Ferraz señala la puerta de salida a una Díaz enrocada

“Nuestro papel siempre está subordinado al éxito de nuestro proyecto político”. Con esta demoledora frase, el secretario de Organización, José Luis Ábalos, señalaba el camino de salida a Susana Díaz. El útlimo salvavidas de la andaluza sería que las derechas no llegasen un acuerdo para desalojarla y ella pudiese tejer apoyos para quedarse en San Telmo, un escenario que ahora parece improbable. Si el domingo el discurso del PSOE estatal y el de la federación andaluza seguían una misma línea, este lunes han comenzado a distanciarse.  

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Pocos minutos después de que Ábalos compareciera en Madrid, Díaz lo hacía en Andalucía para recordar que el PSOE ha sido el partido ganador de las elecciones y que su Ejecutiva regional le ha dado “la confianza para seguir liderando el proyecto socialista”. Por tanto, iniciará ahora la ronda de contactos en la que llamará a todos los partidos, tal y como ha asegurado en una intervención con referencias a Ciudadanos. Díaz quiere que “el Gobierno de Andalucía no dependa de la extrema derecha”, cantos de sirena que parecen no llegar a los oídos de Juan Marín. Quizá no sean las notas de ninguna náyade política y sí de un cisne.

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Minutos antes, Ábalos también había contribuido a la presión sobre Ciudadanos “para saber si quiere apoyar al PSOE como en su momento lo hizo” o si el partido que lidera Albert Rivera “pretende embarcarse en aventuras con la extrema derecha”. Sin embargo, el ministro de Fomento ha trufado su intervención de mensajes sutiles. Ha advertido que la dirección federal se va a “implicar absolutamente” en el necesario proceso de “regeneración” del PSOE de Andalucía. Absolutamente.

Curiosamente, Ábalos ha recordado un episodio que costó un “gran sacrificio” en el seno del PSOE: la abstención de los socialistas en 2016 para facilitar un Gobierno de Mariano Rajoy. Fue uno de los cismas que partió al grupo parlamentario socialista, dividido entre los partidarios del ‘no es no’ al Ejecutivo del PP y los que eran más proclives a desbloquear la situación. Los ‘sanchistas’, que hoy reivindican esta acción, fueron de los primeros en negarse a votar a favor de un Gobierno del PP, la lista más votada a nivel estatal.

Ferraz ha seguido desmarcándose del fracaso de Díaz, asegurando incluso que el resultado hubiera sido distinto si se hubiesen celebrado las generales por una mayor participación. Este jueves, Sánchez ha hecho oídos sordos a los malos resultados de Díaz y ha declarado que piensa seguir con su “proyecto regenerador” y “europeísta” para España.