Cs se ve presidenciable, PSOE optimista, PP a la baja y Podemos sin su líder

  • Las encuestas indican que el PSOE es el primero. Espera rentabilizar el voto antiVox y el desencanto con Podemos.
  • En Génova se confiesan contentos, pero los sondeos les son adversos, mientras Ciudadanos se crece y hace promesas electorales.

«En la próxima legislatura va a tener que hacerse mucha política«, es el pronóstico que hacía este viernes el portavoz del PNV, Aitor Esteban, sobre el nuevo ciclo en el que los vascos serán, a su juicio y como siempre, «decisivos». Se cierra una legislatura atípica, que ha acabado antes de lo previsto y ha tenido dos presidentes del Gobierno de distintos partidos gracias a una moción de censura que, por primera vez, triunfó en democracia.

Pedro Sánchez anunció el viernes que convocará elecciones el 28 de abril. Todas las reacciones de los partidos, incluso el propio discurso de Sánchez, sonaban ya a mitin y daban el pistoletazo de salida a una precampaña que será larga y, previsiblemente, muy crispada con el juicio del Procés de fondo. Además, los comicios generales tendrán repercusión en las elecciones de mayo, donde alcaldes y líderes autonómicos se la jugarán después de Sánchez, ligando sus suertes a su (discutido) secretario general. El calendario tiene su riesgo.

Por mucho que algunos partidos hayan celebrado la convocatoria, no todos parten de la misma línea de salida. Tras ocho meses en el Gobierno y con el BOE como mejor aliado, el último CIS daba ventaja al PSOE con un 29,9% del voto directo. El segundo no era el PP, que se conforma con un 14,9%, sino Ciudadanos, que emerge como segunda fuerza con el 17,7%. La debacle de los de Pablo Casado se explica con otro nombre: Vox, que emergería en el sondeo con el 6,5%. Unidos Podemos y las confluencias aglutinan el 15,4%, teniendo en cuenta que se preguntó a los españoles entre el 1 y el 13 de enero y no había estallado la crisis interna en la Comunidad de Madrid y sí se negociaba la formación del  Gobierno andaluz. Aún así, estos sondeos han sido muy cuestionados y otras encuestas dan números donde PP y PSOE se acercan. En cualquier caso, Sánchez podría ser desalojado de Moncloa si las tres derechas sacan un buen resultado y pactan. Esta campaña se medirán los bloques.

Publicidad

De las primeras encuestas se deduce que las elecciones del 28 de abril arrojarán un Congreso de difícil gobernabilidad, donde ni las derechas ni las izquierdas tendrán una legislatura cómoda en el caso de que alcancen la mayoría para gobernar, con o sin el apoyo de los partidos nacionalistas. Así comienzan los partidos su carrera hacia el 28 de abril.

El PSOE, optimista

Tras ocho meses de Gobierno y con un montón de propuestas frustradas por el no de los independentistas y las derechas a los presupuestos, Pedro Sánchez tiene ya hecha su carta de presentación ante los ciudadanos.»Hay derrotas parlamentarias que son victorias sociales», explicitó el viernes en su rueda de prensa el presidente del Gobierno.

Medidas como el aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) serán un potente argumento en una España atravesada por la precariedad. Los barones no querían un ‘superdomingo’ donde se pudieran mezclar debates estatales con los autonómicos y gobernar hasta octubre sin presupuestos hubiera acelerado el desgaste.

Además, hay una clave interna. Con los barones pendientes del resultado electoral de mayo se espera que todos remen en la misma dirección y no se enreden en disputas internas. A nadie le viene bien que Sánchez pierda Moncloa. De hecho, el primer acto al que acudirá el presidente del Gobierno será a la presentación del candidato a la Alcaldía de Sevilla, Juan Espadas, un evento en el que coincidirá con la secretaria general de los socialistas andaluces, Susana Díaz.

