¿Qué fue de Bassiri? El líder saharaui que desapareció hace 50 años tras ser detenido por España

  • Unos disturbios en El Aaiún, capital del Sahara Español, ocurridos el 17 de junio de 1970, son conocidos por el pueblo saharaui como “la masacre de Zemla”
  • El líder saharaui fue detenido esa misma noche por las fuerzas policiales coloniales españolas. Una desaparición que, a día de hoy, continúa sin resolverse
  • Una campaña insta al Gobierno a "que asuma la responsabilidad que le corresponde como potencia administradora e inicie un proceso para aclarar la verdad"

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“Disturbios tras una manifestación en El Aaiun”. El periódico La Vanguardia titulaba así lo ocurrido tres días antes, el 17 de junio de 1970, en la capital de lo que por aquel entonces era el Sahara español. O lo que es lo mismo, la provincia número 53 de nuestro país. Esos disturbios, de los que ahora se cumplen 50 años, son conocidos por el pueblo saharaui como “la masacre de Zemla”. Y van ligados, además, a otro nombre propio: Bassiri. El líder saharaui fue detenido esa misma noche por las fuerzas policiales coloniales españolas. Ni su familia ni sus compañeros supieron más de él. Una desaparición que, a día de hoy, continúa sin resolverse.

La campaña “Qué fue de Bassiri” pretende ahora seguir recordando este pasaje que, como tantos, el pueblo saharaui se resiste a olvidar. La iniciativa está impulsada por la Coordinadora Europea de Solidaridad y Cooperación con el Pueblo Saharaui (EUCOCO) y la Asociación de Familiares y Amigos de Bassiri (AFAB). Ambas plataformas “instan al Gobierno español que asuma la responsabilidad que le corresponde como potencia administradora e inicie un proceso para aclarar la verdad, identificar a los culpables y reparar adecuadamente a las víctimas”.

Jesús Garay, integrante de la EUCOCO, explica a cuartopoder que la idea es que a partir de un tema tan concreto como éste, se pueda presionar al Gobierno “para que al menos reconozca su responsabilidad en alguno de los hechos”. “Esto es un hecho que sucede claramente en periodo colonial, no hay excusa para decir que no tiene que ver con nuestra administración”, añade. Garay mantiene cierta esperanza en que el Gobierno de coalición progresista mantenga alguna “ética política mínima” hacia este tema pese a que ya hayan ocurrido ciertos ejemplos que han “frustrado los deseos políticos” de los saharauis. “La primera cuestión sería más bien de reconocimiento de su responsabilidad en los sucesos de Zemla. Eso sería un paso muy importante", comenta.

¿Quién era Bassiri?

Mohamed Sidi Brahim Basir, más conocido como Bassiri, nació en el seno de una familia saharaui tradicional en torno a 1942, como muchos otros dirigentes nacionalistas saharauis, en la franja de Tarfaya, un enclave de cultura, historia y sentimiento saharaui, pero que el gobierno español había entregado a Marruecos en 1958, al considerarlo parte de su territorio. Estudió en Rabat, Marrakech y Casablanca. Terminado el bachillerato realizó estudios de periodismo en El Cairo, Siria y Líbano. A su vuelta, funda el periódico Al Shihab (La Antorcha) y publica en este y otros periódicos opiniones críticas con la doctrina expansionista marroquí liderada por el partido Istiqlal. Como consecuencia, se ve obligado a escapar y cruza clandestinamente la frontera sur, estableciéndose en Smara, ya en territorio del Sahara español, hacia 1968.

En diciembre de 1969 redacta ya un primer memorándum “Carta del Pueblo Saharaui a S.E el Gobernador General” en el que, tras rechazar cualquier pretensión extrajera de anexionarse el Sáhara Occidental, quiere “solicitar al Gobierno español que, en su día y de común acuerdo con el pueblo Saharaui, se le conceda regirse por nosotros mismos, haciéndolo de una forma escalonada”.

Imagen de Bassiri al ser detenido

Este documento puede ser considerado el acta fundacional del nacionalismo moderno saharaui. Es decir, un precedente del actual Frente Polisario que surgiría años después. La Organización Avanzada para la Liberación del Sáhara fue creada oficialmente por aquel entonces. Se constituyó como un partido político clandestino, por razones obvias, la organización, conocida entre los saharauis simplemente como el Movimento de Liberación “Harakat Tahrir” o “Munad Dama.”

El objetivo de la organización era asegurar la independencia del Sáhara Occidental, evitando su integración total o parcial en España o en cualquiera de los países vecinos. Revindicaba una mejora sustancial de las condiciones de vida para la población nativa y rechazaba la representatividad y el papel que España otorgaba a los Chiuj y la Yemáa. Su estrategia consistía en forzar una negociación con la administración colonial e ir introduciendo cambios que aseguraran una transición de poderes al pueblo saharaui sin la interferencia de terceros países.

¿Qué pasó aquel 17 de junio de 1970?

