PANDEMIA COVID-19

Días claves para la Unión Europea y el Gobierno de coalición

  • Las sociedades española e italiana no entenderán una falta de solidaridad de los socios europeos
  • Medios de comunicación y sectores empresariales fortalecen una campaña contra el Gobierno de coalición

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La semana próxima será crucial. La pandemia avanza por todos los continentes, la humanidad se la juega en África en las próximas semanas, mientras que el coronavirus empieza a golpear con saña en América. En el sur del continente ya se percibe, en países como Ecuador, que la incidencia del coronavirus covid-19 puede ser devastadora. También en el norte, en Estados Unidos, donde el sistema sanitario rechaza a quienes no pueden pagarse los tratamientos. Económicamente, el gigante norteamericano ha superado las previsiones gubernamentales y los datos señalan la debacle: 6,6 millones de despidos en la última semana. La crisis económica estadounidense contaminará la política y la economía globalmente.

En Europa, el ritmo de contagios se ralentiza en los países más afectados, Italia y España, pero la tragedia de la saturación de hospitales y UCI es la urgencia inmediata. La disputa política vuelve a evidenciar una Unión Europea desigual, que funciona a distintos ritmos y en la que las instituciones comunitarias son débiles cuando los intereses particulares de los estados no coinciden. Cumbre al más alto nivel, y por videoconferencia, los próximos días en el que se decidirá la línea europea de respuesta a la crisis.

La semana pasada, Angela Merkel, canciller alemana, y Mark Rutte, primer ministro de Países Bajos, rechazaban la propuesta de lanzar un plan europeo de “coronabonos” y un posterior “Plan Marshall” europeo que permitiera la financiación y endeudamiento común de los estados ante la actual crisis económica y una reconstrucción posterior también coordinada entre norte y sur. Lo solicitaban nueve países miembros de la Unión, entre los que se encontraban Francia, Italia, España y Portugal.

Las sociedades más golpeadas por la pandemia esperan una respuesta solidaria europea, pero el Gobierno de Alemania ha señalado el límite de hasta donde está dispuesto a ceder. Todo indica que se reactivará el fondo de rescate a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) a través del cual se facilitarán préstamos a los estados que los soliciten en condiciones favorables. Si esto se materializa, cada estado se endeudará de forma diferenciada, nada de mutualizar las deudas entre todos los integrantes de la comunidad europea. Mientras, en Hungría, el presidente Viktor Orban adquiere poderes casi absolutos para gobernar sin el parlamento durante un tiempo ilimitado, ante la aquiescencia de algunos partidos populares europeos, como el de Pablo Casado.

“De esta crisis saldremos con una mejor Unión Europea o sin Unión Europea”, aseguraba en cuartopoder este viernes Iban García del Blanco, europarlamentario y miembro de la dirección del PSOE. Si las sociedades italianas y españolas, entre otras, no se sienten cuidadas por las instituciones comunitarias, el terremoto político posterior a la pandemia puede ser superior. Y es que la geopolítica se mueve a gran velocidad hacia un horizonte demasiado difuso. La calma en las calles y carreteras obligada porque más de tres millones de personas están confinadas en el mundo no significa que no se estén dando movimientos tectónicos en la diplomacia y relaciones internacionales.

Tal y como ha reflejado el analista político Enric Juliana en La Vanguardia, la entrada de integrantes del ejército ruso en Italia para ayudar con labores sanitarias y humanitarias es un importante toque de atención para el statu quo. Señala que Italia no está dispuesta a asumir la hoja de ruta alemana y puede atreverse a sugerir un camino propio. Italia echa un pulso, tiene peso suficiente como para que la Unión Europea le deje atrás. Frente a la desesperación de la OTAN, Italia explora relaciones internacionales y mira hacia el este. También con China, con quien comparte el proyecto intercontinental de la Ruta de la Seda. Médicos chinos ya están en suelo italiano, también cubanos.

