Andalucía exige pluralidad en Podemos

  • Las primarias andaluzas otorgan una clara victoria a Teresa Rodríguez y su exigencia de más autonomía para Podemos Andalucía
  • La confluencia con la IU de Maíllo recibe un gran apoyo entre las bases de Podemos, la dirección estatal tendrá que escuchar

Incontestable victoria de la candidatura encabezada por Teresa Rodríguez en las primarias de Podemos Andalucía para confeccionar las listas que se presentarán a las próximas elecciones andaluzas, previstas oficiosamente para el próximo otoño. Unas primarias, cuya campaña ha estado marcada por repuntes de máxima tensión entre la dirección estatal, encabezada en este caso por el secretario de Organización, Pablo Echenique, y la dirección andaluza de Rodríguez. En todo momento, se han disputado dos modelos de partido, dos formas de visualizar y comprender la interna de Podemos y también el reparto de poder territorial en el Estado español.

Centralismo o plurinacionalidad, por un lado; pluralidad interna, por otro, en relación a la batalla que se disputaba más al sur de Despeñaperros entre el ‘pablismo’, que dirige Podemos a nivel estatal especialmente desde el cónclave del año pasado Vistalegre II, y una suerte de convergencia puntual entre buena parte del ‘errejonismo’ andaluz y la familia dominante en Andalucía: anticapitalistas. Dos ejes de discusión que, si bien están diferenciados en cuanto al ámbito de actuación, tienen mucho en común en esta batalla andaluza. El modelo organizativo que salió de Vistalegre II, el que defendía el equipo de Pablo Iglesias, era, sin duda, el más centralista, el que más poder otorgaba a la dirección afincada en la sede de la madrileña calle de Princesa frente a las propuestas del equipo de Íñigo Errejón, por un lado, y de Anticapitalistas, por otro.

Sin embargo, el modelo que salió elegido en la Asamblea Ciudadana Andaluza que volvió a aupar a Rodríguez al liderazgo de Podemos Andalucía reclama una amplia autonomía de la formación andaluza con respecto a Madrid. Un modelo organizativo de partido que prioriza la descentralización, que reparte el poder territorialmente y que otorga mayor poder de decisión a los territorios frente a seguir una única línea discursiva y estratégica marcada desde las oficinas que vislumbran la Plaza de España de la capital. “Madrid, villa y corte”, dice el emblema de la ciudad. ‘Corte’, es el concepto que estaba en discusión en estas primarias andaluzas.

Esta disputa centro-centros se concreta en la batalla andaluza, básicamente, en el cómo se decidirá la confluencia con IU y con otras fuerzas políticas y sociales de cara a las próximas andaluzas. Mientras que desde la dirección estatal se ha apostado por cerrar un acuerdo marco con IU y Equo de ámbito estatal, por el cual cada formación celebre sus primarias internas y, después, una vez se conozca el orden de las candidaturas de cada una de ellas, que sean las direcciones de los partidos las que confeccionen las listas definitivas. En Podemos Andalucía, en consonancia con la IU andaluza de Antonio Maíllo, se apuesta por generar un proceso de convergencia participado, en el que a través de unas primarias definitivas y conjuntas sean las bases las que decidan dichas listas.

En este sentido, tanto Rodríguez como Maíllo han comenzado ya con el lanzamiento de Adelante Andalucía, un manifiesto que llama precisamente a ello, a generar un sujeto político superador de la mera unión electoral, que ponga a las militancias y a los equipos técnicos de ambas formaciones a trabajar conjuntamente en la difícil tarea de ganar electoralmente, nada más y nada menos, que al PSOE en Andalucía. Desde Princesa no se ha visto con buenos ojos esta iniciativa andaluza, a la que también se han sumado otros actores políticos andalucistas, como Primavera Andaluza o Izquierda Andalucista.

Los argumentos lanzados por la dirección estatal, recogidos por la candidatura Defender Podemos Andalucía de Isabel Franco, segunda en las primarias a mucha diferencia de la de Teresa Rodfríguez, son, básicamente: el temor a que la marca Podemos no sea primordialmente visible en la candidatura que se presente a las andaluzas y las sospechas de que Rodríguez y los anticapitalistas andaluces quieran formar un partido nuevo que supere Podemos en Andalucía. A la segunda cuestión, tanto Maíllo, como Rodríguez, en sendas entrevistas con cuartopoder.es, han dejado claro que no tienen ninguna intención de disolución de sus correspondientes partidos.

