Un paseo por el Museo del Espacio del Cambio

  • Análisis del panorama de las izquierdas estatales tras el pasado ciclo electoral

La coyuntura política, el bloqueo institucional pendiente de la investidura (o no) de Pedro Sánchez en septiembre paraliza, también, las dinámicas internas de los partidos y fuerzas políticas. Este es el caso de aquello que fue llamado “el espacio del cambio”. Tras un primer ciclo político, Podemos, confluencias, prolongaciones municipales, otras fuerzas de izquierdas, todo esto entra en un proceso de recomposición. Desde 2014, cuando Podemos irrumpió con fuerza en las elecciones europeas, hasta hoy, el mapa político ha mutado, ya no es el mismo.

Aprovechamos el parón político estival, que ahora vuelve a echar a andar con la nueva oferta de Unidas Podemos al PSOE para un gobierno de coalición, para dar un paseo, como si de un museo se tratara, por las distintas fuerzas políticas que componen ese “espacio del cambio” y sus relaciones. Los resultados del último ciclo electoral (andaluzas de diciembre, generales de abril, europeas, autonómicas y municipales en mayo) no han sido halagüeños para las izquierdas al PSOE a nivel estatal. Si Pablo Iglesias consiguió salvar los muebles echándose la campaña del 28 de abril al hombro, las debilidades de Podemos, Unidas Podemos y derivados se evidenciaron un mes más tarde, cuando la presencia en instituciones autonómicas se vio disminuida con respecto al 2015 y se perdieron buena parte de los ayuntamientos del cambio, con la excepción de Cádiz, València y, a última hora, Barcelona.

En el primer salón, el principal, nada más entrar al Museo del Cambio, las tonalidades moradas nos sumergen en Podemos. El partido con sede en la calle Princesa de Madrid ha sufrido durante los últimos meses rupturas y crisis internas, lo que hace que el gran salón en el que nos encontramos parezca hoy algo más vacío. Y poco movimiento en el interior. La estrategia señalada por Iglesias de conseguir un gobierno de coalición en septiembre sigue siendo la dirección a seguir y, hasta que se conozca el desenlace de este episodio (cinco posibles escenarios se barajan) poco más sucederá en clave interna. Todas las energías puestas, por tanto, en entrar en el próximo ejecutivo, en que por primera vez desde la restauración de la democracia haya ministros de la izquierda del socialismo sentados en el Gobierno.

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Y es que Podemos, que debería celebrar un Vistalegre III en 2020, hace meses que dio por muerto el documento político teorizado en Vistalegre II. Los acontecimientos han ido por otros derroteros de lo diseñado en el cónclave de 2017. La principal fuerza del “espacio del cambio” pasa por un momento de debilidad en lo interno, tras unos convulsos años desde su nacimiento en los que las constantes peleas y las batallas internas han dejado un reguero de bajas y desaparecidos políticamente hablando. El pasado mes de enero, Íñigo Errejón, quien había sido el todopoderoso número dos de Pablo Iglesias en la puesta en marcha de la formación morada, iniciaba el camino Más Madrid junto a Manuela Carmena. Anticapitalistas se independizaba de Podemos poco después también en la Comunidad de Madrid, así como en otras regiones, como Castilla y León o Murcia.

Una vez que se resuelva el enigma del gobierno, próximos cambios orgánicos parecen evidentes. Sin casi contestación interna a los afines de Iglesias en las filas moradas (pues los críticos o se han marchado a otras opciones políticas o han obtenido pésimos resultados en sus territorios en las pasadas autonómicas llevándoles a la irrelevancia política, aka, José García Molina), Iglesias podría seguir al mando sin problemas o podría echarse a un lado y que alguien próximo, todas las miradas se dirigen hacia Irene Montero, tomara las riendas de Podemos. Una formación que tiene que recomponerse territorialmente, tras el fiasco de las autonómicas y municipales. Ahora hay cuatro federaciones que funcionan bajo una gestora. Para ello, Alberto Rodríguez asumía la responsabilidad de la Secretaría de Organización, en detrimento de Pablo Echenique, el pasado mes de junio.