Cuba tiene el mayor ratio de médicos por habitante del mundo, más de ocho por cada mil cubanos. Su diplomacia sanitaria no es nueva, la presencia en zonas en conflicto es habitual, pero en un momento en el que la pandemia ha golpeado con fuerza a Europa llama la atención que sanitarios de un país socialista y del sur puedan hacer falta en occidente. El mundo al revés en el imaginario de muchos.

El Gobierno español, hasta el momento, rechaza esta ayuda. Tanto la llegada de médicos, tal y como le han reclamado algunas comunidades autónomas, como la distribución del Interferón Alfa 2B, un retroviral recomendado por el Ministerio de Sanidad contra el coronavirus, cuyo stock se está acabando en el Estado español. La cooperación que solicita España sigue la línea habitual: ha recibido material sanitario línea OTAN. Ayer, Turquía, integrante de la OTAN, requisaba una serie de respiradores comprados por Castilla-La Mancha a China. La duda es cuál será la postura que adquiera la Unión Europea en los próximos días, se la juega.

El rechazo de la cooperación cubana, hasta el momento, ha causado entre el Gobierno central y algunos gobiernos autonómicos que no entienden por qué, ante la falta de recursos, no se agilizan estos trámites. Por parte de Unidas Podemos y de algunos sectores del PSOE no ven con malos ojos el entendimiento con la isla, la embajada cubana está dispuesta a agilizar la gestión. Desde el Ministerio de Exteriores, los ministerios económicos que están pendientes de Europa y parte de la estructura del Estado y el cuerpo diplomático no quieren aventuras ni posicionamientos nuevos.

Presiones sobre el Gobierno de coalición

Las tensiones en el seno del Consejo de Ministros han sido palpables en las últimas semanas. El núcleo próximo a la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, partidario de mantener la disciplina de gasto; por otro lado, los ministros de Unidas Podemos y otros del PSOE, entre los que se encuentra el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá. Las medidas del Gobierno han lanzado un “escudo social” urgente frente a la crisis económica y social que llega. Las derechas y ultraderechas juegan a un doble rol. Por un lado, ante la tragedia que se vive en miles de hogares españoles, disimulan un apoyo al Gobierno y al decreto de estado de alarma que se puede alargar, con bastante probabilidad hasta, al menos finales de abril, principios de mayo. Por otro, remueven la idea de que el Gobierno está desgastado.

La operación sacar a Sánchez de la Moncloa y, con él, a Unidas Podemos del Gobierno está en marcha. Siempre lo ha estado. El relato que cunde: la soledad de Sánchez en esta crisis se acrecienta y hace falta un Gobierno de concentración nacional para afrontar las dificultades. Los empresarios y los grandes grupos mediáticos presionan en esta dirección. La estrategia de Inés Arrimadas, recién llegada al liderazgo de Ciudadanos, de no confrontar directamente con el Ejecutivo y separarse de la línea derechista o ultraderechista que había defendido este partido facilita esta jugada. Puede parecer un puente entre PSOE y PP.

El PP parece Doctor Jeckyll y Míster Hyde. Muestra su apoyo en público al Gobierno de Sánchez, al mismo tiempo que le critica duramente, dependiendo de cómo sople el viento. Algunas de las medidas de Sánchez que critica aquí, las defiende en Europa como solución para España en el Partido Popular Europeo. Cuando Abascal se pone duro, arrastra a Casado a posiciones más derechistas. Los populares creen que la crisis hará caer al actual Gobierno, por lo que esperan para mostrarse como la alternativa del buen gestor cuando apriete la crisis, pero al mismo tiempo acaricia la posibilidad de un Gobierno de concentración nacional.

Antes de la posibilidad de un Gobierno de unidad nacional, se ha colado una idea en la agenda: la firma de una suerte de reedición de los Pactos de Moncloa. Un gran consenso político, social y nacional que dé ciertas garantías mantenimiento del statu quo ante una crisis catárquica. Será difícil que el mundo después de la pandemia vuelva a ser como era antes.

