corriendo. Buscamos los niños lo antes posible y estuvimos uno seis meses haciendo el proceso de casting, probando parejas, probando diferentes relaciones entre ellos... Y poco a poco configuramos el equipo de 18 niños, que se dice pronto. Más que ensayar, que lo hicimos, logramos un grupo. Y creo que hemos hecho creíble que esos niños se conozcan desde muy pequeños porque son personajes que viven todos en un pequeño pueblo. Y en sexto de Primaria están hartos de conocerse.

-¿Cómo compaginaban el rodaje con el cole real?

-Rodamos en verano, justo hace un año. Y por tema laboral, cuando trabajas con niños las restricciones son grandes, un proceso largo para el equipo de producción. La única opción era juntarlos a todos en verano y en un pueblo. Los pobres han sufrido mucho por el retraso del estreno, querían ver ya la película. 

David Iliundain
David Iliundain, director de 'Uno para todos', en el rodaje de la película/ Vasaver



-Levantaste B, la película con muy pocos medios y mediante crowdfunding. Supongo que en Uno para todos has estado más arropado económicamente.

-En B, la película fuimos los más indies de los indies porque no nos quedó otro remedio, nadie quiso entrar en aquel proyecto. En este caso la película fue armándose con bastante facilidad, aunque nunca es fácil. Entró TVE, Movistar, la tele aragonesa y dos ayudas públicas, una en Cataluña y otra en Madrid. Una para todos se armó con cierta normalidad industrial. 

-Aleix, el protagonista, recuerda a otros buenos profes del cine como los de Esta tierra es mía, Semilla de maldad y La lengua de las mariposas. ¿Cuáles han sido tus referencias y las de las guionistas, Coral Cruz y Valentina Viso?  

-Esas películas que citas están y también Profesor Lazhar, una peli canadiense de 2011, o la francesa Hoy empieza todo, de 1999.

-¿Cómo trabajaste con las guionistas? 

-Fue una carrera de relevos. Arrancamos David Planell y yo, hicimos un argumento largo, luego lo cogió Coral y finalmente lo remató Valentina. Cada uno ha aportado visiones frescas y nuevas.

-Y el guion nace de la noticia del profesor con un niño enfermo a su cargo.

-Sí, busqué al profesor, estuve una semana con él en Galicia. De ahí sacamos un dossier bastante completo de lo que queríamos hacer y arrancamos.  

-Hablemos de la realización. Apuestas por un trabajo casi invisible, si bien recurres a la cámara en mano. Uno para todos tiene vínculos con el cine francés, con la citada Hoy empieza todo, de Tavernier, o con Ser y tener, de Philibert.

-Me alaga que digas eso porque era la idea, espero que se perciba. La directora de fotografía, Bet Rourich, tiene mucho que ver en esto. Teníamos que pasar desapercibidos, la cámara no debía estar presente. Teníamos que colar al espectador dentro de la credibilidad de ese grupo, dentro del cole, de la rutina de las aulas, de ese mundo que los adultos menospreciamos como cosas de niños.  

-Se cita El club de los poetas muertos, pero esa película transcurre en un internado de la élite y es una peli de Disney, nada que ver con este pueblo y estos personajes. ¿Es una ironía?

-(Risas) Es un guiño, no era nuestro referente. En El club de los poetas muertos el profesor no cambia nada. El profesor Keating es un superhéroe que todo lo hace bien, no hay cambio en su personalidad. Y nosotros queríamos algo muy diferente.

David Iliundain
David Iliundain, director de 'Uno para todos', en el rodaje de la película/ Vasaver

-En Uno para todos vemos una España rural, pero no como la que se refleja en la comedia rural gruesa. Tu película refleja bien nuestro país porque una gran parte de él es así, rural.

-Yo nací y crecí en un pueblo en el que pasabas muchas horas en la calle, en el patio de la escuela seguías jugando después, aprendías cosas diferentes por estar en un entono diferente. Los niños del entorno rural tienen desventajas y ventajas. Por ejemplo las aulas no tienen tantos niños y se les dedica más tiempo. No tienen tiempos de desplazamiento, la vida transcurre a otro ritmo. 

