ENTREVISTA

Muerdo: “La pandemia ha puesto de manifiesto una indefensión que ya estábamos sufriendo en la música”

  • Conversamos con el músico y compositor con motivo de la publicación de su quinto disco, "La sangre del mundo"

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Su nombre está ya consolidado como uno de los artistas más sólidos de nuestra escena musical. Tras más de una década de trabajo ya ha dejado de ser eso que se conoce como artista emergente. No es un cantautor al uso, si es que aún quedan de esos. Sus inquietudes viajeras y musicales se han ido viendo reflejadas en sus canciones. Ha sabido, además, rodearse bien de toda una nueva hornada de artistas con calidad e inquietudes parecidas. Pascual Cantero (Murcia, 1998), más conocido por su nombre artístico, Muerdo, grabó el pasado año su quinto disco, “La sangre del mundo”, que ha salido a venta hoy mismo. Fue grabado en Buenos Aires en plena pandemia y nos propone un viaje desde Europa a América Latina. Hablamos con él en cuartopoder sobre este trabajo y lo que significa.

-Tiene mérito que tal y como están las cosas, y además por el cambio de modelo de consumo musical que hay, sacar un disco. Este lo has grabado en plena pandemia. ¿Cómo ha sido todo el proceso?

-Yo soy un artista de disco. Me resisto totalmente al tema de solo sacar singles. Creo en el disco como una obra que tiene un sentido unitario. Obviamente por los procedimientos que son habituales ahora vamos sacando adelantos y desmembrando un poco la obra, la idea final es que la gente escuche el disco completo que es una obra en sí misma.

Es una suerte poder sacar un disco hoy en día. Este es muy particular, lo hemos sacado en pandemia y lo hemos hecho fuera del país, en Buenos Aires. Allí es donde me pilló todo. Un disco muy particular tanto por la manera de hacerlo como por la manera de presentarlo, muy condicionados por la situación.

-En tu caso sí has podido dar algunos conciertos. ¿Cómo estás llevando toda la situación a nivel personal y profesional? La palabra que más me han repetido los músicos con los que he podido hablar es “incertidumbre”.

"Creo en el disco como una obra que tiene un sentido unitario"

-Yo he pasado el año 2020 muy tranquilo. Por suerte tenía un colchón económico y he estado grabando el disco sin parar. Cuando me he empezado a preocupar más ha sido ahora, cuando ha llegado 2021. Nosotros ya teníamos previsto presentar el álbum y salir de gira. Más que incertidumbre lo que siento es hartazgo, fatiga y cansancio. Lo que estamos haciendo es activar los resortes necesarios para seguir funcionando sin el directo.

-¿Y cómo se hace eso? Las ventas de discos son menores en los últimos años y los beneficios que teníais venían de los conciertos…

-Yo personalmente estoy activando mucho la parte editorial. Yo trabajo con Warner y por eso pude pasar un 2020 muy holgado económicamente. Activando mucho esa parte, componer para otras personas, componer con otras...Al fin y al cabo es una de las vetas que tiene también el negocio de la música. El disco lo presentaremos online el 18 de abril, con entradas de pago y una propuesta escénica muy particular. Se abre la puerta a hacer cosas distintas que nunca habíamos hecho. Vamos a presentarlo así y luego tenemos varias cosas cerradas para verano, la gira de salas activada para octubre y vamos a ir viendo a ver qué pasa.

-¿Cómo es actuar ante un público con mascarillas y con distancia de seguridad? ¿Qué se siente desde el escenario?

-Es un ambiente totalmente distinto. Imagínate, yo me tiraba al público en los conciertos de 2019. Pero bueno, me siento privilegiado. He tenido la suerte de vivir la pandemia entre Argentina y España, moviéndome, lo que ha sido maravilloso. Hice dos conciertos grandes, en Barcelona y Madrid. Salieron muy bien, tuvieron una energía particular. También hice un concierto grande en Buenos Aires. A pesar de todo me doy con un canto en los dientes. Obviamente la energía de los conciertos es distinta y a mí particularmente me parece una mierda. Podemos pintarlo con otras palabras pero no es un concierto tal y como lo entendíamos antes. Cuesta mucho hacer esa comunión entre la gente. Creo que la música requiere del contacto y de que la gente esté entregada y sin miedos. Eso tendrá que esperar un poco.

-Ha habido mucha reivindicación por parte del sector cultural en esta situación. Hay muchos trabajadores afectados. Más allá de lo que se pueda hacer y lo que no, la sensación general del sector es de abandono y poca valoración. ¿Cómo lo ves tú?