Mientras el PP se descompone a uno y otro lado, el PSOE hace tiempo que dio por ganada la batalla por la hegemonía de la izquierda. Podemos, que en 2016 casi le adelanta por el flanco siniestro, hoy se encuentra en horas bajas y los socialistas pueden recuperar voto. Y más con el fantasma de la ultraderecha sobrevolando la campaña, que puede estimular que el elector progresista (que en las andaluzas se quedó en casa) salga a mostrar su rechazo a Vox.

Pablo Casado Elecciones
El líder del PP, Pablo Casado, comparece antes los medios . EFE/Zipi

Un PP a la baja frente a un Ciudanos que se ve presidenciable

Aunque Pablo Casado afirmara el viernes que en Génova están «contentos» por haber conseguido que «el Gobierno de Sánchez tire la toalla», el futuro del PP es incierto. Tras 200 días encabezando el partido, Casado ha logrado arrebatarle la Junta de Andalucía al PSOE, pero perdiendo votos y con el apoyo de Ciudadanos y Vox.

Con la convocatoria relámpago de elecciones, Sánchez consigue que no haya tiempo suficiente para que los españoles olviden la foto de las tres derechas en la manifestación españolista de Colón, una instantánea que perjudica, sobre todo, a Ciudadanos, que siempre ha aspirado a ocupar el centro y que gusta de presumir de ser liberal. Los socialistas son conscientes de que los naranjas son rivales y llevan todo el año intentando escorarle a la derecha.

Rivera en su valoración de las elecciones no ocultó su «aspiración legítima de encabezar un gobierno no sea bipartidista». Es decir, el catalán quiere reeditar el pacto de Andalucía y encabezar un gobierno que «no sea del PP o del PSOE». Que el reto sea difícil no significa que los naranjas no lo puedan intentar.

Ciudadanos ha dejado claro que seguirá la estrategia que tan bien le ha funcionado en otras elecciones: «Los separatistas no van a conseguir ni agua», anunciaba sobre un hipotético gobierno encabezado por su formación que aspira a rivalizar con el PP por el liderazgo del centro-derecha.

Vox, pese al excesivo protagonismo que tiene en los medios, llega a abril sin la penetración territorial que pueden darle las elecciones de mayo, con todas las dificultades de crecimiento de los partidos nuevos que buscan desesperadamente cabezas de lista en todos los territorios para poder concurrir.

Podemos sin líder

Podemos comienza el camino hacia el 28 de abril con su líder, Pablo Iglesias, de baja de paternidad, con líos internos en Madrid y sin el favor de las encuestas. El madrileño no volverá hasta marzo para mandar un potente mensaje de igualdad. Pero con una estrategia clara que la portavoz Irene Montero desgranó este viernes: presentar a los morados como la garantía de que el Gobierno de Sánchez hace políticas sociales. Como prueba, el decreto de vivienda que el Congreso tumbó el pasado enero cuando Unidos Podemos le retiró su apoyo al no intervenir en el precio del alquiler.

En campaña es probable que Podemos y PSOE se disputen la paternidad de los logros más sociales como la Subida del Salario Mínimo.

Reunión estratégica de Junts Per Catalunya y PDeCAT
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, junto a la consellera de Presidencia, Elsa Artadi, y el portavoz de Junts Per Catalunya, Albert Batet, durante la reunión que el grupo de JxCat y el PDeCat han celebrado este viernes. EFE/Quique García

Los partidos independentistas

Los partidos independentistas influyen en la política nacional y la política nacional tiene su eco en Catalunya. La sólida ERC parte favorita frente a un PDeCAT con divisiones y a la espera de ver cómo evoluciona la Crida de Carles Puigdemont.

Las elecciones de abril y, sobre todo, los pactos poselectorales de mayo podrán dar pistas de las alianzas y sus objetivos si finalmente se convocan en otoño unas nuevas elecciones para la Generalitat de Catalunya.