La primera cuestión, según Rodríguez, también está despachada: quiere que Podemos aparezca en la marca. Lo que no quiere decir que se asuma el nombre de ‘Unidas Podemos Izquierda Unida Equo’ acordada por estas formaciones en el acuerdo estatal. Seguramente, tras la victoria de Rodríguez, la propuesta de Podemos e IU en Andalucía sea dar, precisamente a ‘Andalucía’, un protagonismo mayor en el nombre de la confluencia. Diferenciarse de Madrid, apelar al sentimiento andalucista. Por otro lado, Rodríguez ha afirmado que la fórmula con la que concurrirán las diferentes izquierdas conjuntamente a las elecciones será una coalición electoral.

Este es el otro eje en el que se disputaba la campaña y las primarias andaluzas de Podemos: centralismo-plurinacionalidad. Andalucía como sujeto político diferenciado, como nación histórica que quiere marcar su propio rumbo, más allá de las directrices de los partidos de Madrid. “Andalucía no se gana desde Madrid”, han repetido Rodríguez y Maíllo, una y otra vez, durante los últimos tiempos. Ambas formaciones han apelado a la existencia de un nuevo andalucismo que confronte con el PSOE de Susana Díaz, un PSOE que durante las últimas décadas ha sabido hacerse con el simbolismo andalucista y presentarse como el partido-Andalucía. Un nuevo andalucismo, con un marcado carácter social, que sea autónomo de Madrid, en un momento en el que el modelo territorial del Estado se ha puesto en duda con la cuestión catalana. Esa propuesta es la que ha vencido en las primarias de Podemos. En esta campaña interna, la reclamación de un grupo en el Congreso, dentro del grupo confederal Unidos Podemos, ha ganado adeptos. ¿Una representación andaluza a la catalana y gallega?

Los retos que abren estos resultados son inquietantes. Por un lado, a la interna, la dirección de Podemos tendrá que abrirse a la pluralidad, a la contestación interna con respecto al modelo organizativo y político que salió de Vistalegre II: el modelo, ampliamente apoyado por las bases, que defendió Pablo Iglesias. Pero ahora se abre otro ciclo político: autonómicas y municipales. Un ciclo en el que los territorios, las direcciones autonómicas y municipales pedirán protagonismo. ¿Abre la veda Andalucía a una mayor contestación interna desde los territorios?

La confrontación entre las direcciones estatal y andaluza viene de lejos y se ha acrecentado en los últimos meses. El cruce de cartas entre el alcalde de Cádiz, Kichi, y algunas caras visibles del ‘pablismo’ con respecto a la consulta que Iglesias planteó a las bases sobre si debía dimitir o no tras la compra del chalé de Galapagar es un ejemplo. Uno de cada tres inscritos apostó por la dimisión de Iglesias e Irene Montero en aquella ocasión. Por otro lado, la polémica entre Echenique y Rodríguez, pocos días después, sobre si Anticapitalistas estaba llevando una deriva autónoma al margen de Podemos, es otro ejemplo. ¿Serán capaces de asumir las distintas familias de Podemos el mandato de unidad lanzado en Vistalegre II?

Por otro lado, a la externa, queda por ver si este resultado cambia la posición de Podemos en su relación con el PSOE. El proyecto de Adelante Andalucía llama a confrontar directamente con Susana Díaz, a ser la alternativa al PSOE andaluz en el gobierno con el apoyo de Ciudadanos por la izquierda, a ser oposición al PSOE antes que entrar a formar parte de un gobierno compartido. Mientras, en Moncloa, Pedro Sánchez, recién llegado, instaura una política de gestos que no disgusta al electorado de izquierdas y Podemos reitera en su petición de entrar a formar un Gobierno conjunto. ¿Qué estrategia dibujará Podemos con el PSOE a partir de ahora? ¿Lo que vale en Madrid valdrá también en Andalucía?

Andalucía ha lanzado un grito, reitera en querer ser diferente, en ser considerada con especificidad. Andalucía, la comunidad autónoma con más población del Estado, ha lanzado un ‘quejío’ reclamando pluralidad en Podemos. ¿Se abre un nuevo ciclo en Podemos? ¿Hasta qué punto la dirección andaluza y la estatal serán capaces de limar asperezas? ¿Las distintas familias de Podemos conseguirán ceder lo suficiente para recoger el guante de Vistalegre II que, dando una clara victoria al equipo y tesis de Iglesias, también reclamó unidad? ¿Qué poder interno tendrá, a partir de ahora, Teresa Rodríguez? ¿Cómo queda el proyecto organizativo que dirige Echenique? Lo veremos, sin duda, en los próximos episodios…

Publicidad