Izquierda Unida y el salón Madrid

En un salón aledaño al morado nos encontramos con la sala Olimpo, donde podemos observar los entresijos de IU. Tonalidades bermellonas, desprendidas del “hilo rojo de la historia”. ¿Cómo y bajo qué ritmo se desarrollará la nueva relación orgánica entre Podemos e IU? Algunos hablan de “fusión fría”, otros no van tan lejos. Si Alberto Garzón se ha mostrado partidario de establecer una confluencia que vaya más allá del trabajo conjunto en el grupo parlamentario del Congreso, desde la actual dirección del PCE, liderada por Enrique Santiago, aprietan también en esa dirección con más fuerza.

Sin embargo, conforme se baja a los territorios, estas ganas de confluir disminuyen, dependiendo del lugar con mayor o menor intensidad. Se vio en la capacidad de ambas organizaciones de llegar a acuerdos en los territorios de cara a las autonómicas, la confluencia no cuajó en muchas comunidades. Si Garzón o Santiago apuestan por dar pasos hacia una mayor convergencia con Podemos, hay fuerzas de base que apuntan en la dirección contraria, de momento, minoritarias.

En el salón de nuestro museo dedicado a las izquierdas madrileñas, siempre alterado y desorganizado, la confluencia entre Podemos e IU para los comicios a la Comunidad llegó en el último instante y con una gran sucesión de polémicas anteriores. Así, Unidas Podemos Izquierda Unida Madrid En Pie confrontó con Más Madrid, el experimento liderado por Manuela Carmena y Errejón. Más Madrid se llevó el partido de calle entre las izquierdas del PSOE, aunque tanta sopa de siglas no sirvió ni para conservar el ayuntamiento de la capital ni dar un vuelco en las regionales. Tonalidades verdes recubren el salón Madrid de nuestro museo.

Mientras que en Podemos Comunidad de Madrid urge una asamblea para sustituir a la gestora que dirige la federación desde la dimisión de Ramón Espinar en enero, una dirección que podría encabezar Jesús Santos, portavoz de Ganar Alcorcón, Más Madrid aspira a convertirse en partido madrileño el próximo otoño referente de las izquierdas del territorio. Además, la formación de Errejón recibe ofertas y presiones a tutiplén para que, en el caso de que hubiera una repetición electoral estatal, se presentaran a la contienda, algo a que el propio Errejón ha rechazado en varias ocasiones.

“Una nueva izquierda ha nacido”, anunciaba Errejón el pasado 26 de mayo tras el recuento electoral. Una izquierda verde, que aspira a engancharse a la ola de los nuevos partidos ecologistas europeos que tan buenos resultados están obteniendo en los últimos meses como contrapeso a las ultraderechas, unas ideas a la sombra del New Green Deal puesto de moda por la senadora democráta estadounidense Alexandria Ocasio Cortez. Una nueva izquierda que se entiende con otras fuerzas de otros territorios del Estado. En el Senado, Más Madrid comparte grupo con Adelante Andalucía, Compromís, Més per Mallorca y, también, con Catalunya En Comú Podem. La hipótesis Más País, un conglomerado de fuerzas territoriales que se confederen de cara a futuras elecciones generales, va ganando adeptos.

Andalucía y València

En la sala andaluza, se prevén cambios en los próximos meses. Podemos Andalucía, federación liderada por la anticapitalista Teresa Rodríguez, comenzará una conferencia política en otoño que culminará con una asamblea. La actual líder terminaría su responsabilidad al frente de la federación, salvo que las bases decidieran cambiar las reglas de juego y pudiera optar a un tercer mandato. El alcalde de Cádiz, José María González ‘Kichi’, está bien posicionado, tras los óptimos resultados obtenidos en mayo revalidando el ayuntamiento, para escalar políticamente y ser una de las piezas clave del “espacio del cambio” en el medio plazo.

Desde la actual dirección de Podemos Andalucía, apuntan al proceso de los próximos meses como una forma de ganar independencia con respecto a Podemos estatal y profundizar en la hoja de ruta de ruta de Adelante Andalucía, la creación de un sujeto político propio andaluz en el que están inmersos los de Rodríguez, IU Andalucía, Primavera Andaluza o Izquierda Andalucista. El ex coordinador general de IU Andalucía, Antonio Maíllo, fue, junto con Rodríguez, máximo artífice de este modelo. El nuevo líder andaluz de IU, Toni Valero, tendrá que situarse en un próximo conflicto entre direcciones de Podemos andaluza y estatal. Desde IU Federal y el Comité Central del PCE no perderán detalle de lo que suceda en la sala Andalucía del museo.

