El ‘pinkwashing’ de Israel o por qué no todos se alegran de que Netta venga a Madrid

    La ganadora israelí del Festival de Eurovisión actuará en Madrid coincidiendo con el Orgullo Gay 2018
  • Los portavoces de Orgullo Crítico Madrid alertan de que la cantante "es un producto creado por Israel para vender una falsa imagen progresista y gayfriendly"

Este miércoles, los titulares de la prensa digital se llenaban con una buena noticia para (algunos) eurofans. Netta, la ganadora israelí del Festival de Eurovisión, aterrizará en Madrid para actuar en el Teatro Barceló el próximo 6 de julio en la Tanga Party, que se celebra coincidiendo con el Orgullo 2018, aunque en una fiesta privada fuera de la programación oficial y sin participación del Ayuntamiento. Sin embargo, no todos sucumben. La plataforma Orgullo Crítico Madrid avisa de que “ni sentimos que Netta nos represente ni apoyamos su actuación, ni ningún otro evento legitimador de Israel“.

En la marcha contra la LGTBIfobia del pasado 17 de mayo ya hubo críticas hacia la política de Israel contra el pueblo palestino. Para los portavoces de Orgullo Crítico Madrid, la “liberación, igual que las opresiones, tiene que ser transversal”. Destacan, además, que los palestinos también “sufren violencias específicas por ser disidentes sexuales, de género o de cuerpos”, explican a cuartopoder.es. Pocas horas después de que Netta se subiese al escenario para cantar contra el bullying, el Ejército israelí mató a 62 manifestantes palestinos e hirió a más de 2.000. 

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Por tanto, no quieren que las fiestas jornadas reivindicativas del Orgullo de Madrid ayuden a blanquear la imagen de este país, en lo que denominan “un pinkwashing de manual”. “Netta es un producto creado por Israel para vender una falsa imagen progresista y gayfriendly“, advierten para después precisar que “el discurso israelí se dirige a hombres blancos, occidentales y ricos, dejando marginado al resto de la comunidad disidente“. Aunque durante los últimos años Israel haya creado una imagen de tolerancia hacia el colectivo LGTBI, esta plataforma cree que es “todo humo” y que los avances reales van mucho más lentos. Como ejemplo, recuerdan que no existe el matrimonio igualitario y que sus políticas no son ni “inclusivas, reivindicativas, ni plurales”.

Para ellos, el único propósito de Israel es poner en marcha “una estrategia que le genere apoyos de la comunidad LGBT europea y norteamericana” y proponen un análisis de la imagen que proyecta: “No hay más que ver quiénes son su objetivo o qué productos ofrecen, que suelen ser fiestas y otras actividades fundamentalmente destinadas al turismo gentrificador”. 

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Un orgullo menos rosa y más crítico

El movimiento LGTBI tiene un largo bagaje en el que a cada derecho conquistado le preceden historias de sufrimiento y lucha. Por ello, Orgullo Crítico Madrid pide que el MADO no pierda su esencia reivindicativa en favor de intereses mercantiles. No es un desfile, es una manifestación. Este año se ha trabajado con especial atención a la transexualidad, pero las asociaciones aspiran a visibilizar todas las realidades, incluso las no binarias.

En 2017, ya se celebró un Orgullo Crítico bajo el lema “Madrid no se vende, el orgullo tampoco“, que podía verse escrito en alguna pancarta. “El Orgullo Gay (de nuevo Gay y no disidente porque se centra en los hombres cisgénero gays) se ha convertido en una marcha de carrozas que promocionan a partidos y empresas y no tiene reivindicaciones contra el sistema estructural patriarcal y capitalista que nos violenta”, explican desde la portavocía de Orgullo Crítico Madrid sobre la excesiva mercantilización de la fiesta, que abarrota el barrio de Chueca de turistas.

Para explicar cómo se ha ido diluyendo el discurso, ponen como ejemplo la carroza de Ciudadanos a favor de la maternidad subrogada que desfiló el año pasado “con un pretendido discurso pro-LGBT, uno de los partidos más homófobos del Estado pretende ganarse el voto de la comunidad”.