La estabilidad de Portugal, en manos de un Parlamento más joven, femenino y fraccionado

  • Récord histórico de formaciones políticas, mujeres y diversidad en la Asamblea de la República Portuguesa

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LISBOA.- Los electores lusos acudieron a las urnas hace 17 días y el primer ministro socialista António Costa recibió el encargo de formar un nuevo Ejecutivo hace dos semanas. Aun así, los comicios nacionales en Portugal no se han dado por concluidos hasta este miércoles, cuando finalmente han sido publicados los resultados oficiales de las elecciones, paso necesario antes de la toma de posesión del nuevo Gobierno y el arranque de la nueva legislatura en el país vecino.

El considerable retraso ha sido provocado por el electorado expatriado portugués, que tiene derecha a elegir cuatro de los 230 diputados de la Asamblea de la República. Aunque los 158.000 votos del colectivo fueron contados la semana pasada, el Partido Social Demócrata (PSD) –principal formación de la oposición conservadora– protestó cuando 35.000 de los votos fueron declarados nulos y exigió llevar el asunto ante el Tribunal Constitucional. Fue necesario esperar hasta este martes para que los jueces desestimaran la queja de los conservadores y dieran luz verde a la publicación de los resultados finales.

Finalizado el proceso electoral, se prevé que la sesión de apertura del Parlamento tenga lugar en los próximos días, y todo indica que esa primera reunión de los diputados de XIV legislatura será nada menos que histórica. Si bien la sede del Parlamento –el augusto Palacio de São Bento– sigue inalterada, perpetuamente protegida por los dos enormes leones de mármol que descansan a su entrada y decorada con murales alegóricos sobre la gloria de la República, los nuevos representantes del pueblo portugués son muy distintos a los que ocuparon sus escaños en años anteriores.

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Esta legislatura la Asamblea de la República es una fiel representación de la realidad gubernativa de Portugal, donde una izquierda fraccionada domina un panorama político mucho más diverso y combativo, en el que incluso la extrema derecha ha encontrado un lugar.

Caras nuevas y jóvenes

Uno de los factores más destacables de la nueva legislatura en Portugal es el fraccionamiento de la Asamblea de la República, en la que ningún partido controla una mayoría absoluta de los escaños. Pese a los mejores esfuerzos del primer ministro Costa, el gobernante Partido Socialista (PS) se quedó a 10 escaños de la barrera que tanto quería superar, y con 108 escaños tendrá que depender de otros para ejecutar su agenda legislativa.

Opciones no le faltarán en un hemiciclo en el que hay un récord histórico de formaciones políticas. Diez partidos han conseguido presencia parlamentaria, entre ellos tres debutantes cuya irrupción no era esperada: el ultraderechista Chega, la formación socioliberal Iniciativa Liberal (IL), y el partido ecosocialista Livre cuentan con diputados que raramente podrán ser decisivos en las votaciones, pero sí podrían aprovechar la tribuna para avanzar las causas que defienden y apoyar o atacar el Ejecutivo, según mejor les convenga.

Los tres representantes de estas formaciones debutantes se sitúan entre el centenar de diputados que pisan la Asamblea de la República por primera vez. Casi la mitad de los escaños están en manos de personas que debutan en el Parlamento, factor que garantiza que el hemiciclo no será un mero club de viejos conocidos de la política portuguesa durante los próximos cuatro años. Algunas formaciones se han visto completamente alteradas por la oleada de caras nuevas: más de la mitad de los 79 representantes del Partido Social Demócrata (PSD) –la principal formación de la oposición– son debutantes, mientras que tres de los cuatro representantes del Partido de las Personas, los Animales y la Naturaleza (PAN) se estrenarán en la sesión inaugural.

Los nuevos diputados son más jóvenes que los de la última legislatura –la edad media de los 230 ahora ronda los 48 años–, y una decena de ellos todavía no ha cumplido los 30 años de edad. El benjamín del hemiciclo –el socialista Miguel Costa Matos– apenas tiene 25 años y asume el cargo después de pasar dos años como asesor económico del Gabinete del primer ministro.

Además de ser más joven, el Parlamento de la XIV legislatura es más femenino. Los electores lusos han elegido a 86 diputadas, cifra que representa un récord histórico para Portugal, si bien todavía se sitúa lejos de los 115 escaños necesarios para conseguir la paridad sexual en la Asamblea de la República. Entre este grupo por primera vez hay tres afrodescendientes, cuya presencia es de enorme importancia simbólica para un país que llegó a ser uno de los mayores traficantes de esclavos durante los siglos XV-XVIII, y que tuvo colonias africanas hasta 1974.

