Los ecologistas piden a los políticos mayor ambición climática en sus programas

  • Algunos partidos ya han manifestado su apoyo a las marchas por el clima, pero los ecologistas les piden que se comprometan para no cometer greenwashing
  • España aún no tiene en vigor una Ley de Cambio Climático y Transición energética

Primero fueron las mujeres el 8 de marzo de 2018, casi a la vez salieron los pensionistas y ahora es el turno de los jóvenes, quienes protestan por la inacción de los gobiernos en la lucha contra el cambio climático los Fridays for Future que llegan a España este viernes. Los partidos suelen estar a la zaga de los movimientos sociales, pero con las elecciones pisándoles los talones, formaciones como Podemos o PSOE han manifestado rápidamente su apoyo a las manifestaciones convocadas por Juventud por el Clima. Sin embargo, los ecologistas piden que ese apoyo se traduzca en medidas ambiciosas en sus programas electorales y no se queden solo palabras. De lo contrario, se caería en el riesgo de cometer greenwashing político.

El pasado febrero, la ya famosa activista sueca Greta Thunberg llegó a Bruselas con un mensaje claro: "Si la UE quiere hacer su contribución justa para permanecer por debajo del límite de los dos grados, esto significa un mínimo de un 80 % de reducción para 2030. El doble de ambición que en la propuesta actual". Por tanto, los ecologistas entienden que el apoyo a las marchas debe estar ligado a un compromiso también con el fuerte contenido político de las palabras de la joven: "Si no, estarían blanqueando el discurso de Greta", advierte Javier Andaluz, responsable de Cambio Climático de Ecologistas en Acción.

Aunque los estudiantes europeos estén consiguiendo introducir la preocupación por el medioambiente en la agenda política, en España no hay ni siquiera una Ley de Cambio Climático, ni de Transición Energética en vigor, una legislación a la que Reino Unido dio luz verde en 2008. El pasado febrero el Consejo de Ministros aprobó un anteproyecto de ley, que quedó en el aire tras la convocatoria electoral. Los comicios son una oportunidad para pedir a los políticos que metan la lucha contra el clima en sus programas pero también dan paso a la incertidumbre de no saber qué hará el ejecutivo que salga de las urnas en abril.

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Del inmovilismo de Rajoy a la falta de ambición de Sánchez

La lucha contra el cambio climático debe ser abordada desde todos los flancos, desde el sistema de producción hasta el propio consumo. Por tanto, hay que cambiar leyes, pero también mentalidades. Los ecologistas creen que a los políticos españoles les falta valentía a la hora de abordar medidas que son necesarias, pero más impopulares, como acabar con la venta de coches de combustión en 2028. Es un problema de todo el arco político: "Ciudadanos y el PP hablan de cambio climático, pero sobre la mesa no han puesto medidas de reducción de gases de efecto invernadero ni adicionales. Cada vez que se habla sobre el fin de las matriculaciones de coches diésel, defienden a capa y espada la industria del automóvil", explica Javier Andaluz.

Según el portavoz de Ecologistas en Acción, durante los años de gobierno del PP, "el único objetivo real que puso sobre la mesa fue reducir un 26% las emisiones de los sectores difusos [como el transporte o la gestión de residuos], que son las responsables del 60% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero". Sin embargo, el activista dice que la propuesta tenía truco. La reducción se calculaba con 2005 como referencia, en pleno boom inmobiliario con máximo de emisiones: "En la práctica, el 26% nos dejaría cerca de lo que teníamos en 1990".

El nuevo Gobierno de Pedro Sánchez dejó atrás el inmovilismo de Mariano Rajoy. Tras ganar la moción de censura en junio, el socialista constituyó por primera vez un Ministerio de Transición Ecológica y puso al frente a Teresa Ribera, que conoce bien la materia. Sin embargo, tras ocho meses de gobierno no ha supuesto un revulsivo.

Tatiana Nuño, responsable de cambio climático de Greenpeace, sí cree que la llegada de Sánchez provocó un cambio de rumbo de España en las negociaciones europeas en esta materia. "En esas conversaciones, el Gobierno de Rajoy se situaba del lado de países menos progresistas como Polonia". La activista cita algunos ejemplos de su gestión: "Campaña de desprestigio contra las renovables", "medidas contra el autoconsumo" o la falta de desarrollo de la "ciudadanía energética", entre ellas. Cuando la cartera pasó a manos de Ribera, España se situó con los países progresistas y Sánchez prometió, por ejemplo, eliminar el impuesto al sol.

Sin embargo, un Gobierno socialista breve y en minoría en el Congreso ha hecho que la transición energética aparezca más veces en los folios de los discursos del presidente que en las hojas que se aprueban en el Consejo de Ministros. Los ecologistas describen el papel de Sánchez como falto de "ambición", teniendo como referencia el borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima para 2030, aprobado en febrero con retraso, que tiene que ser remitido a Bruselas. Es un paso en la buena dirección, pero no está a la altura del reto. "Tenemos que asegurar un sistema energético 100% renovable para 2050 y esto no está garantizado en el plan. En temas como el transporte, por ejemplo, el plan se queda más flojo", explica. También cree que debería incluir el cierre de las centrales nucleares y de carbón para 2025, mientras el gobierno se da una horquilla de años más amplia.

Los ecologistas creen que también hay que reordenar el sector de la ganadería y la agricultura para que sea más sostenible: "Somos el cuarto exportador de carne de porcino a nivel mundial. La ganadería es un importantísimo responsable de gases de efecto invernadero. Hay que asegurar que se favorece una agricultura y ganadería ecológica porque eso supone un presupuesto de carbono enorme", explica la portavoz de Greenpeace.

El especialista de Ecologistas en Acción también ve con buenos ojos la Ley sobre Cambio Climático y Transición Energética que presentó Unidos Podemos hace unos meses, pero al final ocurre lo mismo: también ha quedado en papel mojado.

Aunque todo parece indicar que el panorama político no es favorable a ningún tipo de acuerdo, los ecologistas piden a los partidos que creen consensos para trazar una lucha profunda y duradera contra el cambio climático. "La juventud está respondiendo a los dos grandes retos: la igualdad de género y el cambio climático". Ahora tienen que responder también sus representantes políticos, sus jefes y hasta sus padres.