-Es curioso que películas de este año como La boda de Rosa, de Iziar Bollaín, o Un mundo normal, de Achero Mañas, hablen de gente que sale de la gran ciudad tras una decisión vital importante. Se rodaron antes de la pandemia, pero se intuye una mirada lejos de la ciudad y el tipo de vida que representa. 

-Puede que sí. Parecía que redimensionar todavía más las ciudades era inevitable, con una segunda gran migración a las ciudades, y sin embargo con la crisis del Covid-19 mucha gente se está replanteando esto. ¿Qué necesidad  teníamos de estar todos en el mismo sitio si podíamos hablar por Skype?

-Otro tema de tu película es la precariedad laboral de los jóvenes y no tan jóvenes, el protagonista de Uno para todos tiene unos 35.

-Yo tengo 45 y formo parte de la primera generación democrática. La generación de nuestros padres hizo muchísimas cosas bien, pero también es verdad que en un momento esa generación ha dado su trabajo por bueno y ahí teníamos que haber entrado la siguiente generación. Deberíamos ser listos y no hacer lo mismo con nuestros hijos. 

-Tengo que preguntar al director de B, la película qué opina de los nuevos bombazos que están saliendo sobre el caso Bárcenas, nada menos que 71 agentes para espiarlo. ¿Cómo recibes estas noticias?

"Lo que se puede hacer con la historia de Bárcenas es impresionante"

-Yo hice una película pequeña porque era la única que pude hacer, pero lo que se puede hacer con esa historia es impresionante. Lo que se sabe, lo que se va a saber…

-¿Y por qué no se produce ese tipo de cine político que los norteamericanos o ingleses hacen con tanta facilidad y calidad? Tenemos una realidad política increíblemente cinematográfica y no aparece en el cine, no hay ni rastro de ella. ¿Es por miedo?

-Creo que tiene que ver con la anterior respuesta. La generación anterior todavía manda mucho y no quiere tocar lo que le ha funcionado. Y esto nada tiene que ver con izquierdas y derechas. Deberían dar una oportunidad, pero no sé si lo vamos a conseguir. El dinero es lo más miedoso que hay y el audiovisual es muy caro.

-Tenemos El hombre de las mil caras, sobre el caso Roldan y la corrupción en el PSOE de Felipe González, pero es una película más de acción y de espías que de reflexión y denuncia política.

-Conozco a los guionistas de la película y tienen sus frustraciones al respecto.

-Con la covid-19 presente, ¿cómo afrontas los futuros rodajes, el estreno en salas? ¿Cómo lo vives con los compañeros del sector?

"Hay que asumir que habrá menos películas en salas, pero debería haber espacio para todos"

-Ahora todo es incertidumbre. Las plataformas han entrado fuerte y necesitan producir y se está produciendo mucho. El cine es todo lo contrario y la covid-19 le está presionando todavía más. Esto ya lo sabíamos y el virus lo ha acelerado, irán más películas a plataformas que a salas, la clave es que no esté todo en manos de cuatro. Que haya pluralidad y que los productos encuentren su modo de vida. Ahí nos la jugamos. Esto ya pasó con otras industrias, con el libro, los discos… Y sigue habiendo librerías porque quieres leer en papel. Hay que asumir que habrá menos películas en salas, pero debería haber espacio para todos y los procesos de concentración del dinero ya sabemos cómo funcionan. Para que no sucedan hay que estar muy encima.  

-Para acabar: ¿tuviste en tu infancia algún profe que recuerdes con especial cariño?  

-Sí, tengo dos recuerdos de dos profesores. En el instituto tuve una profe que organizaba el taller de teatro y todavía somos amigos. Y tengo un recuerdo muy nebuloso de primero de Primaria. Era un chaval joven que vino solo un año y nos cambió las mesas y hacía juegos. Sé que era portero de un equipo de fútbol de Estella. “¡Guau, y el tío es portero!”, te decías (Risas).

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