Bescansa lleva al límite la tensión en Podemos al colgar un plan para derrocar a Iglesias

El secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político, Íñigo Errejón, la diputada Carolina Bescansa y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (de izq. a dcha.) en el Congreso.
El secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político, Íñigo Errejón, la diputada Carolina Bescansa y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (de izq. a dcha.) en el Congreso./ EFE

La cofundadora de Podemos Carolina Bescansa ha disparado la tensión en Podemos al presentar a través del servicio de mensajería instantánea Telegram un plan que tendría por objetivo desbancar al actual secretario general de la formación morada, Pablo Iglesias. A través de un mensaje en su canal que se eliminó poco después y al que ha podido acceder este medio, planteaba aliarse con el errejonismo para concurrir como número 2 de Íñigo Errejón en las primarias de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, Bescansa condicionaría su apoyo a que el diputado madrileño la ayude a liderar el partido para las elecciones generales y a alcanzar la Secretaría General en Vistalegre III.

Bescansa publicó este borrador de un posible acuerdo en su canal de Telegram para eliminarlo unos minutos después. La diputada explicó ayer que filtración había sido "un error" y que no se trataba de "ningún acuerdo" validado por ella o por Errejón. Este miércoles por la tarde, la diputada y cofundadora de Podemos comunicó a la prensa que renunciaba a ser número 2 en la lista del secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político, quien efectivamente la contactó para ofrecerle este puesto en la candidatura, según confirmó. La confundadora de Podemos explicó que trasladó a su equipo el asunto para que idearan cómo cerrar esta alianza y a mediodía se filtró este documento que tanto Errejón como ella misma desconocían. Aseguró que el texto ni siquiera tenía carácter de borrador.

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El texto rezaba así: “el triple alcance de este acuerdo implica la visibilización de dos niveles de discurso: uno de corte madrileño, cuyo principal portavoz será Íñigo Errejón, y otro de corte estatal, cuya principal portavoz será Carolina Bescansa”. La propuesta de candidatura para la región de Madrid también excluía al oficialismo en la región madrileña y, en concreto, al actual secretario general madrileño, Ramón Espinar, “portavoz” de esta “corriente”, a la cual se pretende “contrarrestar”.

Por su parte, fuentes próximas a Errejón indicaron a este medio que había habido contactos con Bescansa de cara a intentar conformar una propuesta unitaria en las primarias de la Comunidad de Madrid, pero que, en este sentido, también se mantuvieron conversaciones con Espinar y la actual portavoz del grupo parlamentario morado en la región, Lorena Ruiz-Huerta, quien pertenece a Anticapitalistas, la tercera corriente del partido que ha decidido renunciar a las primarias. “El resto son propuestas suyas que no conocemos ni podemos aceptar”, señalaron estas mismas fuentes en referencia a la aspiración de la cofundadora de Podemos de erigirse máxima líder de la formación.

Madrid es el punto neurálgico de Podemos, donde se toman las grandes decisiones y donde estallan los principales conflictos. Errejón cuenta con el beneplácito de Iglesias para liderar el partido en la Comunidad de Madrid, pero la tensión entre el actual secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político y Espinar, que representa a la corriente oficialista del partido, se ha disparado en los últimos días.

Ambos sectores se encuentran negociando esta semana y, de momento, Errejón ha visto como se le concede una de sus últimas demandas: que las votaciones del cabeza de lista y del resto del equipo sean conjuntas. Ahora pretende asegurar también su poder sobre la candidatura ante la Junta Electoral, el principal escollo de las negociaciones y un punto polémico porque este cometido normalmente corresponde a la dirección del partido. Queda poco para que los relojes de las negociaciones se paren: el viernes es el plazo límite para la conformación de candidaturas en Madrid y veremos si errejonistas y pablistas diluyen sus viejas discrepancias en una lista de consenso.