¿Con quién se aliará Vox en Europa? Abascal busca sitio entre la extrema derecha europea

  • Hasta el momento, Vox ha evitado aliarse públicamente con Le Pen o Salvini, quien trata de reunir a la extrema derecha europea con el apoyo de Steve Bannon
  • "No hay que minusvalorar las diferencias políticas que existen entre estas corrientes, y también la gran dificultad que tiene la extrema derecha para tejer alianzas"

Vox ha dejado sin despejar la incógnita de en qué grupo parlamentario se integrará tras las elecciones europeas del próximo 26 de mayo. Llegar primero a la Eurocámara era el plan inicial de Santiago Abascal, pero ese objetivo se vio necesariamente pospuesto tras el inesperado resultado de las elecciones andaluzas y unas generales adelantadas que pedían poner toda la maquinaria del partido en marcha. ¿Qué lugar buscan ocupar ahora en Europa?

El cabeza de lista de Vox es Jorge Buxadé, un abogado que fue candidato de dos ramas de la Falange en 1995 y 1996. Según ha repetido a lo largo de la campaña, su intención es promover una UE distinta a la actual que otorgue más soberanía a España. Aunque ha mostrado sintonía con las políticas anti-inmigración de Viktor Orban en Hungría o de Matteo Salvini en Italia, ha evitado posicionarse a favor de ninguna de las familias de la extrema derecha europea.

Los de Abascal han rechazado participar, sin dar explicaciones, al cierre de campaña en torno a Salvini en Milán que reunió a una decena de líderes de la extrema derecha antes de la cita electoral a este domingo. En declaraciones a Cuartopoder.es, fuentes de Vox aseguran que tomarán una decisión sobre su lugar en el Parlamento Europeo cuando comprueben “qué grupos se conforman y quiénes los integran”, ya que se prevé una recomposición de la Eurocámara tras las elecciones del 26 de mayo.

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A día de hoy la Eurocámara cuenta con tres grupos que albergan a fuerzas de extrema derecha. Uno de ellos el del Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), donde se encuentran el Partido Ley y Justicia (PiS) polaco y los tories británicos. Otro es el de Europa de la Libertad y de la Democracia Directa (EFDD), que reúne a la Liga italiana de Matteo Salvini, Reagrupación Nacional de Marine Le Pen y Alternativa para Alemania (AfD). Por último, el grupo del Partido Popular Europeo, tradicionalmente de fuerzas de derecha y extrema derecha, que actualmente alberga a Fidesz, la formación del primer ministro húngaro, Viktor Orban.

Afinidad con los polacos

Probablemente la sintonía de Vox con el PiS, el partido que gobierna en Polonia, es la más evidente. Las reuniones entre ambas formaciones se han sucedido desde diciembre. Abascal acudió el pasado mes de marzo a Varsovia para reunirse con la formación, y la prensa polaca recogió que los dos partidos habían conversado sobre una futura alianza en el Partido Europeo.

Vox es más afín al euroescepticismo light del PiS, que mantiene una clara aversión hacia Rusia, a diferencia de Le Pen o Salvini. «Con el PIS y otros partidos de esta corriente comparte una orientación ultraconservadora en lo social con una política neoliberal en lo económico», explica el eurodiputado y candidato de Podemos a las europeas Miguel Urbán. El problema para Vox es que en su grupo parlamentario se encuentra la Nueva Alianza Flamenca, la formación nacionalista belga que apoya a expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont.

El Brexit, que deberá producirse en octubre según Bruselas, ha dibujado un escenario incierto para el grupo de ECR. “Necesitan incorporar eurodiputados/as para mantener su peso político cuando los del Partido Conservador Británico dejen su escaño. Tienen buenas conexiones con el Partido Republicano de EEUU y el LIKUD de Israel. Sin embargo, está por ver si con la salida de los tories, este grupo tendría los números suficientes para mantenerse”, añade Urbán.

La atracción por el fenómeno de Vox

Hasta el momento, Vox ha evitado aliarse públicamente con Le Pen o Salvini, quien trata de reunir a la extrema derecha europea con apoyo de Steve Bannon, el exasesor de Donald Trump. “Les parece que son demasiado radicales respecto a la política europea. Le Pen les parece demasiado estatista y a nivel de imagen no quieren verse estigmatizados por estos grupos de ultraderecha”, explica Guillermo Fernández, investigador de la Universidad Complutense y experto en la extrema derecha europea.

El vicesecretario de Relaciones Internacionales de la formación, Iván Espinosa de los Monteros, y siete de los diez primeros candidatos europeos del partido serían favorables al grupo ECR, según apunta el experto. “Este sector de Vox que proviene del PP se enorgullece de sus credenciales técnicos, de ser una derecha de valores pero respetable, no unos ‘radicales’ antieuropeos”, indica. Además, un historial de reprimendas de Abascal a Salvini por su apoyo al independentismo catalán ha creado una relación tensa entre ambos.

Sin embargo, hay un gesto aparentemente insignificante que puede indicar un giro en el guion. Los resultados de Vox en las pasadas elecciones generales desataron una oleada de felicitaciones en las redes sociales de varios líderes de la extrema derecha europea como Le Pen o el islamófobo holandés Geert Wilders, pero Abascal solo contestó al vicepresidente italiano. “Teniendo en cuenta que ambos tienen una relación turbulenta quizás es un guiño a las maniobras de Salvini”, explica Fernández. Esta deferencia da a entender que el líder de Vox y su círculo más cercano han pensado en posibles alianzas tanto con él como con Le Pen.

¿Un gran grupo de la extrema derecha en Europa?

Aunque Vox no ha explicitado cuáles serán sus aliados en Europa, en parte porque solo podría castigarles electoralmente, sí que ha dibujado unos objetivos para Europa que no suponen un gran cambio del proyecto europeo. «Básicamente quieren que Europa devuelva las competencias nacionales para reforzar el control de las fronteras y que no les puedan decir nada por hacer un muro en Ceuta y Melilla o por deportar extranjeros. También persiguen reducir las competencias de la Comisión Europea para ilegalizar a los partidos independentistas», resume Fernández.

En el Parlamento Europeo hay 751 escaños muy disputados. España cuenta con 59 eurodiputados y, según el CIS, cuatro o cinco podrían ser para Vox. La conformación de un gran grupo de la extrema derecha, que saque también a Orban del grupo de los populares, dependerá del peso que finalmente tengan estas fuerzas en el hemiciclo.

Además, «no hay que minusvalorar las diferencias políticas que existen entre estas corrientes, y también la gran dificultad que tiene la extrema derecha para tejer alianzas. Tanto su carácter nacionalista como autoritario y caudillista suelen complicar mucho las alianzas entre sus líderes, y es común que se produzcan choques personales entre ellos que imposibilitan el trabajo en común», destaca Urbán.

Los escaños que alcancen las fuerzas de ultraderecha en estas europeas son importantes, pero no lo son todo. Una de las estrategias clave de estos partidos es dinamitar a la derecha clásica y sustituirla. «Quieren romper a la derecha clásica y atraerla hasta sus posiciones. Dentro de la UE o del proyecto federalista que llaman ellos, el eslabón más débil son los partidos populares. En algunos países, como Italia, ya ocurre que la derecha radical es más grande que la derecha tradicional», añade Fernández. Construir sobre las crisis de los populares, como la que atraviesa el PP en España, es una estrategia a medio plazo que puede ir, más o menos silenciosamente, dibujando un inaudito escenario político en Europa.