La monarquía recibió el pasado 18 de marzo una sonora cacerolada mientras Felipe VI se dirigía a la ciudadanía española desde la televisión. Los casos que relacionan al rey emérito, Juan Carlos I, con una corrupción crónica irrumpieron en el momento más difícil de la sociedad española de la historia reciente. Se tambalean algunos pilares políticos y sociales, mientras las familias aguantan confinadas en sus hogares. Los valores, se reestructuran. Las pasiones, a flor de piel.

Algunas de las medidas que el Gobierno tendrá que afrontar pronto y que no estarán exentas de debate en el Consejo de Ministros serán la puesta en marcha de una renta mínima para las personas más golpeadas por la crisis y la posibilidad de establecer un impuesto a las grandes fortunas para sufragar el ingente gasto social que llegará para salir de la crisis. Esa es, quizás, la línea roja para las derechas y los sectores económicos empresariales: el impuesto a las grandes fortunas. Antes de que el debate cale en la sociedad, intentan que el Gobierno de coalición tenga las horas contadas.

En Unidas Podemos son conscientes de esta maniobra. Frente a ello, tienen la esperanza de que la defensa de derechos sociales y las medidas de este calibre tomadas por el Ejecutivo se enraícen en la sociedad, que la ciudadanía haga de estas conquistas algo propio. Además, hay muchos sectores sociales que critican haber quedado fuera de las últimas decisiones de carácter más social del Gobierno. Los sindicatos y varios colectivos de la sociedad civil valoran positivamente las últimas decisiones del Ejecutivo, pero las consideran insuficientes. El Sindicato de Inquilinos llama a una huelga de alquileres a quienes hayan perdido el trabajo estas semanas. Tensión social, en una sociedad confinada en los hogares. Semana clave para el Gobierno de coalición, también para la Unión Europea.

1 Comment
  1. Florentino says

    … Sato, nos informa de lo que quieren hacer los medios fáctico financieros, mediáticos. Todo el viacrucis del PsoE hasta llegar aquí, se lo impusieron esos mismos medios por mandato de quienes los sustentan. Cómo van a querer limpieza en un Estado que lleva tantos años hablándonos de la «transición modélica, de tantas chapuzas amparadas por jueces, fiscales puestos a dedo por los mismos instigadores contra la mayoría de una sociedad que empieza a estar cansada de aplaudir al ladrón, prevaricador y al político camaleónico. El Pueblo, debe de ser consultado, y antes ser informados; ya no cuela el «virus» por muy democrático que nos digan. Nos han escarmentado tanto y tantas veces… ¡ que ya estamos hastiados !.
    Lo diga quienes lo dicen. Sato, aquí nos jugamos la precariedad de generaciones; esos mismos ya mandaron a los más preparados al exilio y sin poder votar, hay que recuperar las inversiones humanas de familias, que invirtieron en el futuro de sus hijos/as… para dejarlos en manos de bastardos con «Masters» regalados. Los valores económicos, serán importantes; pero más aún la cimentación de una sociedad equilibrada, que paguen aquellos que más tienen, nadie le quiere quitar nada… pero deberán asumir limpiamente el «rol» de su idea, con los de enfrente. No se puede rescatar al capital con nuestras reservas y ellos repartirse los beneficios. El ejemplo de Bankia y la hucha de las pensiones y la compra de deuda, solo pudo existir por un Gobierno mamporrero de las tesis más filibusteras del capitalismo depredador.
    A los individuos, nos han individualizado y ahora enclaustrados; ni por el asomo pienso que las circunstancias núnca puede servir de excusa, para volver al atropello. No en mi nombre y en el de la dignidad, coherencia social. No puede gobernar el franquismo, cuándo las urnas han hablado; se acabaron las cloacas y los lacayos subvencionados con fondos públicos. Los medios, deben de ser enteramente transparentes, (estatales) y los otros se debe de primar la buena información y perseguir todo tipo de «bulos», con la misma saña que una sedición informativa.
    ¿ Qué coño de «pacto» pueden pedir, aquellos que no han devuelto el rescate ?.
    ¡¡ No en mi nombre !!.

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