En medio de un contexto difícil para España, con presiones tanto de la ONU para descolonizar el territorio como de Marruecos o Mauritania reclamándolo, la Presidencia quiso organizar una demostración de adhesión. “Consiguió” que un gran número de personas con pancartas y emblemas favorables a las posiciones del régimen se concentraran para escuchar y vitorear las arengas políticas de la autoridad de turno. La concentración se convocó para el 17 de junio de 1970 en la Plaza de África de la capital saharaui.

Por su parte, la organización clandestina creada meses decidió realizar una movilización alternativa. En la víspera de la manifestación oficial una caravana de coches recorrió la ciudad de El Aaiún coreando consignas anticolonialistas. La policía, por su parte, irrumpió en la sede clandestina de la OALS, requisando material de propaganda y deteniendo a una persona.

Desde primeras horas de la mañana, el movimiento reunió a varios miles de personas de toda edad y condición que en un ambiente festivo levantaron jaimas en el barrio de Zemla. Por su parte, las autoridades coloniales quisieron, en todo momento, que la concentración se sumara a la manifestación oficial, bastante menos numerosa, o que se disolviera. El propio Gobernador General, Pérez de Lerma se presentó en el campamento y prometió recibir en un futuro a la comisión negociadora si accedían a disolverse o sumarse a la celebración oficial, cosa que fue rechazada por la comisión negociadora.

Portada del periódico La Vanguardia

Los relatos oficiales y las diferentes investigaciones realizadas difieren en los detalles, aunque coinciden en algunos elementos, según un dossier de la campaña lanzada estos días. “Tras la negativa a incorporarse a la manifestación oficial se incrementa la vigilancia con una patrulla de policía compuesta por españoles y saharauis. Entre los manifestantes y esta patrulla sucedieron algunos incidentes debido a la actitud provocativa de alguno de sus mandos con algunas personas heridas por armas de fuego. Finalmente, a primera hora de la tarde se presentó un destacamento de la Legión al mando del comandante Díaz Arcocha. Éste ordenó directamente abrir fuego sobre la multitud, destruir el campamento y perseguir a golpe de bayoneta a quienes huían de la carga”.

Se desconoce el número real de personas muertas y heridas. Las fuentes oficiales de la época reconocen dos muertes y una veintena de personas heridas sin especificar si son heridas de bala o de otra naturaleza. La prensa internacional habló de una decena de muertes. J. R. Diego Aguirre, que ocupó cargos en los servicios de información y del Ministerio de Interior en el territorio, ha dado versiones distintas, entre 4 y “más de una decena”, y algunas fuentes elevan la cifra inicial hasta la treintena.

Las únicas personas sobre las que no hay duda de que murieron a consecuencia de los disparos de la Legión fueron Brahim Mahayub Mohamed Ali Biljer y Mohamed Salem Brahim Lehbib Dil-la, aunque la prensa publicó que se desconocía la filiación de los fallecidos. Además, se apunta a que unas 600 personas fueron detenidas. Las fuentes policiales de entonces reconocen que entre las personas detenidas identificaron a 285 miembros del partido

Detención y desaparición

Bassiri fue detenido ese mismo día. Tras la carga de la Legión, varios miembros del partido intentaron persuadirle de que se refugiara en Marruecos o Mauritania, pero Bassiri lo rechazó. “No puedo dejar al Sahara en un infierno y marcharme. Yo me quedo”, señala su primo en un testimonio recogido por el documental Provincia 53. Tras su detención Bassiri sufrió un calvario de interrogatorios y malos tratos, según certificaron sus compañeros detenidos. Salem Lebser pudo ver al día siguiente los signos de golpes en su costado. Luego estuvo en la cárcel de El Aaiún, donde Sidamed Embarec Rahal cuenta: “Cuando me detuvieron me llevaron a la cárcel del Aaiún, donde había policías que eran militantes del Movimiento. Uno de ellos, llamado Brahim uld Jatra, me llevó a ver a Bassiri. Su situación era lamentable, tenía la cara totalmente morada y los pies en carne viva, me dijo: resiste, te torturarán… Las celdas tenían 80 centímetros de ancho por dos de largo, y la única luz era una obertura en la puerta”.

Otros testigos afirman que le vieron inconsciente en varias ocasiones tras los interrogatorios. El periodista Tomás Bárbulo, autor del libro La Historia prohibida del Sahara español asegura que de allí pasó por el cuartel de la Legión en Sidi Buya y de allí lo llevaron al cuartel de artillería. A partir de su detención las versiones sobre la suerte de Bassiri son diversas. Los gobiernos españoles han mantenido frente a la ONU y a las reclamaciones de la familia la versión policial de que fue expulsado a Marruecos el 27 de julio de 1970. Sin embargo, la mayoría de los autores que han investigado los hechos creen o afirman que fue ejecutado. Hasta el momento, se desconoce su paradero.

Responsabilidad española

“Pensamos que esta falta de asunción de responsabilidades es una parte de esa memoria olvidada del franquismo y el colonialismo español. Creemos que este tema en concreto se debe encuadrar en la memoria histórica, de reparación de las víctimas. Y también puede ser un paso para que haya una cierta consideración de una memoria colonial, de un pasado que hay que reconocer que es nuestro y con el que hay que conciliarse de alguna vez”, explica Garay. La reivindicación sobre Bassiri, por cierto, fue llevada al Congreso de la mano de ERC en 2010.