-Lo artístico y todo lo que hay detrás necesitamos medidas específicas para nuestro sector desde hace ya mucho tiempo. La pandemia lo que ha hecho ha sido poner de manifiesto una indefensión que ya estábamos sufriendo. Porque nuestro trabajo es muy distinto al de un hostelero. Un hostelero abre todos los días, da sus desayunos, almuerzos y cenas. Nuestro trabajo tiene una intermitencia. A veces estamos componiendo, a veces estamos grabando, otras girando y otras de promoción. No hay una estructura fiscal o ayudas que contemplen esta intermitencia, como si lo hay, por ejemplo, en Francia u otros países de Europa. Eso hace que los músicos nos veamos obligados a estar siempre de gira, lo que no es natural tampoco. Sobre todo los que no tenemos un colchón económico sumamente grande.

Portada del disco

Ahora la indefensión, que ya teníamos, es mayor. Y a nosotros no nos sirven las medidas que hay. Mira, sí, te puedes acoger a la medida del autónomo que dura 3 meses. Pero necesitamos medidas específicas para el sector y para ello hay que analizar una problemática que también es específica. Es lo que se debería hacer y lo que le pedimos a un Gobierno en el que muchos hemos confiado. Teníamos depositadas muchas expectativas, por ser un Gobierno progresista y de izquierdas. Y al final es un Gobierno de mierda como todos los demás.

-Hablemos del disco en sí. Muy influenciado, parece, por la presencia que has tenido en América Latina. Has dicho antes que concibes el disco como un todo, con sentido completo. ¿Qué significado tiene este “La sangre del mundo”?

-Hay un concepto, que es muy antiguo y está relacionado con el flamenco pero que es extrapolable a otras músicas, que es el de los cantos de ida y vuelta. Son canciones populares españolas, que cuando se empezó con la migración a Latinoamérica a través del Puerto de Cádiz, salían. Las expediciones se iban al otro continente y las canciones volvían transformadas, influenciadas por el son cubano, el danzón, la guaracha, etc. Por un montón de géneros de allá. Es el mismo viaje que se lleva haciendo años y años, es el mismo viaje que han hecho mis canciones. Saliendo del sur de Europa con unas características innatas de aquí y que viajan a Latinoamérica donde se realiza un estudio y trabajo de investigación sobre los géneros de allí para ir mezclando. Este disco es ese viaje. Arranca con un avión despegando y a partir de ese momento entras en una serie de paradas que lo va siendo es una investigación entre la música mediterránea y latina.

-Parece que hay una cierta tendencia últimamente a recuperar músicas tradicionales y folklore local por mucha gente joven.

"Hemos ido perdiendo rasgos de identidad que no son propios de nuestro folklore e identidad"

-Hay una necesidad íntima de reconectar con la raíz, que creo es personal y espiritual. Pero también hay una necesidad de buscar la identidad. Vivimos en un mundo que es cada vez más globalizado. Eso hace que se vayan perdiendo los rasgos de identidad propios de cada lugar en pos de homogeneización de todo. Cierran los míticos locales que teníamos para poner un café con muebles de diseño sueco como hay en todas las ciudades de Europa. Esto pasa con la música. Hemos ido perdiendo rasgos de identidad que no son propios de nuestro folklore e identidad en pos de la música anglosajona, el indie, ahora son los ritmos latinos a machete tipo reggaeton...El artista siente una necesidad de buscar su identidad. Y va a buscar en sus raíces. Es una necesidad tanto musical como personal. Porque en el sistema capitalista en el que vivimos tan rápido y pendientes del dinero y el tiempo, también hay una necesidad espiritual de volver a esa raíz y de conectar.

-El viaje se inicia en Madrid. La primera frase del álbum, de hecho, es “de Madrid al cielo”. Has tenido siempre muy presente esta ciudad en tu carrera y tus letras. ¿Qué significa para ti?

-Madrid es la ciudad donde he vivido los últimos 10 años y es muy importante. No solo donde he vivido sino donde empecé mi carrera. Yo ahora mismo estoy en Murcia por toda la cuestión de la pandemia, hace mejor clima y tengo a mi familia. Pero Madrid es un punto importantísimo en mi vida. Es la ciudad donde he conseguido todo, donde he empezado a trabajar, donde he conocido a gente de la industria, a músicos, donde he formado mi banda…Dentro de Europa es la referencia hispanoparlante. Yo que trabajo mucho en Santiago de Chile, Buenos Aires, Bogotá o Ciudad de México, Montevideo, allí hablas de Madrid y lo haces de un hogar de todos los hispanohablantes en Europa y de un punto de referencia muy grande de la cultura hispanoamericana.

