Juanjo Compairé: “La masculinidad es una dependencia no reconocida”

  • Entrevista al integrante de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE) y de "Homes igualitaris"

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Juan José Compairé García, más conocido como Juanjo Compairé, fue el primer catalán que en 2004 se unió a la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE), una iniciativa constituida en Málaga hace ya 18 años. En 2009 Compairé y los socios de Cataluña oficializaron Homes Igualitaris, asociación enraizada desde los orígenes con AHIGE. Retirado a los 71 años, superado un divorcio, con una hija de 32 años y una compañera de vida feminista, Compairé insiste en que la igualdad implica a toda la sociedad. Incluidos los hombres. “Muchos se piensan que AHIGE y Homes igualitaris son una especie de ONG, un modo paternalista de ayudar a las mujeres”, explica a cuartopoder. Y recalca: “No entienden que esto también va con ellos, que si cambian les mejorará la vida”. Hablamos con él de la evolución de su proyecto, de la masculinidad, de su desarrollo interno y atisbamos visos del futuro en igualdad.

El docente de Historia y Ciencias Sociales ya jubilado expone que aunque el número de hombres proactivos en el feminismo crece, lo hace poco a poco porque parten del privilegio. “Cuando hay una situación de crisis por enfermedad, crisis de pareja o duelo por la muerte de alguien querido, entonces es cuando algunos nos mostramos vulnerables y más receptivos”.

-¿Qué te impulsó a defender la igualdad de género?

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-Un detonante de que empezara a reflexionar sobre mi masculinidad fue que mi pareja, con la que llevo 25 años, es feminista. Comprendes que están cansadas de educar a los hijos y, además, de educarnos a nosotros, los hombres. En especial reflexioné sobre la autoridad como docente y padre. Y lo hice porque había llegado a levantarle la mano a mi hija por una tontería en vez de dialogar. Ella se rebeló como preadolescente y estuvo mucho tiempo sin dirigirme la palabra. También porque en las aulas había aplicado el castigo a mis alumnos. En ambas situaciones el resultado fue contraproducente. Ahora sé que autoridad es cuando tienes ascendente sobre alguien y poder es cuando te impones precisamente porque no tienes autoridad. A partir de ahí me he replanteado muchas más cosas de mi papel en el mundo.

-Cuando ejercías la docencia, ¿incorporaste tu conciencia feminista?

-Escribí un libro en 2011, Chicos y chicas en relación,  sobre cómo cambiar la educación con un contenido más global y con mujeres y hombres que vivieron fuera del patriarcado. Rescatar por ejemplo a Pepe Beúnza que fue el primer objetor de conciencia en los años 70. Atacó uno de los pilares del patriarcado, el ejército, al negarse a ir a la mili. El gesto de Beúnza contagió a miles de hombres. Contamos la historia de políticos y guerreros y nos dejamos fuera al 99,9%.

-¿Cómo os organizáis en AHIGE y Homes Igualitaris?

-Solemos hablar con los recién llegados, darles una guía de acogida y que lean los documentos más básicos en nuestra web. Tenemos una reunión mensual de unas dos horas en las que empezamos diciendo cómo nos encontramos cada uno y cómo estamos en relación con la asociación. Además hay varias comisiones de trabajo, de difusión y de talleres que también se organizan por sí mismas. Y cada seis meses nos reunimos todos los grupos catalanes de hombres para intercambiar experiencias y hacer planes conjuntamente.

En verano, por ejemplo, aprobamos priorizar una revisión de las críticas a los argumentos machistas, debatir sobre la sexualidad masculina, sobre los cuidados y sobre la masculinidad en los problemas de salud individual y colectiva. Los hombres son quienes más sufren accidentes laborales, de tráfico o de cardiopatías.

-¿Cómo son los encuentros de Homes Igualitaris?

-En un bar se habla de lo que no tiene que ver con nosotros y estamos acostumbrados a que otro hombre es un hipotético rival. En los grupos partimos de vivencias personales para analizarlas desde una perspectiva de género. Y llegar a reconocer la debilidad ante otros hombres es conectar contigo mismo y convertir las limitaciones en fortalezas. La antropóloga Almudena Hernando habla de que la masculinidad es una dependencia no reconocida, es decir, como humanos dependemos de los demás pero de acuerdo a los mandatos de masculinidad tradicional lo negamos.

-¿A qué te refieres por mandatos de masculinidad?

"A los hombres nos hacen creer que somos omnipotentes, que tenemos derecho a que nos cuiden y a que nos hagan caso"

-Nos hacen creer que somos omnipotentes, que tenemos derecho a que nos cuiden y a que nos hagan caso, que no tenemos que cuidar a los demás. ¿Por qué si no hay tan pocos atendiendo a sus mayores o compartiendo tareas domésticas? Todavía el porcentaje de padres que se cogen la baja de paternidad es menor que las madres a pesar de que ha aumentado mucho.

-A nivel personal, ¿qué has descubierto deconstruyéndote?

-Cuando murió mi padre, hace tiempo, y cuando murió mi madre, hace un par de años, me di cuenta de cómo me habían marcado. Aceptas que eres vulnerable, que no lo sabes todo y que no pasa nada si pides ayuda.

En el fondo todos vamos desnudos aunque, como al emperador del cuento, el mundo nos diga que vamos vestidos. La masculinidad es eso. Y con un ejemplo más concreto, en mi caso detecté que llego a una casa, propia o ajena, están hablando y hay una comunicación establecida y considero que lo mío es más importante. Interrumpo la conversación. Ahora he aprendido a situarme sin pretender ser el centro.