Lo que sucedió con exactitud es complicado de saber por el momento. Pero hay algunas pistas. El equipo del documental Provincia 53 ha publicado unos documentos hasta ahora inéditos, con los informes policiales relacionados con Bassiri. En uno de ellos, un informe sobre la organización clandestina, valoran las diferentes opciones de actuación que tienen frente a ellos. “El Gobierno no puede aceptar de ningún modo la existencia de este partido y mucho menos, por tanto, las condiciones que pretende imponer”, señala el texto.

Entre las opciones policiales destacan que pueden realizarse de forma directa, y mediante la fuerza, o indirectas, tendentes a desacreditar la organización o a extinguirla por medios no oficiales. “La acción directa no parece la más viable”, concluye el informe. Respecto a las acciones indirectas, las clasifica en dos: unas similares a las directas, con fuerza, pero secretas, y otras “de tipo insidioso” para desacreditar al movimiento. El texto descarta las segundas, por ser “laboriosa y lenta”.

Respecto a la acción directa secreta, el documento, fechado en El Aaiún el 12 de junio de 1970, se contempla la detención de la cabeza visible como primera medida. “Habría de ser detenido en secreto y trasladado a algún lugar fuera del territorio, manteniéndole incomunicado hasta que la solución se normalizase y hasta después que se haya llevado a cabo el referéndum”, señalan. A continuación, según el informe, se procedería de forma similar, “pero no tan drásticamente”, contra otros miembros destacados.

“El resultado de una acción de este tipo podría ser rentable, pues teniendo en cuenta que el partido carece realmente de una organización interna, la desaparición de la cabeza podría acarrear la extinción del mismo”, se añade. El informe, no obstante, señala que se optará por otra solución como remedio: crear un nuevo partido saharaui que seguiría las directrices del Gobierno. “Creemos que es la solución más rápida y rentable. De todos modos, sea cual fuere la decisión que se adopte, lo cierto es que hay ponerla en marcha con urgencia”, se concluye.

Apoyo en la campaña

“Lo de Bassiri tiene que ver con el total del problema. Quienes tienen que vr con lo que pasó en ese lugar fueron las fuerzas armadas españolas”. Son palabras del antropólogo forense Paco Etxebarría. Es una de las personas, junto a Paco Lobatón, María Botto o Arturo Peinado, que han mostrado su apoyo a la campaña.

Etxebarría ha trabajado intensamente en el descubrimiento de fosas comunes en los territorios saharauis de la mano de la Universidad del País Vasco. Allí, a los llamado territorios liberados, ha viajado en tres ocasiones a realizar exhumaciones e identificar restos. Se hicieron informes que fueron presentados a diferentes instancias. “Eso tuvo un efecto”, destaca. Efectivamente, el juez Pablo Ruz, que tenía una causa abierta en la Audiencia Nacional, los llamó para declarar en 2014 y le entregaron toda la documentación que fue usado para un auto de procesamiento contra varios militares marroquíes.

“Los sentimientos de las personas no prescriben y la responsabilidad institucional tampoco. No prescriben nunca. Que lo sepan los que hacen desaparecer a las personas. Se tiene que llamar la atención a otros que igual se atreven a hacer algo parecido, que no se puede seguir haciendo desaparecer a las personas, estamos en el siglo XXI y no lo toleramos”, afirma.

Un símbolo de la lucha saharaui

Benda Lehbid Lebsir es una joven saharaui de 25 años. Actualmente reside en Mallorca. Su padre era primo carnal de Bassiri. “He vivido siempre con el sentimiento de ser familia de Bassiri. De pequeña ha sido siempre lo que me han transmitido, quién era y qué significó para el pueblo saharaui. Todo lo que me han ido contando son sus experiencias”, explica a este medio.

Benda destaca que, en el pueblo saharaui, Bassiri es considerado un líder, “una persona relevante que hizo estallar el nacionalismo saharaui que todos llevamos a día de hoy”. Para la saharaui, el papel que juega España en este tema es crucial. “No deja de ser una de las páginas negras de la historia española. Es una pena, porque hay una gran diferencia entre la sociedad española y los gobiernos”, añade.

La saharaui apela también a la memoria histórica y la relevancia que este Gobierno actual parece que le quiere dar. “También sería bueno que analizáramos casos como el de Bassiri, porque en esos momentos era una provincia de España. Es una pena que nos estén dando la espalda de esta manera mientras que la sociedad civil tiene un apoyo social grande”, afirma.

Los saharauis se han llevado un nuevo revés, otro más, en plena pandemia. Una sorprendente sentencia del Tribunal Supremo no los considera españoles. “Son tantas las vergüenzas de España que no sorprende ya”, se lamenta Benda. Pero eso no quiere decir que vayan a rendirse. “La campaña de Bassiri la llevamos realizando muchos años, este año tiene como base central la sensibilización a la ciudadanía e intentar llegar de alguna manera al Gobierno y despertar esa conciencia de responsabilidad hacia la causa saharaui”, afirma.

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