En esta sintonía también están los que conforman la línea errejonista andaluza, la portavoz del nuevo grupo confederal en el Senado es su representante Esperanza Gómez. Rodríguez y Errejón podrían haber establecido ya contactos en el sentido de elaborar líneas de trabajo conjuntos, según apuntan algunas fuentes consultadas. La idea, como hemos dicho, conformar fuerzas políticas territoriales que pudieran establecer relaciones con otras fuerzas izquierdistas y territoriales del Estado. Salas independientes en el Museo del Cambio que se comuniquen directamente sin pasar por la sala principal, la sala morada.

En esta sintonía, el salón valenciano del Museo del Cambio estaría Compromís, la coalición liderada por Mónica Oltra que incluye al Bloc, Iniciativa y Equo. Compromís no concurrió conjuntamente con Podemos e IU este ciclo electoral, a diferencia de las generales del 2015 y 2016. Sin embargo, cogobierna con Unidas Podemos y el PSPV en el ejecutivo valenciano de Ximo Puig. Cuando Errejón rompió con Podemos e inauguró sala propia en este museo, se escucharon algunos aplausos en la sala valenciana, en la colección Compromís.

Salones: català, galego, Euskadi

En Catalunya, los comunes no pasan tampoco por un buen momento en lo interno. Desde que hace casi un año Xavier Domènech abandonara la primera línea política, los sectores más próximos a Ada Colau e ICV se han hecho más fuerte en Catalunya En Comú Podem, en detrimento de algunas posturas más soberanistas. En los último meses, antes de que se cerraran las listas para generales y municipales, las distintas posturas bajaron al barro.

Así, Joan Josep Nuet, quien era coordinador general de EUiA y secretario general de Comunistes, cerraba una coalición entre este último partido y ERC para concurrir conjuntamente a las generales. Ahora, IU lanza una federación catalana ajena a EUiA. Por otro lado, la que fue la número dos de Domènech, Elisenda Alamany, sería la segunda en la lista de Ernest Maragall de ERC que confrontaría con Colau para el consistorio barcelonés, resultando la lista ganadora, aunque el pacto de Barcelona En Comú con PSC mantuviera a la alcaldesa al frente de la capital catalana.

Precisamente, de cómo se establezca la relación entre ERC y comunes en un medio plazo dependerá buena parte de la política catalana y la ruptura con la política de bloques en base al conflicto territorial. ERC celebrará en octubre una conferencia política para dilucidar el futuro político en un momento que se prevé de máxima tensión para Catalunya, cuando está previsto que se conozca la sentencia del macrojuicio contra el independentismo en el Tribunal Supremo. También Catalunya En Comú renovará cargos en una asamblea en los próximos meses. Del entendimiento de las izquierdas catalanas, de cara a unas futuras mayorías en el Parlament, dependerá la hoja de ruta política catalana y, por lo tanto, española.

En la sala gallega del Museo del Cambio, la colección también anda desordenada. Con unas elecciones a la vuelta de la esquina y un BNG que no acaba de recuperar el apoyo social de antaño, el espacio del cambio que significó En Marea se ha dividido. En las pasadas elecciones generales, Galicia En Comú sustituyó a la anterior confluencia. Los ayuntamientos de Santiago, A Coruña y Ferrol, gobernados por las mareas en la pasada legislatura, se han perdido. Anova, Podemos, EU e independientes trabajan para lograr una confluencia de izquierdas antes de las elecciones autonómicas que se celebrarán el año próximo.

BNG ha llegado a acuerdos de entendimiento con ERC y EH-Bildu para las europeas. ERC y EH-Bildu, que ha conseguido consolidarse como referente de las izquierdas soberanistas en Euskadi y Navarra, trabajan conjuntamente en Congreso y Senado. Un polo de izquierdas soberanistas, que defiende un modelo republicano y el derecho a la autodeterminación de los pueblos se estabiliza para el próximo ciclo político. Un actor político a tener en cuenta a pesar de la beligerancia de las derechas contra el mismo y de las reservas del PSOE a reconocerle como interlocutor. Pasen y vean el Museo del Cambio, pues las izquierdas del Estado, en constante transición, no serán lo mismo dentro de unos meses.