Marlís González, la sexóloga socialista que explica su proyecto para Madrid con la pirámide de Maslow

  • Mujer y militante de base. Son los dos hechos diferenciales de Marlís González respecto al resto de sus rivales en las primarias del PSOE al Ayuntamiento de Madrid.

Mujer y militante de base. Son los dos hechos diferenciales de Marlís González respecto al resto de sus rivales en las primarias del PSOE al Ayuntamiento de Madrid, en las que se enfrenterá al exentrenador Pepu Hernández, al histórico Manuel de la Rocha y al concejal Chema Dávila. La única precandidata ha presentado este jueves su proyecto en la Agrupación socialista de Chamberí ante más de 40 personas.

González sabe que se enfrenta a una cara conocida para el gran público como Pepu Hernández. Por tanto, lo primero que ha hecho esta sexóloga, que hoy trabaja para la Administración, es presentarse. Nacida en Caracas y militante de Agrupación de Chamartín, ha sido vocal vecina del PSOE durante dos legislaturas, en las que coincidió con varios referentes socialistas, como la feminista Elena Arnedo, el defensor de los derechos LGTBI Pedro Zerolo o Isabel Villalonga.

«Me presento para dinamizar el partido», ha explicado. Confiesa que su candidatura es fruto del «empoderamiento» de la militancia que se produjo en el partido socialista tras las primarias a la secretaría general del PSOE que ganó Pedro Sánchez. Que no hubiera «ningún militante de base» ni ninguna mujer en las candidaturas al Ayuntamiento «de la ciudad más grande de España» le animó a dar el paso. En esta misma línea apuesta por la meritocracia: «¿Cuando se ven los méritos de los militantes? Se examinan en las primarias», aseguraba para después aclarar que lleva vinculada como militante al PSOE desde que Felipe González perdió las elecciones.

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Durante su presentación, González ha proyectado el Madrid que quiere, dándose un margen de 15 años. Para explicar su propuesta, y como buena psicóloga, se ha valido de la pirámide de Maslow en la que ha enlazado los cinco niveles de necesidades humanas que puede satisfacer un ayuntamiento hasta llegar a la «autorealización», y que van  desde las puramente fisiológicas, como la alimentación, hasta las del reconocimiento, que se materializan, por ejemplo, en la integración de los inmigrantes.

En esta línea, ha desgranado algunas de sus intenciones, que beben de fuentes diversas como el objetivo de descarbonización de la economía de 2050, las exigencias de la red europea de ciudades saludables o las medidas de los programas diseñados por el PSOE para las municipales. Además de apostar por  un parqué «de vivienda para el alquiler asequible», el desarrollo de «movilidad limpia», que incluye la progresiva peatonalización de Madrid y la ampliación de ciclovías, también propone que en cuidado de la salud sea transversal a todas las políticas públicas. Por tanto, sugiere la elaboración de un Plan de Salud local, cuidar el «Medioambiente social», y que el cuidado de la salud sea un factor más en la planificación urbanística. También ha incidido en la creación de un Consejo de convivencia ciudadana, con representación de todas las religiones, o la lucha contra el sinhogarismo.

En el turno de preguntas, los asistentes han querido saber más sobre el posicionamiento de González en algunos de los temas en discusión, como la prostitución. La precandidata no ha dudado en este punto. Es «abolicionista» y considera la prostitución una forma de «violencia». Tampoco ha vacilado en señalar uno de los puntos flacos que, a su juicio, ha tenido la alcaldía de Manuela Carmena: la Cultura. «Han pasado cosas increíbles», aseguraba tras referirse, por ejemplo, a la polémica que hubo cuando se planteó la posibilidad de eliminar nombres del callejero como el del escritor Gerardo Diego.

El siguiente gran peldaño para la candidatura de Marlís González será la recogida de avales, que comenzará el 19 de febrero. Hasta ese primer límite, ninguno de los cuatro será oficialmente candidato socialista al Ayuntamiento de Madrid en estas primarias.