-Has mencionado Chile. En el disco incluyes una versión de Yo pisaré las calles nuevamente, de Pablo Milanés. Ha habido varias versiones ya de este tema en nuestro país: Serrat, Reincidentes...¿Por qué la has elegido?

-Lo que hemos hecho, más que versionarla, ha sido remusicalizarla. Yo he escuchado esas versiones y más. Todas hacen una lectura de la melodía y arreglos bastante fieles. Nosotros hemos remusicalizado el texto. Hemos pasado totalmente de la canción original y hemos partido del texto para darle otra musicalización, nos la hemos llevado a otra melodía distinta, a otro beat y género que es el candombe electrónico. El candombe es un género muy particular porque está muy ligado a la lucha social. Es un género que importaron a Uruguay los esclavos africanos, con lo que nace con ese espíritu de reivindicación y calle.

Lo hemos llevado también a la situación política actual, que hemos vivido muy de cerca porque hemos estado haciendo giras en Chile los últimos años. En noviembre de 2019 tocamos en Santiago en pleno auge de las protestas. Podemos decir que estuvimos ahí, lo vivimos. De ahí nace la necesidad de hacer esta canción, como un guiño a un público muy grande que tenemos ahí. También como una manera de sacar ese impacto que nos produjo estar allí. Nos removió mucho las entrañas y emociones. El público chileno además siempre nos llena de cariño y hemos querido acompañar su proceso, dando a entender que estamos de acuerdo con sus peticiones de cambio y el despertar social que ha ocurrido allí. Es nuestra manera de apoyarlo.

-Te escuchaba decir en una entrevista que en tus letras quieres reflejar “un compromiso con la realidad”. Al final, aparte de arista eres persona y es imposible alejarse de la realidad que te rodea.

"Trato de no caer en el rollo panfletario de la canción protesta, porque sobre todo no me gusta que me utilicen"

-Claro, es que además es absurdo separar. Yo flipo con la gente que constantemente hace ejercicios de estilo y escribe sobre cosas totalmente imaginarias, ajenas o banales. Lo respeto, por supuesto. Como respeto también la música concebida como un producto de ocio y evasión. No solo la respeto sino que la consumo. Pero en mi caso yo escribo sobre las cosas que me pasan, que vivo y veo. Trato de no caer en el rollo panfletario de la canción protesta, porque sobre todo no me gusta que me utilicen. Al final cuando haces eso, te acaban usando. Si no lo hacen los de Podemos, lo hacen los del PSOE, las organizaciones sociales o los medios de derechas. Siempre tu voz está al servicio de los intereses de otros. Y a eso me niego rotundamente. Yo soy crítico con la realidad, con las cosas que vivimos. Pero siempre desde mi prisma personal. Y me niego a aceptar un ideario que me den prefabricado y ponerme a reproducirlo en mis canciones. Es lo que hace mucha gente con tal de encajar en una serie de medios de comunicación o de público. En eso soy bastante jodido porque reparto para todos lados, no me caso con nadie y a veces no me sacan en muchos medios. Pero lo acepto y acepto también mi condición de minoritario pero escribo la música que me da la gana.

-Hace un tiempo estuve hablando con Amparo Sánchez (Amparanoia), que ha sido tu productora en otras ocasiones. Creo que es una influencia muy interesante para ti. Ese mestizaje de música y esa búsqueda la hizo ella hace muchos años y supongo que trabajar con ella ha sido muy enriquecedor.

-Amparo para mí, más que influyente ha sido determinante. Yo me crucé a Amparo en el que había sacado solo un disco. Venía del mundo puramente cantautor, de estar con Luis Eduardo Aute y moverme solo por ese circuito. Cuando me crucé con ella descubrí todo ese mundo del mestizaje, que lo que quería hacer era esa música más étnica, con más influencia latinoamericana, empecé a viajar allí...Amparo a nivel vocal me ha enseñado muchísimo, sin quererlo, simplemente por observación y mimetismo. Hubo un antes y un después al conocerla. Nos seguimos viendo y es una gran maestra para mí.

-Relacionado con esto, tengo la sensación de que están cada vez más de moda las canciones en las que colaboráis varios artistas. Tú has hecho muchas también. Entiendo que estos intercambios son sumamente positivos para todos.

-Esto era algo que siempre se había hecho por parte de las discográficas como estrategia. Llega un momento, con la democratización de la música y el acceso a ella, nace Youtube, etc. De repente se empieza a hacer de una manera mucho más natural el tema de las colaboraciones. Yo tengo más de 20 y la mayoría son amigos. Y han surgido de forma natural, de cantar por el puro placer. Y siendo conscientes, claro, de los públicos de ambos artistas nos van a escuchar. Aquí es donde también la música independiente ha encontrado una estrategia interesante para salir adelante.

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