Tanto la socialista Romualda Fernandes como Joacine Katar Moreira, única diputada de Livre, nacieron en Guinea-Bissau cuando el país era una provincia de ultramar de Portugal. Beatriz Gomes Dias, del marxista Bloque de Izquierda (BI), nació en Senegal y es dirigente de la Asociación Djass, que el año pasado logró que el Ayuntamiento de Lisboa aprobara la construcción del primer Memorial a las Víctimas de la Esclavitud del país vecino.

Una izquierda sin alianzas

La presencia de tantos partidos y la falta de una única fuerza política que controle una mayoría absoluta de los escaños implican que esta legislatura podría ser turbulenta. Con sus 108 escaños, los socialistas lusos dominan, pero no controlan el hemiciclo. Aunque la fuerza numérica del partido gobernante le permite hacerse con los puestos más jugosos de las comisiones parlamentarias, es insuficiente para aprobar proyectos de ley, y el Ejecutivo tendrá que hacerse con el apoyo de al menos 8 diputados de otras formaciones cada vez que pretenda ver sus proyectos aprobados, y eso puede llevar a muchos problemas.

Se anticipa que los socialistas lusos busquen la mayoría de esos apoyos entre los 19 diputados bloquistas o los 12 del Partido Comunista Portugués / Los Verdes (PCP), las dos formaciones que formaron parte de la geringonça –la alianza formal de la izquierda lusa– durante los últimos cuatro años. El problema es los partidos han descartado formar una nueva alianza durante esta nueva legislatura, y han afirmado que sólo contemplarán pactos puntuales con el Gobierno Costa. Tanto el BI como el PCP quieren concesiones a cambio de su apoyo en el Parlamento, y esas demandas podrían complicar las relaciones con el Ejecutivo.

Los pocos escaños que suman los cuatro diputados del PAN y la única representante de Livre son insuficientes para alcanzar los 116 votos, y aunque esa posibilidad fuese numéricamente factible, ambas formaciones menores también han indicado que, al igual que los comunistas y bloquistas, sólo están dispuestas a llegar a entendimientos esporádicos con el Gobierno. Por eso, durante esta legislatura los socialistas se verán obligados a dialogar y negociar para llegar a acuerdos, sí o sí.

Crisis de identidad de la derecha

En el otro lado del hemiciclo, una derecha parlamentaria malherida por los pésimos resultados electorales intenta formular una estrategia política para esta legislatura. Los 79 diputados socialdemócratas permiten al PSD conservar su posición como líder de la oposición conservadora, pero ni uniéndose con los cuatro representantes del Centro Democrático Social (CDS) y los dos diputados de Iniciativa Liberal y el ultraderechista Chega consiguen sumar una fuerza capaz de bloquear a la izquierda.

Los líderes de las facciones tendrán que decidir si se dedican a desgastar al Gobierno con ataques constantes desde la tribuna a lo largo de los próximos cuatro años, o si intentan pactar con los socialistas con el fin de seducir a los votantes con su responsabilidad y sentido de Estado. De momento el PSD ha indicado su voluntad de entenderse con el Ejecutivo y sacar adelante reformas estructurales esenciales.

Sin embargo, los otros partidos de la derecha en parecen estar radicalizándose. El abandono de la líder centrodemocrática, Assunção Cristas, por la derrota electoral ha dejado a su formación huérfana, y es posible que quede en manos de sus miembros ultraconservadores tras las próximas primarias. IL ha señalado que tomará toda oportunidad para hacer guerra contra las políticas fiscales del Gobierno, y el ultraderechista Chega pretende aprovechar la legislatura para perfilarse como el partido antisocialista por excelencia.

Sin mayoría absoluta o aliados formales, Costa tendrá que mostrar su lado más diplomático en el Parlamento e intentar hacerse con apoyos donde los pueda encontrar. Existen precedentes que indican que esta manera de gobernar es factible: el socialista António Guterres –actual secretario general de la Organización de Naciones Unidas– lideró un Ejecutivo con las mismas condiciones en el Parlamento a principios de este siglo y consiguió aprobar numerosos proyectos legales de considerable prestigio, entre ellos el que despenalizó las drogas en Portugal.

No obstante, Guterres eventualmente se encontró con las fuerzas de la Asamblea unidas en su contra, y en el tercer año de su Gobierno se vio obligado a dimitir para desbloquear la situación. El actual primer ministro de Portugal tendrá que emplear todo su talento para torear el nuevo Parlamento si pretende superar a su predecesor en el cago y llegar al final de la legislatura que está a punto de arrancar.

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