La actualización pendiente: “Como dijo Luther King, dejadnos votar ya”

  • Varias personas racializadas, españolas o residentes en este país demuestran que ha cambiado y que vivimos en una sociedad diversa e intercultural

Los retratos de varios hombres blancos ilustres de la historia de España decoran el salón de actos Ateneo de Madrid. Sobre el escenario varias personas racializadas, españolas o residentes en este país, demostraban este jueves que el país ha cambiado y que vivimos en una sociedad diversa e intercultural. Sin embargo, “hemos naturalizado” que la gente muera en el mar intentando alcanzar Europa sin que dejen a los barcos acudir a su rescate, que la Policía identifique a un ciudadano por su color de piel o que se encierre a las personas en un CIE por ser migrantes, ha denunciado la actriz Alba Flores, quien presentaba el acto organizado por Oxfam Intermón, Iridia y Mundo en Movimiento.

También que los inmigrantes residentes no puedan votar. “Llevo casi 14 años en España y no tengo derecho al sufragio, no me consideran sujeto político, aunque sí puedo pagar impuestos y unas altísimas tasas universitarias”, ha explicado Carmen Juares, coordinadora de la Asociación de Mujeres Migrantes Diversas. Esta activista, con una formación de técnica superior en educación social, ha denunciado esta forma de excluir a los migrantes de la vida política y ha recordado que es una reivindicación histórica que les permitiría defenderse de los líderes políticos con ideología racista. “Como dijo Martin Luther King, dejadnos votar”, ha exigido.

Juares llegó a España huyendo de Honduras cuando asesinaron a su padre y vivió en sus propias carnes, como trabajadora interna del hogar, la dura realidad que sufren muchas mujeres inmigrantes en España. También ha utilizado este evento simbólico en el Ateneo para denunciar esta vulneración de derechos invisibilizada. “No se me ocurre otro sector donde exista una explotación laboral tan descarnada. No tienen días festivos, ni pagas, ni muchas veces vacaciones. Al cabo de cinco o seis años acaban desarrollando problemas como depresión autoestima, insomnio o estrés”, ha denunciado. Además, también son muchas veces víctimas de “violencia sexual”, agresiones que ni siquiera denuncian porque se encuentran completamente aisladas de la sociedad.

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También aportó su testimonio el senegalés Mahmud Traoré, coautor de “Partir para contar”, un libro donde narra su periplo como migrante desde Senegal, pasando por varios países africanos hasta llegar a Ceuta. Para derribar algunos mitos construidos en torno a la migración, ha recordado que “el 80% de la inmigración subsahariana se queda dentro del propio continente” y que “quienes saltan la valla son los migrantes más visibles, los más problemáticos”, pero que en España los más numerosos son otros migrantes de origen distinto al subsahariano.

Por otro lado, el testimonio de la española Zenib Laari Noune, vecina de San Cristóbal (Madrid) y campeona mundial de kenpo, demuestra cómo las personas racializadas que han nacido en España enfrentan también el racismo. “Cuando llegué a la universidad para estudiar Filología Hispánica pensé que no habría discriminación porque allí había catedráticos y doctorandos. Un profesor me dijo que “casi” era española porque había nacido en Móstoles. Es a partir de la universidad cuando te vas dando cuenta de la discriminación que has ido acumulando a lo largo de todos los años”, ha narrado.

Siguiendo el hilo de la deportista española, el periodista Moha Gerehou, de Huesca y con padres de Gambia, ha contado cómo muchas personas se dirigen a él para decirle: “yo no soy racista, pero…”. A continuación, bromea, siempre sigue un comentario racista. Ahora que se ha cumplido un año de la muerte por infarto del mantero Mame Mbaye en Lavapiés, Gerehou ha incidido en que en realidad fue “víctima de la ley de extranjería” que a tantas personas ha sumido en una “exclusión sanitaria” que le impedía ir al médico. “Hemos visto la explotación de las jornaleras marroquíes por ser migrantes y pobres, vemos los encierros en los CIE. No vale con no ser racistas, necesitamos una sociedad antirracista que trabaje con acciones, leyes y política”, ha concluido.