Coca Cola en lucha: estrategias espartanas para organizar un conflicto laboral

Pocos conflictos laborales han despertado tanto interés como el que han mantenido, desde 2014, los miembros de ‘Coca-Cola en lucha’ contra la empresa. Eran unas de las primeras víctimas de la reforma laboral de 2012. Tras intentar cerrar la fábrica de Fuenlabrada, sus 238 trabajadores iniciaron una batalla que dura hasta hoy. Durante estos años, han logrado colar su mensaje en los hogares españoles, ganar a la todopoderosa compañía en el Tribunal Supremo y recuperar sus puestos de trabajo. La clave ha sido trabajar en tres frentes: el judicial, el social y en las redes sociales. Ahora, la historia se ha convertido en un libro, un documental y en una referencia para otros comités de empresa.

En 2014, la empresa Coca-Cola Iberian Partners anunció un despido que afectaba a unos 1.250 empleados de cuatro plantas: Fuenlabrada (Madrid), Colloto (Asturias), Alicante y Palma de Mallorca. Los trabajadores de la primera embotelladora (y sus familias) no aceptaron estas imposiciones y comenzaron un calendario de movilizaciones constantes que aún no han cesado. La compañía tenía 900 millones de beneficio y esta fábrica atesoraba un buen pulso sindical y derechos laborales conquistados. No aceptaron que se perdieran y decidieron ir a la huelga y a los tribunales.

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A los pocos meses, ganaron la primera batalla en la Audiencia Nacional, que declaró nulo el ERE. Hoy los trabajadores se han incorporado a sus puestos y están cobrando todos los meses, aunque Juan Carlos Asenjo, secretario de la sección sindical de CCOO de Coca Cola, asegura que siguen sin estar “integrados en la organización” y les encargan trabajos “manuales y precarios”, un lujo que solo se puede permitir una estructura empresarial grande.

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Asenjo se ha convertido en un ejemplo de cómo organizar una lucha contra una multinacional que, además, tiene una potente máquina de marketing para limpiar su imagen. Lo primero es conocer al detalle la situación económica de la empresa y a partir de ahí, presentar las distintas posibilidades a los empleados afectados. El trabajo del comité de empresa en los tiempos precrisis es fundamental: “Cuando se judicializa, tienes que demostrar que esa empresa se ha descapitalizado y que tiene dinero», explica. Meses antes del ERE, Coca Cola había fusionado siete de sus plantas. El trabajo sindical más intenso comenzó entonces, aunque estallase depsués.

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Vencieron en los juzgados, pero de forma paralela estuvieron trabajando muy intensamente en el plazo de las movilizaciones. Que su mensaje llegase al consumidor, compitiendo con millones de inversión publicitaria, no era fácil. Una de las primeras medidas fue llamar al boicot de sus productos, buscando concienciar e influir en el consumo.

Asenjo resume su estrategia para romper este muro mediático en tres pilares. El primero, un trabajo intenso en la calle. Montaron un calendario de movilizaciones, repartieron miles de octavillas y realizaron acciones para hacerse visibles: “Si nos enterábamos de que Nadal jugaba en la Caja Mágica, nos concentrábamos a las afueras”, recuerda. Procuraron estar en todos los focos, incluso, en los Goya 2014. 

También fue especialmente importante confluir con otras protestas laborales como Panrico, tejiendo redes con otros grupos de protesta y acudiendo a cada convocatoria. 

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Por otro lado, periódicamente diseñaban una acción en las redes sociales, donde ‘golpeaban’ a uno de los valores más importantes de la empresa:la imagen de marca de Coca-Cola. #NavidadSinCocaCola  o #CocaColaNoCumple llenaban Twitter de reivindicaciones y permitían contrarrestar el mensaje de ‘felicidad’ que espoleaba la compañía en sus ‘spots’ publicitarios. Incluso, las acciones y anuncios navideños de las espartanas se hacían igual de célebres que los de la compañía.

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Por último, también hubo una labor importante de incidencia política: “Hacíamos llamamientos a alcaldes y concejales y les pedíamos que trasladasen su apoyo a través de mociones. Los grupos tenían que posicionarse. Nos ayudó mucho que hubiera una sentencia”, relata Asenjo. 

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Ahora la lucha sigue, pero es otra: la de que el trabajo recuperado sea exactamente en las mismas condiciones. Desde entonces, muchos compañeros llaman a Coca Cola en lucha cuando tienen conflictos en sus empresas. Las espartanas y sus compañeros lanzaron un mensaje importante: la lucha sí es útil.