-Y a nivel miembro de la asociación, ¿qué iniciativas tenéis en marcha?

-Tenemos grupos de hombres en cárceles que no son condenados necesaria ni principalmente por delitos de violencia machista. Partimos de que el 93% de la población reclusa catalana son hombres, es decir, hay un vínculo entre masculinidad y conductas antisociales y/o violentas. Los hombres que asisten lo hacen voluntariamente, no se les conmutan penas.

Nuestro programa empezó hace unos años como programa piloto a petición de Instituciones Penitenciarias. Intentamos que tuviera más continuidad y conseguimos, tras varios fracasos, que en 2018 haya un plan de estas características en las cárceles de Quatre camins, Brians I y II, Tarragona, Puig de les Basses, Ponent, Lledoners y Joves. Sobre en qué consisten estos grupos, tratamos de revisar su vida con ellos y que reflexionen para dejar la violencia como solución de sus conflictos.

-¿Colaboráis con instituciones?

-Mi experiencia es que, más que con instituciones, tenemos que contar con las personas que están allí. Por ejemplo, cuando encuentras alguna encargada de Igualdad, si ella mira con buenos ojos las propuestas con hombres, estas tiran adelante. Pero se va ella y queda en punto muerto. En Homes Igualitaris nos hemos encontrado en el Institut Català de les Dones una actitud negativa. Dicen apoyarnos pero en la práctica no hacen nada. Y eso que organismos internacionales como la ONU exigen políticas de igualdad dirigidas a hombres.

Nos movemos mejor a nivel local, con los Ayuntamientos y centros de enseñanza. Estamos particularmente orgullosos de la XAJI, una red de chicos y chicas de secundaria que diseñan campañas de igualdad. Es una red bajo el paraguas de la Plataforma Unitaria contra las violencias de género, junto a más de cien entidades feministas. Y hemos impulsado RESET, un programa de formación de formadores/as de jóvenes. El modelo al que nos gustaría parecernos sería Gizonduz, en Euskadi: es el único territorio que tiene un programa específico dirigido a hombres dentro del Instituto Vasco de la Mujer.

-¿Hay dificultad para coordinarse con la administración pública?

"Una parte del feminismo institucional aún no ha entendido la importancia de trabajar con hombres"

-Una parte del feminismo institucional aún no ha entendido la importancia de trabajar con hombres, nos ven como "invasores", como si fuéramos a quitarles presupuesto. Siempre hemos dicho que los presupuestos no pueden ir en detrimento a los dedicados a mujeres. Pero muchos políticos piensan que la igualdad y el género es solo de mujeres.

-¿Y cómo es vuestra relación con el movimiento de mujeres feministas?

-Continuamente estamos trabajando con ellas, siempre sin querer protagonizar los eventos. Por ejemplo, hemos colaborado en la infraestructura de las huelgas feministas del 8M, participamos en las marchas de la "Emergencia feminista" y organizamos ‘encuentros mixtos’ anuales.

-Un tema espinoso es la custodia compartida, ¿cuál es vuestra postura?

-Estamos por los cuidados compartidos, no tanto por la custodia compartida en sí. Tenemos un manifiesto que lo explica mejor.

-Casos como los de ‘La Manada’ han provocado una ola feminista ¿Hay ahora más hombres concienciados?

-Hay una gran ola feminista y hay que ver hasta qué punto del dicho al hecho hay un trecho. En parte vemos un cambio de mentalidad y cultura pero también una reacción neomachista de hombres cabreados que han dado vuelta a la tortilla y dicen que la violencia no tiene género. Antes era una cosa más fluida y ahora hay un contraste muy grande.

-¿Os han llegado más afiliados a Homes Igualitaris?

-Temíamos que nos vieran como una asociación de jubilados o pensionistas. Ahora hay jóvenes que cogen el relevo. Más formados en corrientes de la teoría queer, feminismo transcolonial y  corrientes feministas. Más ágiles en comunicación. Muchos se apuntan y luego vuelven a su país y crean su núcleo. Ahora hay asociaciones como Homes Igualitaris en México, Brasil, Chile y Argentina. Ya no somos anecdóticos, hay una red mundial y en la última reunión en Nueva Delhi acudieron más de 1.500 asociaciones.

-¿Cuál es la novedad en estudios sobre masculinidad que más te ha impactado?

 -Un trabajo de Jokin Aspiazu, Masculinidades y feminismo, que analiza las masculinidades desde la mirada del feminismo radical.

-¿Va a consolidarse el feminismo entre hombres?

-Preveo un grupo reducido de hombres muy feministas y espero y deseo que cada vez sean más los que se sientan cercanos al feminismo. Que sea por convicción y no por acomodación. Al igual que hemos visto a miles y miles de chicas jóvenes en las calles, aspiro a que pase lo mismo con los hombres: que se alcance a ser un movimiento masivo.

1 Comment
  1. Pedre says

    Al menos en al-Ándalus, AHIGE ha demostrado sobradamente ser un brazo más del aparato de alienación del Estado. Se perpetúan el género, y los géneros, no admitiéndose los postulados de Wittig o Butler (la necesidad de suprimirlos) Es el coste de trincar subvenciones, no pueden elaborar su propio discurso.

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